Ventana Europea nº 118
28 VENTANA EUROPEA Octubre 2019 PUNTO DE VISTA > A llí las dos van, a pie, jun- tas, aproximadamente unos 170 kilómetros, de Moab a Belén. A través de las monta- ñas, solas. Esta imagen me hizo recor- dar un reciente viaje a Colombia. Allí, en las autopistas cerca de Cali, cami- naban los venezolanos en camino ha- cia el Perú; entre ellos dos mujeres: una embarazada, la otra con un bebé de 3 meses. Les quedaban aún 3.000 kiló- metros. Así también estas dos: Noemí y Rut. Solitas en camino. Inciertas, he- ridas, “vacía regresé”, afirma Noemí a las curiosas y chismosas vecinas des- pués de volver a Belén. Por supuesto, también se puede leer Rut desde una perspectiva post-colo- nial y con sospecha y pensar: “sí, todo bien, linda la historia, pero la perspec- tiva narrativa es de alguien de Israel”. La otra (Rut) debe adaptarse. ¿Rut aca- so tiene “un complejo de suegra”? ¿Es un permiso de residencia lo que bus- ca? ¿Quiere hacerse rica en Belén (casa del pan)? ¿Abandonar tan rápidamen- te la propia fe? ¿“Tu Dios mi Dios”? ¿Los dioses de Moab no tenían nada que ofrecer? Parece mejor dejar atrás la sospecha y escuchar a quienes han experimenta- do lo que está sucediendo aquí en esta historia de la más conocida migrante de la Biblia. una historia de gran actualidad No sabemos cuándo fue escrita exactamente esta breve historia de sola- mente 4 capítulos. No importa. La his- toria tiene su propio peso, atemporal y también después de tanto tiempo sigue siendo de gran actualidad. Leo la historia de Rut como la his- toria de un proyecto de supervivencia, una protesta contra los mecanismos de exclusión, un anteproyecto del rei- no mesiánico. Leo la historia como una historia de resistencia contra un nacio- nalismo cerrado, contra el apartheid y contra la pérdida de la memoria: que ya no se sabe o no se quiere saber que de la presencia y de la solidaridad del otro y de la otra –aquel extranjero– a menu- do depende tu propio futuro, así como en caso de Abraham –son los tres ex- tranjeros quienes anuncian que aquella pareja cansada y sin futuro en la estepa tendrá un hijo (ver Génesis, 18)–, como en el caso de Booz, quien a una edad avanzada tendrá un hijo con la extran- jera (ver Rut, 4). ¿Quién pudiera haber pensado que algún día un David nacería y mucho tiempo después Jesús mismo, desde el vientre de una extranjera? Sin Rut, la moabita, no habríamos tenido Biblia. Debo confesar que casi no puedo leer con ojos secos ese hermoso pasaje: A donde tú vayas, yo iré, donde tú vivas, yo viviré; tu pueblo será el mío, tu Dios será mi Dios; donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. Solo la muerte podrá separarnos (Ruth 1, 16-17). Casi no conozco declaraciones de amor más profundas que esta. Y por experiencia sé que pueden ser sinceras Migrantes caminan con Rut El libro de Rut, manual para la migración y los migrantes Rut, una joya de un libro. Se puede leer la historia de Rut –su nombre probablemente significa “amistad”– y de Noemí (“mi delicia”) como un manual para la migración y los migrantes. Ca- si todo lo que se necesita saber acerca de pérdida, dejar atrás a los seres queridos y empezar de nuevo está en el texto. El libro te deja mirar a través de los ojos de dos viudas que van de via- je. Es la historia de una doble migración. Primero Noemí que va al país de Moab, después Rut que migra a Belén con su suegra. Hans de Wit. Amsterdam (Holanda)
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy OTUyMTI5