Publicación de la Asociación Europeos

Ítaca y el rapto de Europa

Emilio José Gómez Ciriano

Tras cinco años de crisis económica y social en la Unión Europea el escenario en materia de derechos y libertades tiene, indudablemente, connotaciones trágicas. Dado que fueron los griegos los inventores de la democracia y también los creadores de la tragedia, valga, en justo homenaje a ellos, echar mano de algunos de los relatos mitológicos más conocidos para tratar de interpretar acontecimientos actuales. En este sentido, nada mejor que inspirarse en un texto tan sugerente como “La Odisea” de Homero.
La Odisea es el relato de las vicisitudes por las que tuvo pasar Ulises para llegar a su casa, la isla de Ítaca, tras haber vencido en la guerra de Troya. En Ítaca le esperaba su mujer, la reina Penélope, su hijo Telémaco y todo el pueblo. Sin embargo, durante su ausencia, un grupo de indeseables se habían hecho con el poder en la Isla. No solo estaban esquilmando sus riquezas sino que pretendían a la mujer de Ulises, cuya moral minaban a base de engaños diciéndole que su marido estaba muerto. La diosa Atenea, disfrazada, revela a Telémaco que Ulises está vivo y que regresará, aunque antes tendrá que sortear numerosos peligros. Telémaco, entre tanto, decide convocar al pueblo y pedir su ayuda para echar a los pretendientes, pero el pueblo, atemorizado, hace oídos sordos y se encierra en sus casas. Ítaca, mientras tanto, se va empobreciendo.
Finalmente Ulises regresará a Ítaca, pero tendrá que ocultar su identidad disfrazándose de mendigo para no levantar sospechas. Se irá mostrando poco a poco a sus criados más fieles (el porquero Eumeo, la anciana criada Euricle) y urdiendo un plan para reconquistar el trono de Ítaca. Tras duras batallas contra los pretendientes y sus ejércitos, Ulises logra recuperar el trono.
No resulta difícil identificar este relato con la realidad. Hay” pretendientes” que aspiran a hacerse con las riendas de los estados y beneficiarse de sus recursos. Para ello utilizan los engaños y el miedo. Un miedo que pone al pueblo en estado de “shock” y le dificulta reaccionar y escuchar a los que denuncian abusos en los derechos. Por si ello no fuera suficiente “los pretendientes” tienen huestes a su servicio: una miríada de medios de comunicación, élites intelectuales afines, e incluso, en casos límite, fuerza pública para alcanzar sus pretensiones. Resistir en este contexto no es sencillo: Ulises tendrá que utilizar la astucia para vencer al cíclope Polifemo o hacerse atar al mástil de su nave para no ceder ante los cantos de sirenas que le quieren distraer de su destino. Esto, traducido a la actualidad implica saber cultivar la astucia para situarse y actuar a favor de los derechos en el momento más adecuado y cultivar una conciencia crítica para no dejarse embaucar por discursos apaciguadores o que desvían la atención.
Otro de los relatos más conocidos que se encuentra en “La Odisea” y que ha sido representado en cuadros de pintores como Rubens, Rembrandt o Picasso, cuenta cómo Zeus, enamorado de la joven Europa, le engañó disfrazando su identidad y se la llevó a la isla de Creta donde la mantuvo prisionera. En el momento de escribir este artículo no es en Creta sino en Chipre, donde se produce un secuestro. No es Zeus, sino el “Eurogrupo” quien representa el papel de Zeus, sí es la bella Europa (la de los derechos y libertades) la secuestrada. Como en todo secuestro, también aquí hay un rescate muy alto en términos económicos. Pero, sobre todo, en términos de derechos.
Europa, otrora joven aunque de imperfecta belleza, ha sido sustituida en nuestros días por una señora autoritaria, avara, y bastante gruñona que cada día ofrece sacrificios humanos al dios Mammón. El dios del dinero y la avaricia.
Mammón es insaciable, y los habitantes, que antes aceptaban sacrificarse empujados por el miedo o las fábulas, ya no se dejan. Sin embargo, a base de tanta confusión, han ido perdiendo la memoria y creen que la verdadera Europa es la señora ruda y antipática y no tanto la bella joven raptada. Lo cual preocupa extraordinariamente a Mammón que, viendo en peligro su supervivencia, busca asegurarse su ración diaria de sacrificios y tranquilidad.
La joven aunque de imperfecta belleza está pidiendo a gritos que la liberen. Quiere salir de su encierro, enviar al destierro a la impostora y poner a dieta a Mammón. Europa quiere ser ella misma, ¿quién la liberará?