Ventana Europea nº 118
VENTANA EUROPEA 27 Octubre 2019 El obispo ya retirado a su patria, gallea pero profético como siem- pre, apostaba como el Papa Francis- co por afirmar con rotundidad para los jóvenes que las primeras pala- bras para ellos tenía que ser siempre “¡Él vive y te quiere vivo!” . “No sé, decía, cuántos jóvenes cristianos habrán leído en tierra firme esas pa- labras. No sé qué huella haya podi- do dejar ese pensamiento en el áni- mo de cada uno de ellos”. Pero ju- gando a adivino sí quiso suponer lo que las palabras del papa Francisco podrían significar para cada uno de los 681 migrantes que desaparecie- ron –perecieron– en el Mediterrá- neo entre el 1 de enero y el 4 de ju- lio de 2019. Esas palabras de vida se convierten en confesión de una certeza, son afirmación de la vida frente a la amenaza de la muerte, son un grito de victoria frente al po- der de los opresores. los jóvenes Poniendo ejemplos bíblicos se detuvo en el de José, el pequeño hi- jo de Jacob como imagen de nues- tros menores migrantes. “El mundo de los caminos, de las prisiones, de hombres, mujeres y niños seguidos de cerca por la sombra de la muerte, es el mundo de José, un mundo de comprados y vendidos como escla- vos, un mundo de hermanos vendi- dos por sus hermanos, un mundo de desposeídos de todo por el egoísmo, la ambición, la envidia, la fuerza de los poderosos –nosotros–. Y dentro de ese mundo, hay una categoría es- pecial de pequeños entre los peque- ños; son tantos que hemos sentido la necesidad de darles un nombre, una sigla: los MENA, (Menores Extran- jeros No Acompañados)”. Y puedo pensar que precisamente, añadía, de manera interpeladora que ese es el mundo de los que Dios ha escogido para “salvar mañana de modo admi- rable nuestras vidas”. Hablaba de los jóvenes porque en la exhortación del Papa en la ex- hortación hay un pequeño apartado en el que hace memoria de los mu- chos jóvenes que se ven “afectados por las migraciones”. globalizar la indiferencia Y relacionándolo con el mensa- je de la Jornada Mundial de las Mi- graciones decía no sin cierto sar- casmo: “Tal vez convenga subrayar que es precisamente en las socieda- des más avanzadas –en las socieda- des ricas– donde se globaliza la in- diferencia ante el sufrimiento de los pobres –de migrantes, refugiados, desplazados, víctimas de trata–, una indiferencia que es condición indis- pensable para que, sin hacernos pre- guntas, sin remordimiento, en bue- na conciencia, podamos excluir de nuestro banquete a esa humanidad pobre, más aún, podamos demoni- zarla haciéndola responsable de los males sociales, marginarla, descar- tarla, excluirla y olvidarla”. Y por si no quedara claro remataba la denun- cia señalando que los pobres son la evidencia de “lo difícil –lo imposi- ble– que es para un rico entrar en el reino de los cielos”. Y ellos, los emigrantes –su sola presencia–, representan “una invita- ción a recuperar algunas dimensio- nes esenciales de nuestra existencia cristiana y de nuestra humanidad”. respuestas fuertes Varias intervenciones y pregun- tas al terminar su intervención sur- gieron desde el auditorio y propor- cionaron nuevas ocasiones de res- puestas interpeladoras y fuertes. En el turno de preguntas, Agrelo la- mentó intervenciones dolorosas pa- ra los emigrantes como las del car- denal Sarah o de los medios de co- municación social algunos de ellos de la Iglesia. Y lo mismo dijo res- pecto a los políticos: “Muchas de las decisiones que se toman obede- cen a razones de seguridad, razones de miedo” y, sin citar a Vox, denun- ció que “hay quien está interesado en infundir miedo para poder ma- nipular luego a las personas”. Di- jo textualmente: “Con relación a los emigrantes, se ha instalado el miedo en el lenguaje político, social o de ciertas líneas de medio de comuni- cación de la Iglesia. Están poniendo un ejército en la frontera, hasta el punto que interiorizamos que al otro lado no hay pobres, sino un ejército de personas que van a invadirnos”. Había empezado con lo que él de- cía que era una impertinencia. Ter- minó con la denuncia de manipular a la gente para luego dominarles. < [Cuando nos hablan de migrantes]... “interiorizamos que al otro lado [de la frontera] no hay pobres, sino un ejército de personas que van a invadirnos”. >
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