Ventana Europea nº 118
10 VENTANA EUROPEA Octubre 2019 > REP O RTAJE ...Cósmicamente hablando, las religiones no son necesa- rios, pero tienen una importancia suprema, en línea de aper- tura al misterio divino (de interioridad) y de comunicación personal. Por eso hemos dicho que los hombres no pueden vi- vir solo de pan, de imperio y mercado... Diálogo religioso. Cuatro principios Ni imposición ni puro parlamentarismo Toda unidad religiosa que se impone es siempre mala, pe- ro la unidad de las religiones no se puede conseguir tampoco a través de un tipo de parlamento, en la línea de las democra- cias occidentales... 1. Más que un puro parlamento de religiones . Cierta- mente, es bueno un “parlamento de religiones”, un lugar don- de ellas vengan a dialogar y presentar sus propuestas... Pe- ro cada una ha de hacerlo buscando el bien de las demás, no para formar un gobierno donde los triunfadores impongan su criterio y los opositores lo combatan, sino todo lo contrario... ...Los grupos religiosos que se niegan al diálogo niegan al- go que es esencial para la vida humana; pero, al mismo tiem- po, estoy convencido de que otros grupos religiosos que des- confían de un tipo de democracia parlamentaria, de tipo oc- cidental, tienen también sus razones, porque esa forma de democracia puede estar y está muchas veces al servicio del poder de algunos, no del despliegue del misterio y de la vida (diálogo gratuito) de todos. 2. Profundización en las propias tradiciones . En ese sentido, creo que el universalismo propio de las religiones ha de buscarse a través de una profundización en la propia expe- riencia y tradición espiritual. Cada vez tengo más miedo a la nivelación de religiones, a la búsqueda de un común denomi- nador... La búsqueda de ese común denominador (vinculado a veces a una paz superficial, que puede ser la del sistema) tie- ne su importancia, pero resulta insuficiente... ...Conforme al evangelio, los cristianos saben que la ver- dad de Jesús de Nazaret es universal solo en la medida en que ella renuncia a imponerse, solo en la medida en que sus por- tadores, los cristianos buscan el bien de los demás (de los no cristianos) como el suyo propio... Un cristiano que solo quiera el triunfo del cristianismo no es cristiano, porque Jesús murió por todos, para negar el po- der (la imposición) de una religión particular y para hacer así posible la apertura afectiva, espiritual y humana (sanadora), hacia todos los hombres... 3. De la confrontación al entendimiento. Conocer la ex- periencia de otros . Conforme al mito de la Torre de Babel (Gen 11), en otro tiempo fue posible separarse y pervivir con- forme a ese gesto de ruptura y enfrentamiento continuo: cada pueblo se fue por su camino, con su lengua y religión, todos decepcionados, todos divididos, hasta poblar el mundo ente- ro, en un camino que ha culminado en nosotros. Hoy ya no es posible seguir ese camino, mantener esa actitud de enfrenta- miento que nace del deseo de conquistar por la fuerza la To- rre y dominar sobre el mundo entero. O aprendemos a dialo- gar, no construyendo torres de poder, sino buscando cada uno el bien de los demás y conspirando todos en la línea del amor mutuo, o nos terminas destruyendo y destruimos la gran aven- tura de la Vida de Dios que se expresa en nuestra vida... De no hacerlo, podemos acabar matándonos todos... ...Eso significa que la unidad entre las religiones solo pue- de entenderse y realizarse abriendo espacios de diálogo para todos los hombres, sin que una religión se imponga sobre las restantes, sin que los hombres religiosos se impongan sobre los no religiosos, sino todo lo contrario. Los cristianos no quere- mos que todos los hombres se hagan cristianos en línea confe- sional (como miembros de nuestra Iglesia concreta), sino que puedan ser hombres en plenitud, viviendo en gratuidad, y que de esa forma puedan descubrir y compartir el don de la vida... ...Pues bien, los cristianos confiesan que Jesús ha resuci- tado, es decir, que ha sido recibido en la vida plena de Dios y que continúa influyendo en el mundo, allí donde los hombres y mujeres siguen comportándose como él se comportaba, si- guen abriendo caminos de comunicación gratuita. En princi- pio, los cristianos no quisieron crear una nueva religión, si- no abrir unos espacios de comunicación y esperanza universal desde el mismo judaísmo, superando para ellos sus leyes par- ticularistas (leyes rituales, de comidas)... En ese contexto se sitúa la disputa esencial de la Iglesia primitiva, que está relacionada con la misión de Pablo, de quien hemos hablado hace poco. Algunos cristianos de origen judío querían entender el cristianismo como una religión ce- rrada, con unas leyes o normas de pureza muy estricta, como querían algunas corrientes judías de aquel tiempo: todos de- bían circuncidarse, no comer carne de cerdo ni otros alimen- tos impuros, debían realizar unos rituales de purificación (la- vatorios), llevar unos vestidos especiales, observar unas fies- tas (sábados, lunas llenas), venerar ciertos santuarios (Jerusa- lén...). San Pablo no prohibió esas leyes, dejo que las siguie- ran observando aquellos que se sintieran vinculados a ellas, pero se opuso con toda fuerza a quienes querían imponerlas a los otros... ...El cristianismo no es una religión más, con unos ritos entre otros, sino que quiere ser y es una gracia y experien-
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