Publicación de la Asociación Europeos

Soledad Franco, mujer emprendedora

Con su proyecto, Espabílate, pretende ayudar a los demás

Maite Leitón. Zürich

Soledad Franco, mujer emprendedora

Migrante, casada, madre de dos hijos y con toda la formación que puedas imaginar: Diplomada en Ciencias empresariales, Nivel C1 de Alemán, Contable  en la KV Schule de Zürich, curso en Gestión de Organizaciones No Gubernamentales en la EB de Zürich y un largo etc. Soledad Franco, una mujer que ha sabido compaginar el trabajo que, día a día, realizan todas las mujeres en su casa, y el trabajo que está realizando en su pequeño –pero muy acogedor– despacho de “Espabílate”.

 

 

Su trayectoria profesional como empresaria es una viva expresión del conocido dicho “querer es poder” y un ejemplo atrayente a seguir.

En sus comienzos trabajó en importación y exportación y luego estuvo 10 años en del departamento de asesoría fiscal y contable de una consultora. Acabó muy quemada con ese trabajo, pensando que habría otras maneras de trabajar.

Por eso, desde entonces, se dedica a ofrecer sus conocimientos y experiencia a quienes de verdad lo necesitan o a quien le cae bien. Es miembro de la Finanzkomission de la FGZ, responsable de finanzas del Mittagstisch Küngenmatt y fue presidenta del Teléfono de la Esperanza en Zürich durante 3 años. El trabajo resultó trabajo muy gratificante. Le dio la oportunidad de profesionalizar la vocación de servicio y cambiar la perspectiva: ayudar a la gente de manera que ella misma se haga responsable de sus problemas. Además, le encantó el sistema democrático del que hace gala la ONG.

Personas como ella nos demuestran que, con esfuerzo y tesón, es posible emprender y apostar por un futuro mejor.

VOCACIÓN DE SERVICIO

Aprovechando que su hermano estaba en Suiza, iba a pasar algunos veranos “inolvidables” y se puse a estudiar alemán en la Escuela de Idiomas en España. Años más tarde después de la muerte de su padre, decidió “liarse la manta a la cabeza” y marcharse a Suiza definitivamente.

La vocación de servicio, se tiene o no se tiene (¡es una de sus frases favoritas!). No hay duda de que ella la tiene.

SUIZA NO ES RACISTA

En las últimas semanas se ha hecho público un estudio en profundidad sobre las actitudes racistas y xenófobas en Suiza. Dicho estudio revela que una de cada cuatro personas tiene opiniones negativas de los extranjeros en general; a una de cada cinco no les caen bien los musulmanes y una de cada diez es antisemita. Pero Soledad no está muy de acuerdo con el resultado del informe. “Mira, la palabra racismo conlleva odio y yo no creo que la sociedad suiza sea realmente, racista. Ciertamente, puede haber algún malestar, pero –en general– los suizos cuando ven que tú como persona puedes aportar algo a la sociedad y tienes ganas de hacerlo, te acogen estupendamente. Por otra parte, pienso que no es tan importante integrarse o no, sino más bien, la libertad de las personas para elegir lo que quieren, sin perder los derechos que tienen en la sociedad donde viven”.

Cuando le preguntamos cómo nació el proyecto Espabílate, responde rápidamente: “La necesidad de compaginar familia y trabajo me hizo pensar en una idea que hoy día es una realidad: Espabílate. Una pequeña empresa, donde propongo ayudas directas con la esperanza de que la otra persona capte la idea y la ponga a funcionar. Seguramente Espabílate será un periodo de transición y, con el tiempo, surgirán otras ideas, siempre pensando en el servicio a los demás, donde recibo más de lo que doy”.

 

 

www.espabilate.ch 

 

 

 

Te haces un lío con el papeleo burocrático? ¿No sabes por dónde comenzar a hacer la declaración de impuestos? ¿No te aclaras con el alemán y necesitas a alguien que te asesore en español?

En este blog titulado Espabílate iré colgando información que te ayudará con todo esto, pero lo que quiero es explicarte cómo funciona, enseñarte para que un día puedas hacerlo tú.

Porque solo tu satisfacción por ser capaz de hacerlo supera a mi satisfacción por ayudarte”.

Eso cuenta Soledad en su blog, en el que ofrece un servicio de asesoría y administración de lunes a viernes de 9,00 a 12,00 h. en su oficina. Por las tardes se dedica a cuidar de su familia y de su casa, pero si lo necesitas, también puede visitarte en tu casa para poner en orden tus papeles “in situ”. Además, atiende consultas telefónicas o por correo electrónico.

A preguntas como estas, o a otras, te puede responder Espabílate: Cómo encontrar un voluntariado en alemán. No se pueden emitir facturas sin estar dado de alta como autonónomo y sin tener número de iva, ¡Asegura a tu empleada de hogar en 3 pasos! Cómo darse de alta como autónom@… ¿Dónde encuentro los pisos que alquilan las cooperativas? ¿Qué es primero: el contrato de trabajo o el permiso de residencia?

 

 

BREVEMENTE

Curso de formación en la Misión de Zürich

Todos los años, cercana la Cuaresma, la Misión invita a un fin de semana de reflexión sobre algún tema de relieve para la vida cristiana. Tomando como inspiración la exhortación Evangelii Gaudium del papa Francisco, nos propusimos abordar esta temática: la búsqueda de nuevos caminos de solidaridad. Para ayudarnos en la reflexión nos acompañó Pedro Belderrain, misionero claretiano, nacido en Asturias-España (1964), teólogo y sociólogo, conocedor de la problemática de la emigración.

 

 

A lo largo del sábado y durante la mañana del domingo del segundo fin de semana de febrero ayudó con sus acertadas explicaciones a percibir el alcance de lo que el papa Francisco está pidiendo a todos, en esta hora de la evangelización misionera, cuando afirma taxativamente: “Nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social”, y cuando apremia con determinación: “¡Buscad comunitariamente nuevos caminos para acoger esta renovada propuesta!” (EG 201).

A los más de 50 participantes y a la Misión entera queda ahora el desafío de ir traduciendo en acciones concretas y en estilo de vida estos acentos bien concretos de la actividad pastoral de la Iglesia que Pedro Belderrain ayudó a desentrañar a través de su exposición y de las respuestas a las inquietudes que se le fue presentando.

Juan Carlos Rodríguez