Ventana Europea nº 120

VENTANA EUROPEA 25 Marzo 2020 Y continuaba diciendo: “Tenemos una diáspora que nos resulta difícil ser- vir, no solo porque no tenemos sacer- dotes adicionales para enviar, sino tam- bién porque no tenemos la posibilidad económica de alquilar lugares de cul- to y hogares para los sacerdotes o com- prar automóviles por sus movimientos. En el centro de Atenas, los inmigrantes prevalecen en tres parroquias: con una presencia del 95% de filipinos en la ca- tedral, del 95% de los polacos en la pa- rroquia de los jesuitas y una presencia proporcional de africanos en la parro- quia de los Padres de la Asunción “. Junto a la labor pastoral se acen- tuó la información de la dimensión so- cial. Esta la hizo Ioannis Patsis, vice- presidente de Caritas Hellas, quien re- lató el gran trabajo de bienvenida que ha estado ocurriendo en Grecia desde 2015 hasta la actualidad. Informe que se completó con la visita a algunas de las realidades migratorias de Atenas. En los alojamientos donde viven las personas refugiadas sufren grandes ries- gos de enfermedades, incendios, abuso de derechos sobre todo para mujeres y niños,… Las principales comunidades que llegan últimamente provienen de Afganistan, Siria, Congo, Palestina. La solidaridad de la sociedad civil ha sido y es un punto central en la aco- gida del país, pero en algunos casos se ha desgastado, debido a las deficiencias del sistema de acogida. Mientras que la xenofobia es el mayor peligro que se presenta en el país si no se da una res- puesta integral. Caritas Hellas está muy involucra- da con la realidad de los refugiados y migrantes a través de recursos huma- nitarios principalmente a las familias más vulnerables en albergues, aparta- mentos, además de programas de for- mación, etc. Muchos son proyectos de colaboración y se busca también inte- rreligiosos. Hovsep Bezazian también nos acer- có a la realidad de los refugiados arme- nios, y todos los programas que se han desarrollado para atender la realidad de los refugiados. Presenta tres ejes en el trabajo pastoral con personas migran- tes y refugiados abriendo el corazón y abriendo las puertas Las comunidades locales están jugando un papel muy im- portante en la acogida e integración de los migrantes y refugiados en Grecia. Una realidad, que con sus particulari- dades, tiene fuertes paralelismos con la que se presentó de la realidad española de acogida dentro de la sociedad civil y la Iglesia. También fue interesante el “cami- no invisible” a través de los callejones de Atenas, un proyecto social dirigido por el periódico callejero griego “She- dia”, en el que las personas sin hogar se convierten en guías turísticos en un tipo muy diferente de paseo por la ciudad. Se convierte en una historia personal a tra- vés de la cual comunicar su propia expe- riencia de la vida en la calle y compartir información sobre la cara cambiante de la falta de vivienda y la exclusión social, y los desafíos que enfrentan las organi- zaciones de solidaridad que nuevamente están al frente de la batalla contra la po- breza y la exclusión social. De entre las aportaciones venidas del Dicasterio vaticano destacamos la de Fabbio Baggio “El Compromiso de la Sección de Migrantes y Refugia- dos” donde presentó la misión y servi- cio de la Sección de Migrantes y Refu- giados basada en los cuatro verbos usa- dos ​por el papa Francisco: acoger, pro- teger, promover e integrar. “La Sección de M&R, dijo Fabio, responde princi- palmente a la voluntad del santo padre de servir a las Iglesias locales, y en par- ticular a las comisiones episcopales a cargo de la atención pastoral para los migrantes, a través de la provisión de información fiable, evaluaciones cien- tíficas y reflexiones teológicas en temas de competenci. Muy importante su reflexión sobre la acogida Al respecto dijo: “En lo que respecta al verbo ‘dar la bienvenida’, la construcción de nuevos muros, el cierre de fronteras y el rechazo de la ayuda re- velan la lógica desastrosa de la cultura del desperdicio y la globalización de la indi- ferencia. En Lampedusa, el santo padre lanzó un claro llamamiento: “La globali- zación de la indiferencia nos hace a todos ‘sin nombre’, sin nombre ni rostro. ... Pe- ro la realidad también se compone dema- nos extendidas, puertas abiertas, resca- tes valientes y generosa hospitalidad. Es por eso que, en los migrantes y refugia- dos que emprenden ‘viajes de esperanza’, también podemos ver la oportunidad de restaurar esa solidaridad que representa un deber de civilización e, igualmente, un imperativo cristiano. Al verbo ‘integrar’ podemos vincu- lar el desafío de la difícil convivencia entre expresiones culturales y tradicio- nes muy diferentes. La creciente dife- renciación de los orígenes de los flu- jos migratorios ha acentuado esta difi- cultad, alimentando entre los nativos el temor de perder su identidad cultural. Pero desde una perspectiva más teoló- gica, la presencia de muchos migrantes y refugiados de diferentes países repre- senta una oportunidad real para el enri- quecimiento intercultural. La confron- tación con otras culturas y tradiciones es, de hecho, un incentivo para redes- cubrir y reafirmar la propia identidad, en el discernimiento de los elementos “no negociables”, bajo la bandera de lo que es esencialidad intrínseca a nuestra vocación cristiana”. 

RkJQdWJsaXNoZXIy OTUyMTI5