Ventana Europea nº 120
VENTANA EUROPEA 9 Marzo 2020 Aunque no cabe duda que ha habido avances en los últimos años, la realidad pone de manifiesto que la actuación de las entidades públicas, en ocasiones, in- crementa los factores de vulnerabilidad de estos niños y niñas, al haceles enfrentarse a peligros e in- certidumbres. Una de estas prácticas es la solicitud de la prueba de determina- ción de la edad cuando no existen garantías, según la fiscalía, de que realmente sea menor de edad, bien porque no tenga apariencia de serlo, carezca de docu- mentos o se dude sobre la autenticidad de los mismos si los tuviese. La determinación de la edad es clave a la hora de ejercer sus derechos y con- diciona su futuro. Cuando se identifica a un menor de edad que llega solo y está desprotegido, lo primero que se hace es la declara- ción de desamparo para que la administración pú- blica asuma su tutela y, por lo tanto, ponga en marcha los mecanismos de protec- ción adecuados. Cuando se duda sobre la minoría de edad y se promueven estas prácticas de determi- nación, se corre el riesgo de que un niño quede fuera del sistema de protección, ya que los resultados no son exactos ni precisos. El declarar como mayor de edad a alguien que no lo es supone un grave problema para el menor, que es suje- to de derechos, y que se ve abandonado a su suerte en una situación administra- tiva irregular, en la calle y con el consiguiente riesgo de exclusión. Una vez que la adminis- tración asume la tutela, las administraciones han de valorar cuál es la medida de protección más adecuada a su interés, siendo siempre prioritario el contacto con la familia en origen para valorar el regreso y el res- tablecimiento de la vincu- lación familiar. Si esto no fuese posible, ya que mu- chos manifiestan su recha- zo a esta opción y también las propias familias si las tienen, la segunda alter- nativa más adecuada sería un recurso familiar de aco- gida. Generalmente, el re- curso final al que se accede es el residencial, donde se le ofrecen opciones educa- tivas y una formación que facilite su preparación para una futura incorporación al mercado de trabajo, así como un acompañamiento en todo un proceso de in- serción social. “Se valora mucho el acompañamiento de los profesionales, que cuando quieres tirar la toa- lla, salir… alguien te diga «Sigue», porque vales, porque me importas”. situarse ante un menor Majid, tras unos meses dando vueltas por España, fue acogido en un centro de las Hijas de la Cardad, donde encontró una fami- lia. “Lo que más me llena- ba era cuando salía a la ca- lle con un educador o una educadora. Encontré mu- cho cariño en el centro, por fin le importaba a alguien. Salía con el pecho para fue- ra porque iba con alguien, no tenía miedo, sentía que quien me acompañaba me iba a proteger, salía sin miedo, estaba acostumbra- do, tan acostumbrado, a es- conderme...”. A la hora de iniciar un proceso de acompaña- miento e intervención con un niño o niña migrante es muy importante identificar la zona de la que proce- den para aproximarnos a su cultura de origen. Esto siempre permite conectar con los sentimientos, emo- ciones y las conductas. Es importante tener en cuen- ta que han dejado atrás su identidad, aquellas cosas que les hacían sentirse se- guro y desde donde se ha construido la persona. Es imprescindible conocer su historia y tener datos so- bre el lugar de procedencia porque, aunque se trate del mismo país, existen dife- rencias considerables entre las zonas. Estamos hablan- do de niños y niñas que < A la hora de iniciar un proceso de acompañamiento e intervención con un niño o niña migrante es muy importante identificar la zona de la que proceden para aproximarnos a su cultura de origen. >
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