Publicación de la Asociación Europeos

Reforma de la legislación para prevenir la corrupción parlamentaria

Reforma de la legislación para prevenir la corrupción parlamentaria

La corrupción es un fenómeno global que afecta, en mayor o menor medida, a todos los pueblos del mundo. En sus diferentes manifestaciones, amenaza con destruir no solo las sociedades, las economías y los Estados que la sufren, sino a los mismos que la practican o toleran, pero la corrupción no es algo exclusivo de nuestro tiempo. El primer caso de corrupción documentada se sitúa en el antiguo Egipto. En Roma, en el siglo segundo antes de Cristo, Cicerón calificaba de plaga a los jueces que se dejaban sobornar y recomendaba en el Senado la “mesura en el robo” a los administradores que actuaban en nombre del Imperio. Parece que con el avance de los siglos, lejos de desterrarla, la hemos institucionalizado.

ALEMANIA EN EL INFORME ANTICORRUPCIÓN DE LA UE
La Comisión Europea realizó un estudio en el que se analizaba, por primera vez e individualmente, el grado de percepción de la corrupción de cada uno de los 28 países de la Unión Europea (UE) y las estrategias nacionales de que disponen para combatirla. La comisaria europea, Cecilia Malmström, al presentar en Bruselas el pasado 3 febrero de 2014 los resultados de ese estudio, reforzó la opinión generalizada de que muchos de los problemas de la actualidad se deben a la corrupción. Las tres cuartas partes de los europeos y aproximadamente la mitad de los alemanes creen que esta es excesiva en sus países y reclaman leyes más estrictas para prevenirla, pues además de inmoral, no es gratuita. En el año 2012, los daños económicos causados por la corrupción en Alemania rondaron los 354 millones de euros, un aumento de algo más del 28 por ciento frente al año anterior. Según el mencionado informe, las economías europeas estarían perdiendo actualmente unos 120 mil millones de euros cada año por esta causa, una cantidad cercana al presupuesto comunitario para 2014, calculado en 134.318 millones de euros. Pero la corrupción no ocasiona únicamente daños a la economía, sino que destruye también la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas y en el Estado de Derecho.
La comisaria europea, al referirse a Alemania, instó a este país a revisar sus leyes, para evitar los sobornos a los parlamentarios y la financiación ilegal de los partidos políticos y campañas electorales. También recomendó fijar periodos de carencia para aquellos políticos que al cesar en sus cargos pasen a ocupar puestos estratégicos en la industria.

ORGANIZACIONES DE CONTROL
Para atajar la corrupción se han creado organizaciones de control que se encargan de detectarla, darla a conocer públicamente e impulsar mecanismos para combatirla. “Transparency International”(TI), con sede en Berlín, es una de ellas. Como institución independiente y sin ánimo de lucro, opera en más de 90 países y supervisa desde 1993 la corrupción a nivel mundial. Organismos de control son también el Banco Mundial, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la Organización de Estados Americanos y GRECO (Grupo de Estados contra la Corrupción de la Comisión Europea) y, a nivel nacional y europeo, entre otros, “LobbyControl”, una asociación formada en su mayoría por jóvenes politólogos, con oficinas en Colonia y Berlín.

LOS SECTORES MÁS CORRUPTOS
En el barómetro global de corrupción presentado por “Transparencia Internacional” en julio del pasado año, Alemania ocupaba el puesto 12° en el ranking de percepción de la corrupción, entre 177 países. Los partidos políticos, la economía privada, los medios de comunicación, el sector público y el Parlamento, figuran, por ese orden, como los sectores más corruptos. Los países nórdicos, con Dinamarca a la cabeza, son los que tienen el menor índice de corrupción en Europa y el más corrupto sería Grecia.

DE LA POLÍTICA AL LOBBY Y VICEVERSA
Una práctica muy extendida en Alemania es que las grandes empresas acojan en sus consejos de dirección, tras cesar en sus cargos, a los políticos que durante su mandato favorecieron de alguna forma sus intereses.
Un ejemplo significativo fue, en su día, el del ex canciller Gerhard Schröder, que al perder las elecciones en 2005 pasó, acto seguido, a formar parte del Consejo Supervisor de Gazprom, empresa rusa suministradora de gas, con la que había firmado un acuerdo para la construcción de un gaseoducto a través del Báltico para el transporte directo de gas natural a Alemania.
Ejemplos más recientes, como el de Kurt Beck (SPD), ex presidente de Rheinland-Pfalz, que pasó de la política a la industria farmacéutica en 2013, el del ex-minitro de Estado en la Cancillería, Eckard von Klaeden (CDU), ahora jefe del lobby en Daimler AG, o el del ex-diputado del Bundestag, Otto Fricke, que forma parte desde marzo de 2014 de “Communications & Network Consulting” (CNC) en Berlín, una de las principales agencias internacionales de consultoría de empresas, muestran solo la “punta del iceberg” del problema.

REFORMAN LA LEY Y SUBEN LAS DIETAS
El 21 de febrero de 2014, el Bundestag aprobaba en Berlín, casi por mayoría absoluta, la propuesta de los partidos de la coalición de conservadores y socialdemócratas, (CDU/CSU y SPD), de modificar el artículo 108e del Código Penal, referente a los delitos de soborno, con el objeto de evitar prácticas delictivas entre los diputados. Al mismo tiempo, aprobaba la subida de las dietas de estos de 8.250 a 9.082 euros brutos al mes.
La reforma permitirá penalizar, no únicamente la compra de votos y las entregas de dinero a personas que ocupan cargos públicos a cambio de sus favores, sino también las donaciones inmateriales, los intentos de soborno y obsequios, tanto a los diputados como a sus familiares.
Esta nueva normativa, que entrará en vigor el 1 de septiembre de 2014, era necesaria para que Alemania cumpla, al fin, con las exigencias internacionales y ratifique, con diez años de demora, la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción, en vigor desde 2003. Este país es el único de Europa que hasta ahora no ratificó dicha Convención, ya que la mayoría de los parlamentarios se resistía a introducir las reformas pertinentes en la legislación nacional. Esta reforma de la ley, que ya muchos califican de insuficiente, es la respuesta del Gobierno al informe anticorrupción de la Comisión Europea.

LA CORRUPCIÓN TIENE MUCHAS CARAS
Pero la corrupción no se da solamente entre la clase política. Desde los sobornos de grandes industrias a funcionarios de gobiernos extranjeros para para que compren sus productos, como automóviles o armamento, hasta la comercialización de deshechos de carne, parece que por dinero todo es posible y, poco a poco, perdemos la capacidad de sorprendernos por nuevos escándalos. Industrias farmacéuticas que sobornan a los médicos para que receten determinados medicamentos, hospitales que pagan por el envío de pacientes, facturaciones a la seguridad social indebidas, corrupción en los municipios, en la policía, en la contratación de trabajadores, en la construcción de obras públicas, en la sanidad privada, etc., la lista podría ser interminable.

MILES DE MILLONES EN OBRAS DE PRESTIGIO
La falta de control y transparencia en la concesión de obras públicas, financiadas en su totalidad o en parte con dinero público, permiten desastres como la construcción de la Ópera de Hamburgo, “Elbphilharmonie”, edifico de prestigio para la ciudad, cuyo coste se calculó en principio en 77 millones de euros y que costará finalmente casi 800 millones, unas diez veces más.
Otro de los desastres del momento es el nuevo aeropuerto de Berlín-Brandenburgo, que tendría que haber comenzado a funcionar en junio de 2012 y aún no se sabe a ciencia cierta cuando podrán aterrizar en él los primeros aviones. El coste calculado inicialmente para este aeropuerto estratégico en el centro de Europa era de dos mil millones de euros, aunque actualmente se teme que su construcción podría superar los cinco mil millones de euros, según el jefe del proyecto, Hartmut Mehdorn.
También “Stuttgart 21”, un megaproyecto de los ferrocarriles alemanes que provocó numerosas protestas ciudadanas, costará casi 7.000 millones de euros.
Lamentablemente, mientras los millones se diluyen en obras de prestigio para beneficio de unos pocos, falta lo necesario para proyectos sociales realmente necesarios.