Ventana Europea nº 122
EURONOTICIAS SUIZA 18 VENTANA EUROPEA Enero 2021 sesiones irracionales, cuya distorsión causa la norma- lización de lo anormal en el ser humano y nos pone en el filo de la navaja. Una pandemia psico- social que también hemos visto en esta situación lí- mite y que, lamentable- mente, no convoca con la misma urgencia a la élite, a los líderes, a los gobernan- tes y expertos; justamen- te porque muchos de ellos son adictos y adeptos a sus síntomas. Una patología que en esta pandemia ha sido vi- vida por millones de per- sonas, pero que por su cro- nicidad tiene la capacidad de volvernos a enceguecer y dejarnos desorientados en una especie de “olvido selectivo”. Un olvido que nuevamente nos pone a merced de la lógica del po- der y de sus medios creati- vos de seducción donde el miedo es el arma de des- trucción de todo anhelo de interioridad y, por tanto, de reflexión profunda. LA BUENA NOTICIA DE LAS VACUNAS Esperamos la vacu- na contra la Covid-19 pa- ra volver a la normalidad, pero no podemos permi- tir que esa normalidad nos arrebate lo que ya hemos visto. Es imperativo que todos nos comprometamos a detener la pandemia psi- cosocial de base. Nuestra propia configuración como humanidad está en juego. La buena noticia es que nunca como hoy, la vacuna contra la patología del indi- vidualismo egocéntrico está tan a disposición de todos y en todas partes del mundo. Basta con mirar nues- tra propia experiencia en el confinamiento y recupe- rar la memoria colectiva de esos meses crudos y duros que compartimos. Detrás del miedo que todos sen- timos, encontraremos los valores que cuidan esos te- mores; y detrás de esos va- lores encontraremos el có- mo cuidarlos; y desde, allí se nos hará visible nuestra naturaleza y sus posibilida- des. RECORDAR TODO LO BUENO Estamos a tiempo. Re- cordemos esas imágenes de miles de voluntarios co- siendo mascarillas, prepa- rando comida, entregan- do víveres, cuidando a sus mayores, protegiendo a sus vecinos, etc. Recordemos los aplausos, la convoca- toria natural a unirnos en la diversidad; a cuidar de nuestro entorno y a reco- nocernos frágiles y nece- sitados. La sorpresa de mi- rar el cielo con un azul re- novado o el regreso de los animales a los espacios ur- banos. Recordemos también los comportamientos dis- funcionales para observar la lógica que los sostie- ne como, por ejemplo, el crecimiento de la violen- cia intrafamiliar, de la de- presión, del suicidio, de las adicciones, del tráfico de personas, del terroris- mo cibernético, de la agita- ción social y el regreso de fundamentalismos y cultu- ras de sospecha. Desde los síntomas también se puede advertir la enfermedad glo- bal que nos aqueja. Si no lo hacemos y nue- vamente la ceguera de la pandemia psicosocial se propaga, las consecuen- cias pueden ser catastrófi- cas. Se nos avecinan tiem- pos difíciles de desempleo, aumento de la precariedad, movilizaciones, inseguri- dad y miedos exacerbados. No volvamos a cometer el error de delegar nuestra responsabilidad en los ex- pertos, en los políticos, en los Estados o en los supra Estados. Volver a la "nor- malidad económica" no es una opción, aunque nos presionen en tal sentido y vuelvan a infundirnos fal- sas esperanzas. Es nuestro compromiso que la chispa del heroísmo humano repartido en to- dos los rincones del mundo termine por incendiar una profunda transformación y renueve nuestra búsqueda de la verdad. La vacuna contra la pandemia psicológica que corroe nuestra libertad es- tá en la raíz de esa chispa. Su lumbre será suficiente para que las demás pande- mias biológicas en el pre- sente o en el futuro sean retos sin guerras comercia- les; aprendizajes sin sufri- miento innecesario; y, so- bre todo, un llamado a la unidad para construir jun- tos el mundo que todos an- helamos. La Covid-19 es una tra- gedia, pero no olvidemos las otras pandemias. No re- tornemos a un reduccionis- mo biologicista que anula la visión total de nuestra existencia. Al fin y al cabo, como dijo Jaspers, compartimos un mismo destino: tras- cender las fronteras de lo finito. < Recordemos los aplausos, la convocatoria natural a unirnos en la diversidad; a cuidar de nuestro entorno y a reconocernos frágiles y necesitados. >
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