Ventana Europea nº 118
VENTANA EUROPEA 31 Octubre 2019 Siempre el día de la fiesta de la Santina recordamos aquellos rostros, con sus niños y sus maletas de made- ra cruzadas por aquella cuerda recia que aseguraba sus secretos. Con aquella primera noche en Bruselas empezaba una nueva épo- ca para los recién llegados a un país distinto, con otro idioma, otro estilo, otro clima. Pero hubo entonces ex- presivos esfuerzos gratuitos y mucha camaradería y solidaridad. Gracias a aquellos anónimos pai- sanos se construyó poco a poco hu- manidad hermana y se hacía más lle- vadero el exilio y la soledad en esos tres barrios bruselenses vecinos: An- derlecht, Saint-Gilles y Marolles, ocupados por gente valiente, deseo- sos de libertad, y urgida a emigrar por el hambre. Y un día la Virgen también viajó para estar con ellos, se le preparó un sitio sencillo, una cova de yeso y ar- gamasa en un lateral de la iglesia y ella se quedó como tantos otros as- turianos. una imagen muy querida Por eso la iglesia de Notre-Dame Immaculée situada en la plaza del mercado y que llamamos nosotros de “El rastro” tiene un valor simbólico que quisiéramos se respetase, porque ella custodia una imagen muy queri- da por muchos, signo de un pueblo recio y trabajador, minero y marino, que visita a su Patrona en su casa de Bruselas que es esta iglesia modes- ta y querida, donde se celebra y se reza en español desde que la triste emigración tuvo que ser necesaria en nuestro país, cuando la guerra civil y consecuentemente una economía muy débil que no levantaba cabeza con la política de la autarquía, crea- ba todavía más desigualdades en el gran mundo obrero y rural. Gracias a muchos, a “Tierra As- tur” y al “Centro Asturiano”, a los portadores que llevan en hombros a la Virgen en procesión, a la mujer que en secreto adorna el trono de la Santina cada año por cumplir su pro- mesa. Y muchas gracias a los que están en pie y sirven y ayudan a quienes ya cansados se ven obligados a sentar- se. Gracias.
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