Publicación de la Asociación Europeos

Emigrantes españoles, de ida y vuelta

Emigrantes españoles, de ida y vuelta

Tradicionalmente, España ha sido un país de grandes migraciones sobre todo a América y a Europa, unas veces por motivos económicos y otros razones políticos comos los exilados tras la Guerra Civil de 1936. Según el Instituto Español de Emigración, solamente entre 1953 y 1973, un millón de españoles emigró al continente europeo. Iban con la intención de estar uno o dos años, suficientes para ahorrar algún dinero y resulta que han pasado la mayor parte de su vida fuera de España.
Actualmente, más de millón y medio de españoles  residen en el extranjero. El 60 por ciento en América, el 37 por ciento en Europa y el 3 por ciento en el resto del mundo. En Francia hay 183.000 españoles; en Alemania, 105.000; en Suiza, 90.000 y en Bélgica, 43.000.
La Iglesia Española se subió al carro de la emigración enviando capellanes (sacerdotes y religiosos) a un centenar de ciudades europeas en las que había recalado mayor número de emigrantes españoles. Con los capellanes fueron muchas religiosas que han prestado un gran servicio a los emigrantes (guarderías, visita a hospitales, arreglo de papeles, acompañamiento, etc.).
Las Misiones Católicas han sido una especie de “Casa de España”, a escala local, donde se acogía a todo el mundo y se contaba con servicios sociales, culturales y pastorales.
Oficialmente, en raras ocasiones, se ha reconocido la gran labor de las Misiones Católicas de Lengua Española con los emigrantes que llegaban a la Europa democrática sin conocer el idioma y sin familia. Ellos saben bien lo que han significado las Misiones en aventura migratoria.
Han pasado los años y muchos jubilados de la primera generación de emigrantes retornaron a España, otros no lo han hecho por no separarse de sus hijos y nietos. También han pasado los años para los capellanes y las religiosas que han gastado su vida en las Misiones. Y al llegarles la edad de jubilación regresan a España, lo que obliga a cerrar capellanías porque no hay relevo misionero. Es un buen  momento para que las Iglesias locales creen servicios de acogida y atención a los emigrantes no solo españoles sino también latinos que cada vez son más. Es, también, el momento de darle un mayor impulso a la integración de los emigrantes en las comunidades cristianas locales, lo que, sin duda, enriquecerá a ambos. Mientras tanto, las Misiones Católicas de Lengua Española en Europa siguen haciendo su trabajo, con cierta nostalgia del pasado, pero con la mirada puesta en el futuro.