Ventana Europea nº 122

ENTRE C ULTURAS 30 VENTANA EUROPEA Enero 2021 HIST O RIAS DE LA HISTORIA > E l modelaje de sus padres, la comunicación con ellos, la hizo comprender desde pequeña que había privilegios y que eso no estaba bien. El amor por la li- bertad y el trabajar por ella fue algo que la acompaña hasta el día de hoy a sus 52 años. La idea de salir a estudiar al ex- tranjero siempre la acompañó. Tal vez por haber pasado casi tres años, de niña, viviendo en Bélgica, debi- do a que su padre estaba cursando un doctorado en psicología. Recuer- da que en las fiestas de cumpleaños, los tíos y amigos de sus padres siem- pre compartían la experiencia de ha- ber sido becados en Europa y de las aventuras que tenían. Llega a Holanda debido a que, en uno de sus viajes a Brasil, cono- ce del que es el amor a primera vista y se enamora de un brasilero, el cual, para su sorpresa, llevaba viviendo 5 años en Ámsterdam. Después de ca- si 7 meses de intercambio de cartas y telefónico, decidió visitar Ámster- dam por durante meses y ver cómo le iba con este amor--. nunca más volvió a vivir en su país. De esto ya hace ca- si 23 años. Su primera experiencia con mi- grantes fue Casa Migrante. Ella asis- tía a las clases de holandés que daba el padre Theo. Se entera de la labor psicosocial de Casa Migrante y deci- de ofrecer sus servicios. Después de haber revalidado su título, comienza además a dar atención psicológica en Casa Migrante. También trabaja durante casi 10 años en la organización Hispano Ha- blantes de Amsterdam ofreciendo cursos para el adulto mayor, mujeres, etc. Desarrolla e implementa durante tres años un curso de 6 meses dirigi- do a mujeres profesionales migrantes. Esto fue motivado por su propia ex- periencia de llegar de ser una mujer independiente, trabajando en su pro- fesión a pasar a depender en el co- mienzo de su pareja y no poder ac- ceder a trabajos acordes con sus estu- dios y profesión. El trabajo que Fabiola realiza la llena de satisfacción. Sin embargo, no está exenta de ciertas frustraciones, debido a la condición de desigual- dad dentro de los perfiles del migran- te. Siente que no se puede hablar del “migrante” como una entidad única. Hay muchos perfiles de migrante. Es diferente vivir como migrante cuando no se tiene permiso de estancía o sí. INFLEXIBILIDAD La experiencia con la integración de los migrantes en los Países Bajos en el trabajo que Fabiola realiza, mu- chas veces es un espejo de su pro- pia experiencia como migrante. Esto la hace muchas veces poder empati- zar y entender aún más en el proceso en el que se encuentran las personas que buscan ayuda en ella. A lo largo de su trayectoria ha visto que una de las dificultades mayores en el proce- so de integración a esta nueva cultu- ra es la inflexibilidad de aceptar que hay otras maneras de hacer las cosas, de criar los hijos, de relacionarse en el trabajo, etc. Pensar que la que uno conoce es la única que existe, gene- ralmente se vuelve un factor en con- tra en el momento de integrarse. La incapacidad de ponerse en el lugar del otro, en entender la cultura y los orígenes de esta, muchas veces produce un choque por parte de estas dos culturas que se encuentran. Las políticas de integración tam- bién pecan de tener una visión del mi- grante que pierde de vista que dentro de la población migrante hay diversas necesidades por lo cual mucho de lo que se ofrece sobre todo en capacita- ciones o búsqueda de trabajo, quedan limitadas a la idea de un solo perfil de migrante. A lo largo de su trabajo, Fabio- la, percibe un cambio y reconoce que a un nivel hay más representación y voz por parte de los migrantes en la Fabiola Morales Meneses ha trabajado en Casa Migrante los últimos 22 años CADA MIGRANTE ES DISTINTO, PERO COMPLEMENTARIO Fabiola es una mujer chilena, madre, psicóloga, hija de Mario Mora- les (primera generación de psicólogos en la historia de la psicología en Chile) y Teresa Meneses (gran mujer, profesora, orientadora en educación y trabajadora en el ámbito social con grupos vulnerados). Fue criada en plena dictadura militar, en donde los derechos hu- manos fueron violados sistemáticamente durante muchísimos años. Nancy Yael Bernal G. Amsterdam

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