Ventana Europea nº 120
32 VENTANA EUROPEA Marzo 2020 Un agradecimiento que es una obra de justicia a la que muchos nos adhe- rimos. Porque como dijo la Iglesia es- pañola en 2015 en el documento “La Iglesia servidora de los pobres”: “Ha llegado la hora de reconocer la aporta- ción que han hecho los inmigrantes a nuestra sociedad. Hemos de valorar la riqueza de los otros, cultivando la ac- titud de acogida y el intercambio enri- quecedor, a fin de crear una conviven- cia más fraternal y solidaria. En un fu- turo próximo nuestra sociedad será, en mayor medida, multiétnica, intercultu- ral y plurireligiosa”. Y es enriquecedor también que el agradecimiento hecho cine en este do- cumental, reflejo del más de un millón de niñas y niños que han buscado re- fugio en Europa, lo haya hecho la au- tora poniendo su mirada y la de todo su equipo directamente dirigida a los ojos de los niños. Y es que como de- cía Nietzsche: “Si miras durante largo tiempo a un abismo, el abismo tam- bién mira dentro de ti”. “adú” Abismo es lo que se siente tam- bién al contemplar la película “Adú”, el segundo largometraje de Salvador Calvo, que se detiene ante una trage- dia humana de tales proporciones que cuestan digerir sus 90 minutos. A no ser que se quiera entrar en el abismo que antes os citábamos Cuesta entrar precisamente por- que la película sin narrar nada excep- cional, sino algo cotidiano, convierte esto en algo impresionante para quien sabe mirar el hondón de la vida dentro del sufrimiento humano: niños engaña- dos por mafias, perdidos en el mar, es- condidos en el tren de aterrizaje de un avión, prostituyéndose para poder co- mer, enfermos o moribundos en su des- esperada búsqueda de un mundo mejor. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado tuvo mucho que ver en es- ta película. Porque el germen del guion surgió durante el rodaje en Canarias del primer filme de Calvo, “1898. Los últi- mos de Filipinas” quien en contacto con los de CEAR conoció las historias del niño y del adolescente en que se inspi- ra la película. Los interpretes son Luis Tosar, Anna Castillo, Álvaro Cervan- tes, Moustapha Oumarou, Zayiddiya Disssou, Jesús Carroza. Yestá planteada como una trilogía de historias: las de un niño camerunés que huye a España, la de un español y su encuentro con su hija en África . Y por último la de un guardia civil en Melilla trágicamente implicado en la muerte accidental de un refugiado congoleño de los muchos migrantes que intentan saltar la valla. Esa que ahora el Ministerio del Interior quiere hacer más alta. Ymás alta. ¿Será para que tampoco puedan pasar los emigrantes en aviones por el cielo? Tres vidas humanas en esa corrien- te inmensa de fugitivos que huyen de una vida imposible buscando salida y puertas. Esas que se les cierran de nue- vo como una bofetada en la retomadas devoluciones en caliente que para des- gracia de todos el tribunal de derechos humanos de Estrasburgo ha vuelto a convalidar. Tres vidas humanas, como las que transitan ante nuestra mirada entre una masa de personas que en el comienzo de la película intentan cru- zar vallas, fronteras, penalidades sin fin en busca de la dignidad y de las li- bertades. Si hubiera que resumir y dado que en esta crónica cinematográfica he- mos hablado mucho de niños migran- tes quedémonos de las tres historias, la que sirve de costura a esta película, la más difícil y la más lograda, la del niño Adú. Como espectadores no tendemos más remedio que cruzar con él nuestra mirada. Porque el cine es cruce de mi- radas para intentar que empape y, si es necesario, transforme la nuestra en pro de la dignidad huma. Sobre todo si se trata de cine de emigración. OCI O Y CULTURA
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