Publicación de la Asociación Europeos

Premio ¡Bravo! de televisión

Julian del Olmo

Ramón Ajo

Premio ¡Bravo! de televisión

Julián del Olmo, cofundador de Ventana Europea, redactor jefe de la misma durante muchos años y, siempre, colaborador incansable, tanto por su apoyo como por sus aportaciones, ha sido galardonado con el “Premio ¡Bravo!” que concede anualmente la Comisión Episcopal Española de Medios de Comunicación Social, con el fin de “reconocer, por parte de la Iglesia, la labor meritoria de todos aquellos profesionales de la comunicación en los diversos medios, que se hayan distinguido por el servicio a la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos”.

 

 

Ciertamente, este premio es totalmente merecido. ¡Toda una vida dedicada a la evangelización a través de los medios de comunicación! Y no es que el premio llegue tarde, pero como reconocían algunos de los premiados, hace ya unos años que se le tenía que haber concedido.

El jurado del premio justificaba así la concesión del galardón: “A Julián del Olmo, sacerdote y periodista, director del programa de TVE Pueblo de Dios. En su persona se reúnen la cualificación profesional, la sensibilidad eclesial más auténtica y la amistad sincera con sus compañeros de profesión a los que atiende, en lo humano y lo divino, con generosa disposición. Su visión de la realidad, siempre positiva y esperanzada, se transmite a quienes trabajan con él y a quienes disfrutamos de su trabajo. Sus continuos viajes por todo el mundo consiguen plasmar en la pantalla de la televisión pública los mejores testimonios de la vida de la Iglesia y su auténtica labor de humanización y evangelización”.

Y es que, de raza la viene al galgo.Como él mismo escribe: “De niño soñaba con ser periodista para escribir en los periódicos que leía mi padre (“Nueva Alcarria”, “Siete fechas” y “El Caso”) pero nunca pensé que llegaría a hacer la carrera de periodista porque el obispo de Sigüenza-Guadalajara (mi diócesis de entonces) no me autorizó alegando que el periodismo era una carrera poco seria para un sacerdote. La alternativa que me ofrecía era estudiar Derecho Canónico pero me negué rotundamente de lo cual me alegro”.

Julián, alcarreño de pro (título que proclama sin cesar y del que se siente orgullosísimo), nació en Yela, un pueblo de Guadalajara, provincia y diócesis en la que transcurrieron los primeros años de su labor sacerdotal.

A finales de los años setenta, del pasado siglo, dejó de ser cura de parroquia en sentido estricto para convertirse en sacerdote en los medios de comunicación. “El papa Pablo VI, comenta, nos echó un cable a los sacerdotes periodistas al decir que los medios de comunicación son los nuevos púlpitos de la Iglesia”. Y después de la creación de medios humildes para el barrio y la parroquia, dio el salto a los “grandes medios”. Comenzó a trabajar en la revista de información religiosa “Vida Nueva”, de la que llegó a ser redactor jefe, colaboró en diversos programas religiosos de la COPE, y de ahí al trabajo en Televisión Española: El Día del Señor, Últimas Preguntas y Pueblo de Dios, de cuyo programa es director desde hace 15 años. Reconoce Julián que “en TVE, mi vocación de sacerdote-periodista ha alcanzado su máximo nivel”.

El programa Pueblo de Dios, que tienen una audiencia de más de un millón de personas , todos los domingos, “me ha permitido viajar de acá para allá y conocer la cara y la cruz de un mundo donde lo bueno y lo malo están muy mal repartidos. Visto lo visto no puedo callar ante la injusticia institucionalizada (“pecado estructural” lo llamó Juan Pablo II) que deshumaniza y mata a millones de personas, ni tampoco ocultar lo bueno que hay en todas partes del mundo (mucho más de lo que parece). La pena es que lo malo es más mediático que lo bueno. En el fondo y en la forma eso es lo que hago en Pueblo de Dios con ayuda de un magnífico equipo de profesionales que además de compañeros son amigos”.

El programa “Pueblo de Dios” se emite cada domingo a las 11,30 h. en La2 de TVE.