Ventana Europea nº 120

VENTANA EUROPEA 17 Marzo 2020 nnn + inundación pueden en cues- tión de horas empeorar la pobreza de poblaciones en- teras y sumirlas en una es- piral de hambre y miseria. Un evento climático ines- perado puede desmante- lar de un solo golpe a mi- les de familias que viven de la agricultura y la ganadería en pequeña escala. Sin duda, son los pobres los que se llevan la peor parte. Lo que augura un fu- turo aún más desigual. Re- sulta imposible no adver- tir el callejón sin salida que ha construido la mentalidad actual. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? Sin duda, la clave se encuentra en ob- servar lo que nos ha llevado a hacer la pregunta. Observemos por ejem- plo cómo hemos desembo- cado en la crisis climática. Llevamos varias décadas escuchando los riesgos de nuestras prácticas de pro- ducción y sin embargo he- mos visto como la política se impone a la racionalidad y la élite económica se im- pone a la política. La mayo- ría de las personas sigue es- perando que la cúpula mun- dial busque un objetivo co- mún y que trabajen en con- secuencia. mentalidad divisiva Pero esto no ocurre. La defensa irracional de lo mío ante lo tuyo que no trabaja en el “nuestro” se impone a pesar del hecho innega- ble de compartir un hogar común con recursos limi- tados. La mentalidad divisiva troza la naturaleza de una manera ilógica y rompe ecosistemas con base en in- tereses, aunque nadie duda que hay actuar unidos ante un desastre ambiental. Es- tá claro que el agua no en- tiende de fronteras y que el clima no depende de tareas aisladas. Esta mentalidad que di- vide y se apropia de la “ma- yor tajada” es un total absur- do especialmente cuando ob- servamos la unidad de la na- turaleza que se teje en diver- sidad, pero en total armonía. Evidentemente una men- talidad que divide y no com- prende la unidad en la diver- sidad es una mentalidad di- vorciada de los hechos ante los cuales debe actuar. el hombre crea la sociedad Está claro que espe- rar que la élite económi- ca y política hagan algo es un error. Está claro que la mentalidad divisiva siem- pre va a sostener esa divi- sión especialmente si se be- neficia de ello. Por tanto, debemos em- pezar por cuestionarnos si realmente el cambio viene de “fuera”, de la sociedad, de la cultura, de los gobier- nos, de los sistemas ideoló- gicos, etc. La historia nos demues- tra que es el hombre el que crea la sociedad no al con- trario. Es importante em- pezar por interpelar la rea- lidad social, interrogar la mentalidad que lo funda- menta y observarla en el fuero interno. El Foro económico de Davos en este sentido, nos ofreció esperanza real y concreta. Las voces indig- nadas de más de una do- cena de jóvenes activistas ya resonaron con fuerza en Davos unidas al reclamo de varios científicos y líderes culturales. Las redes socia- les hicieron otro tanto y pu- dimos ver como a lo largo y ancho del mundo, las perso- nas empiezan a transformar su visión ante la realidad. cuidar la naturaleza La palabra “cuidado” fue recurrentemente utili- zada tanto en los discursos como en las redes socia- les. Cuidar de la naturaleza, cuidar de la vida y de los pobres y vulnerables. Cui- dar de los ríos, del agua, de los animales, de los recur- sos de la tierra. Cuidar para amparar, atender, resguar- dar y proteger. Un verbo que traduce un paradigma de unidad y que representa la acción más adecuada para extrapolar el tejido diverso, pero só- lidamente unido de nuestro planeta. Sin duda, un ver- bo que recupera el vínculo y fortalece nuestra capaci- dad de mantenernos alertas, atentos y diligentes. Un posible giro de la mentalidad. Quizá la clave más importante a la hora de enfrentar una crisis: adver- tir que todos estamos invo- lucrados en los problemas y por tanto, debemos estarlo en las soluciones. Millones de personas empiezan a darse cuenta de que, si la Amazonía arde en llamas, es el hogar común el que se incendia o que una epidemia no entiende de fronteras y se convierte muy pronto en un tema mundial. verdadera revolución Existe el dicho de que toda crisis es una oportu- nidad. Quizá estamos en el mejor momento para hacer realidad esa frase en cada uno de nosotros. Todos debemos pregun- tarnos y no como una me- ra especulación sino bajo un pensamiento pragmático: ¿Estoy dispuesto a rechazar la creencia de que la división humana es algo natural y que nunca cambiará? ¿Estoy dis- ponible para comprender la diversidad en la unidad? Si cada uno transforma su forma de ver el mundo y opta por “cuidar”, ese verbo podría ser la semilla de una verdadera revolución. No lo dejemos a futuro. Hagá- moslo ahora. Es tiempo de actuar. 

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