Ventana Europea nº 120

VENTANA EUROPEA 27 Marzo 2020 ta. Captar a quienes viven situaciones de vulnerabilidad no resulta demasia- do complicado. El engaño, la estafa, el secuestro, las falsas promesas, etc. son algunas de las formas que tienen de ha- cerse con las víctimas aquellos que cum- plen la función de captar en origen. Y una de las claves siempre suele ser una cercanía o conocimiento del entorno de la víctima, que le permite a este conocer y saber dónde está la familia. Esta suele ser una de las clave para conseguir el so- metimiento de las personas, la amenaza con hacer daño a la familia. traslado a los países de destino El transporte y traslado hasta los paí- ses de destino se realiza de diferentes formas dependiendo del país de origen. En algunas ocasiones las personas son detectadas al llegar a los aeropuertos de los países de destino, o en la costa cuan- do llegan en embarcaciones precarias desde el norte de África. Sin embargo, la inmensa mayoría de los casos no se de- tectan, por lo que una vez en el lugar de destino comenzará a ser explotada según los fines para los que se le haya capta- do, esto es la explotación sexual, laboral, servidumbre, mendicidad, comisión de actos delictivos y extracción de órganos. En España y en Europa, la trata con fines de explotación sexual es la más frecuen- te y tiene como víctimas en su mayoría a mujeres y niñas. Según el país de pro- cedencia es frecuente que las mujeres en el trayecto, de una forma u otra, ya co- miencen a sufrir abusos y violencia, en algunos casos también explotación. Ge- neralmente es en el país de destino don- de el sueño se convierte en dramática pesadilla, donde las ilusiones se desva- necen y la esperanza se tiñen de negro, donde el desengaño muestra la cruel rea- lidad que les espera y, sobre todo, la im- potencia de no poder salir corriendo de- bido a la muchas las formas que tienen los tratantes y las mafias de silenciar a las víctimas. La deuda que les comuni- can han de pagar escapa a las posibilida- des de cualquiera que procede de un paí- ses con problemas económicos, sociales o políticos como ocurre en la mayoría de los países de origen de las personas cap- tadas. Las cifras exorbitadas que han de satisfacer a sus “dueños” les encadena a una vida de trabajo incesante e indecen- te, de condiciones deplorables y de des- humanización que comienza a dejar gra- ves secuelas desde el primer momento. Unas consecuencias físicas, pscicológi- cas, sexuales y emocionales que tarda- rán en ser aliviadas y sanadas, y toda- vía más en ser reparadas. Porque el daño que sufre una víctima de trata, y así se lo escuché a un fiscal en una conferencia sobre trata, es equiparable al que sufre quien ha sufrido literalmente la tortura. PROSTITUCIÓN EN ESPAÑA La trata de personas supone una vul- neración de la dignidad humana porque degrada el valor de la persona, que no es algo, no es una cosa, ni un objeto, sino alguien. Porque la trata no la hacen po- sible solamente las personas que forman parte de este entramado “empresarial” sofisticado, bien organizado y estructu- rado, sino también una demanda que ha- ce posible que el negocio sea rentable y seductor para quienes buscan el dinero por encima de todo y a costa de quien sea. Es necesario llamar la atención an- te la creciente demanda de prostitución en España, que ha llegado a situarse a la cabeza como el mayor país de Euro- pa en consumo de prostitución y el ter- cero del mundo. Se trata, por lo tanto, de un problema que nos tiene que llevar a cuestionarnos como sociedad, a hacer una profunda reflexión que nos lleve a la acción, que nos impulse a despertar y a tomar medidas preventivas para dar res- puestas y erradicar este problema. Mu- chos son los factores que contribuyen a favorecerlo, como son la banalización de la sexualidad que vivimos en nues- tros días, el tratamiento que se hace en los medios de comunicación sobre el cuerpo de la mujer, la mercantilización generalizada,... Hemos construido una sociedad que no se fundamenta en los valores humanos fundamentales que son los que permiten que cimentan el desa- rrollo integral de la persona y de las so- ciedades. Vivimos, además, en un siste- ma con unas estructuras y unas prácticas sociales, culturales y económicas que promueven actitudes consumistas que generan desigualdad, y que coincide con un crecimiento del individualismo y el egocentrismo, en un mundo tecnológico donde las relaciones humanas son cada vez menos humanas. Este estilo de vida daña a nivel personal y comunitario; por eso, la trata de personas es un problema social de todos, y si queremos contribuir a erradicarlo tendremos que empezar a ser agentes de cambio desde nuestra vi- da cotidiana y en nuestro entorno. Aunque no seamos usuarios, po- demos ser cómplices de este proble- ma con nuestro silencio o nuestra indi- ferencia. Si bien es cierto que no todas las personas que ejercen la prostitución son víctimas de la trata, sí lo son una gran mayoría. Y, aunque sea muy com- pleja la detección y la identificación, hemos de dotarnos de herramientas que nos permitan contribuir de forma activa a terminar con el dolor y el sufrimiento de tantas personas que en nuestro en- torno sufren la trata, y desterrar de una vez por todas la esclavitud, una práctica infame que es expresión de la desigual- dad y la injusticia. 

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