Publicación de la Asociación Europeos

Los indignados de Madrid y Bruselas

Teresa S. Ravina. Bruselas

Como consecuencia de las crisis que estalló hace ya 3 años, hemos oído hablar, de manera casi permanente, sobre numerosos grupos de ciudadanos que se han manifestado de una forma u otra, en diferentes ciudades españolas pero también europeas y norteamericanas, contra las medidas adoptadas por los gobiernos que parecen recompensar a los culpables (los bancos) y castigar a las víctimas (los ciudadanos). En España, el movimiento se conoce como “15-M” en referencia al día y al mes (15 de mayo) de 2011, en el cual se consiguió convocar y sacar a la calle a miles de ciudadanos y ciudadanas. Este día supuso igualmente el punto de partida de una gran movilización ciudadana contando como centro logístico permanente la Puerta del Sol de Madrid.
La mayoría de las veces los medios han tratado de desacreditar a estos movimientos, aún cuando dichos movimientos han demostrado defender las ideas y los derechos de la mayor parte de los ciudadanos y aún cuando lo han hecho de manera pacífica y respetando las leyes y normas vigentes en cada país, tratando de evitar en todo momento la confrontación física y utilizando como única herramienta las palabras y las ideas.
Por otro lado, hay quien pone en duda la efectividad de los movimientos, augurando continuamente su pronta desaparición de la escena pública. Sin embargo, lo cierto es que desde que se produjo la primera gran manifestación en España, el 15-M y desde entonces, también en otras ciudades, se han llevado a cabo una serie de acciones que muestran no solo la efectividad de los movimientos frente a determinadas medidas injustas, sino también su fuerza y consolidación como grupo. De entre estas acciones, cabe destacar dos en concreto, la primera desarrollada en varias ciudades españolas, la segunda en Bruselas.
En España, la Plataforma de los afectados por las hipotecas agrupa a personas con dificultades para pagar la hipoteca o que se encuentran en proceso de ejecución hipotecaria pero también a personas solidarias con esta problemática. La organización lleva a cabo diversos tipos de acciones. Una de ellas consiste en la concentración pacífica de ciudadanos/as en la puerta de la vivienda para que la comitiva judicial y la procuraduría del banco no puedan acceder a ella y decidan suspender el desahucio. De esta forma han conseguido disponer de más tiempo para presionar a la entidad bancaria y a la Administración con el fin de buscar una solución (dación en pago, un régimen de alquiler asequible y/o el realojo en otra vivienda). Además, la plataforma ha iniciado una campaña instando a los ayuntamientos a que se posicionen respecto a esta grave problemática demandando la modificación de la ley hipotecaria con el fin de regular la dación en pago y la adopción de medidas necesarias para evitar los desahucios por motivos económicos. Hasta el momento, más de 50 ayuntamientos han aprobado dicha moción.
Al mismo tiempo, en Bélgica tuvo lugar otro caso destacable que demuestra una vez más que el movimiento 15-M u otros movimientos desarrollados a partir de este, son mucho más que algo espontáneo y sin objetivos aparentes. En el caso de la capital europea se trata de un hecho reciente relacionado con un grupo de inmigrantes afganos que se encontraban en proceso de demanda de asilo y ocupando una casa abandonada como único lugar de refugio. Hace tan solo unas semanas, fueron desalojados sin previo aviso del lugar que ocupaban y se vieron de pronto en la calle. Sin embargo, gracias a la perseverancia y movilización del movimiento 15-M en Bruselas, constituidos en su mayoría por jóvenes de nacionalidad española, se logró llevar el caso hasta las instancias de la comunidad Ixelles (barrio de Bruselas). El resultado ha sido que estos inmigrantes tendrán un lugar donde dormir hasta por lo menos después del invierno.
Estos y otros muchos casos son la muestra de que la movilización social es una herramienta de gran valor cuando el acceso directo a la toma de decisiones gubernamentales es misión imposible. Además, demuestran una vez más que se trata de una utopía solo hasta que la puesta en marcha permite demostrar lo contrario y que la falta de apoyo por parte de los medios de comunicación debe ser un obstáculo a superar existiendo como existen hoy en día las redes sociales u otros medios en la red.