Ventana Europea nº 118

VENTANA EUROPEA 17 Octubre 2019 tamente a los programas idóneos en cada caso, si no alcanzan la graduación, es- tá causando cierta contro- versia, porque les marca y, además, no sería posible el intercambio de informacio- nes sobre ellos entre escue- las e intituciones sin cam- biar la Ley de Protección de Datos, posibilidad que ya se está estudiando. Miles no encuentran un puesto de aprendizaje A pesar de que muchas empresas buscan urgente- mente aprendices, cada año hay miles de personas jó- venes que no encuentran un puesto de aprendizaje. El pasado año habrían sido 78.600 en todo el territorio alemán, según el Instituto Federal de Formación Pro- fesional (BIBB). Esta situa- ción se debe, en buena par- te, a que el uso de las nue- vas tecnologías en muchas profesiones exige de los aprendices una mayor ca- pacidad y las empresas pre- fieren a los que tienen una graduación media o supe- rior, ya que ofrecen mayo- res garantías de éxito. Jóve- nes con historial migratorio se sienten con frecuencia frustrados, cuando el sólo hecho de tener un nombre o apellido extranjero es mo- tivo suficiente para que sus solicitudes sean rechazadas, independientemente de sus capacidades. Migración y pobreza van de la mano En Alemania, uno de cada cinco niños en edad preescolar vivía en 2018 en un hogar marcado por la po- breza; casi uno de cada cua- tro tenía historial migrato- rio, –se considera que una persona tiene historial mi- gratorio cuando ella misma o por lo menos uno de sus padres hayan nacido con una nacionalidad diferente a la alemana–. A pesar de que algunos emigrantes al- canzaron aquí una situación acomodada e incluso unos pocos han hecho fortuna, la realidad es que la quinta parte de los que llegaron a este país hace más de vein- ticinco años vive todavía bajo el umbral de la pobre- za. De los que llegaron en los últimos cinco años, se- rían el 41,9 por ciento, se- gún datos oficiales. Teniendo en cuenta que actualmente un sueldo me- dio no suele llegar para sos- tener a una familia y que entre las familias migran- tes muchas mujeres se de- dican a la atención familiar, voluntaria o involuntaria- mente, en los hogares en los que sólo entra un sueldo ca- si uno de cada tres niños vi- viría en la pobreza de forma permanente, según un re- ciente estudio de la Funda- ción Bertelsmann. Así, po- dría decirse que migración y pobreza van de la mano. En ese estudio se confirma también que la cuantía de los ingresos y el nivel aca- démico de los padres tiene una influencia decisiva en el nivel educativo, el éxi- to escolar y el estado de sa- tisfacción de los hijos. El transfondo migratorio, por el contrario, tendría un sig- nificante efecto negativo. Escisión social desde la guardería En contra de lo que po- dría parecer lógico, que los niños y niñas de diferentes clases sociales y proceden- cias conviviesen en las Ki- Tas y guarderías, la realidad es que los pequeños de fa- milias acomodadas apenas tienen contacto con otros niños de clases sociales me- nos privilegiadas, ya que sus padres tienen mayores posibilidades de elección a la hora de inscribirlos en una guardería determinada. El barrio donde residen es también un factor importan- te. La escasez de plazas y la gran demanda existente por parte de las familias, permi- te, además, a estos estable- cimientos, tanto a los esta- tales como a los privados, elegir su clientela entre los padres solicitantes según el perfíl deseado. Los pa- dres, a su vez, no solicitan las plazas de acuerdo a cri- terios como la cercanía de la guardería al hogar, sino atendiendo a criterios so- ciales. En algunos casos, un grupo de padres crean ellos mismos una guardería pri- vada acorde a sus exigen- cias y estatus. Así, la esci- sión social entre los niños < En Alemania, uno de cada cinco niños en edad preescolar vivía en 2018 en un hogar marcado por la pobreza; casi uno de cada cuatro tenía historial migratorio, –se considera que una persona tiene historial migratorio cuando ella misma o por lo menos uno de sus padres hayan nacido con una nacionalidad diferente a la alemana–. > n n n

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