Ventana Europea nº 122
6 VENTANA EUROPEA Enero 2021 > REP O RTAJE su servicio a los migrantes de habla española en estos tiempos donde al gusto de pasar hojas con el tacto de la mano, y de reposarse en la lectura sosegada que toda revista produce, le acompa- ñó la instantaneidad, versa- tilidad, inmediatez, mayor capacidad de contenidos etc que solo son capaces de al- bergar las páginas electró- nicas y los blogs. Además de servir de herramienta pa- ra cursos de formación para agentes de pastoral via on- line, también, en esa misma página electrónica (pensada como almacén de recursos y noticias sobre las migra- ciones), tiene su hueco en la cabecera el PDF virtual de algunos números de V enta - na E uropea . Nuestro deseo será ahora articular algún medio similar que abarate costes y multiplique la di- fusión de los cerca de 3.000 ejemplares actuales en so- porte de papel que llegan a muchos puntos del mundo donde haya huella de mi- grantes españoles. El equipo de redacción lo formarían los delegados nacionales de las Misiones Católicas Españolas de Eu- ropa y el director del Secre- tariado de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española. La cobertura económica quedó amparada en princi- pio por distintas subvencio- nes de distintas Adminis- traciones, cuotas de socio, donativos, etc. Con motivo de los 100 números de la revista quedó constancia el testimonio de Ramón Ajo, redactor jefe, al respecto: “Allá por el año 1995, creo recordar, en Luxembur- go, en una de esas reunio- nes que todos los años te- níamos para revisar y pro- gramar V entana E uropea , se decidió la continuidad y supervivencia de la revis- ta. La verdad es que, desde el punto de vista económi- co, siempre fue una enfer- ma llena de salud. Después del encuentro de la mañana y un rato antes de comer, se reunieron José Antonio Ar- zoz, de Alemania, y Luis Rudé, de Suiza; en definiti- va, quienes ponían las “pe- rras”, para ver si había po- sibilidades de que la revista continuara. «Por lo menos para un año más habrá di- nero» fue la conclusión de su reunión que nos transmi- tieron mientras les esperá- bamos para la comida. Fue un alivio para todos. Desde entonces, la contribución económica de Alemania no se ha resquebrajado, se ha aumentado la de España y aunque haya bajado sustan- cialmente la aportación de Suiza en el último año, he- mos recibido con alegría la aportación de la Subdirec- ción General de Migracio- nes de España, que ha des- cubierto, de nuevo, el gran servicio que V entana apor- ta a la emigración española en Europa”. Es verdad, V entana E u - ropea , a pesar de sus mo- destos presupuestos, ha aportado un gran servicio público a la emigración española en Europa, y ha complementado en una ver- sión menos oficialista lo que era la revista “Carta de España” sostenida con los fondos estatales. En parecidos términos se manifestaba uno de los cofundadores de la revista y presidente de ASE, Pedro Puente, quien decía al res- pecto recordando años pa- sados: “Cada vez que nos reuníamos, siempre había un punto en el orden del día: «Enterrar V entana E uro - pea », porque no era sosteni- ble económicamente y para el próximo número no ha- bía presupuesto, pero siem- pre llevaban un “as” en la manga los suizos o los ale- manes –que eran “tardos”–, aunque generosos, en poner sus francos o sus marcos en la mesa para poder conti- nuar. A los franceses, bel- gas, luxemburgueses, ingle- ses y españoles nos sobraba ilusión y colaboración pa- ra continuar con el proyec- to que era de todos y para todos y olvidarnos, así, del viejo boletín enviado des- de la calle Añastro (sede de la Comisión Episcopal de Migraciones). Era un plan compartido y una decisión tomada sin retorno. Tenía que ser algo de todos y para todos”. A lo que añadía co- mo deseo futuro: “Amigos, no porque haya cumplido los cien (números) debéis “enterrarlo”, pues se siente joven, ágil y de “buen leer”. Ánimo y enhorabuena”. PRIMER NÚMERO Abril de 1991. Ángel Sánchez de Muniain cape- llán hace años en Luxem- burgo explicaba bien la mi- rada amplía que quería di- visarse desde V entana E u - ropea : “Recuerdo los años de mi trabajo en la emigra- ción cuando cada uno de los capellanes intentába- mos dar noticia de nuestros trabajos y preocupaciones con una pequeña publica- ción casera que distribuía- mos entre nuestros feligre- ses. Muchas veces, en nues- tras reuniones echábamos de menos una revista que recogiera más formalmente la vida y la problemática no ya tan casera sino más ge- neral de la emigración. Fi- nalmente, nació la revista < V entana E uropea , a pesar de sus modestos presupuestos, ha aportado un gran servicio público a la emigración española en Europa >
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