Ventana Europea nº 123

EURONOTICIAS BÉLGICA 22 VENTANA EUROPEA Febrero 2022 > L a catedral alber- ga 25 belenes de distintas co- munidades de origen ex- tranjero: coreanas, japo- nesas, filipinas, polacas, españolas y latinas. Es la tradición. Toda la nave y el crucero con pro- yectos originales represen- tando el Misterio. El nuestro es más clá- sico. Un terreno llano con muchas figuras: pastores con sus ovejas, el herrero y el fuego de su fragua, los tenderos y comerciantes, el hortelano en su huerto de patatas, y mujeres con su cesto llegando a su casa. Y en el fondo y en el centro un humilde nacimiento. El niño duerme o lo hace ver. En las casas de los emi- grantes españoles, –que quedan ya pocos porque los de los años terribles de 1960 y 70 han ido desapa- reciendo y sus hijos tiran más a ser belgas y es que se lo pide su trabajo, sus estudios, sus amigos–, aún mantienen un belén humil- de porque a la abuela le gusta, pero no podrá fal- tar el árbol de Navidad con luces brillantes multiplica- das. Y en las de los latinos lo mismo, fieles a la tradi- ción de su país, con figuras traídas de allá, porque Na- vidad sigue siendo la fies- ta principal de familia en el año. Lo es. Nos llamamos, nos felicitamos, no preci- samente porque nos haya nacido el Salvador, pero es algo que nos pide el cuerpo y tal vez el alma. En esos días, ningún país está le- jos, sea Honduras o Perú o Chile. Aquí la fiesta de Reyes no existe. Hasta es día la- borable y la liturgia no los menciona. Los celebró el domingo. Nuestra fiesta aquí es desapercibida. No hay cabalgata ni niños cu- riosos e inquietos esperan- do a los reyes en la noche. Todos fueron compensados días antes, por Navidad. Y llega enero, con su lluvia y su trajín ordina- rio. Las rebajas ya fueron. Queda la obligación diaria y el año por delante con su Covid–19, su inflación, sus parados y sus mendigos que no faltan. Y cada mes de este 2022 traerá sus alegrías y sus esfuerzos. Los niños irán hacia arriba. Y los adultos se mo- verán sin poder leer un ra- to, sin pensar con calma, sin hacer planes que se frustarán si la pandemia lo sabe, y también con poca vida de espíritu. Es el sig- no de nuestro año nuevo. Como siempre, si estás vivo, trabajarás, y si no tra- bajas te morirás de asco en las aceras. Bruselas no es una ciu- dad muy grande aunque sí está muy extendida, agra- ciada con parques y lagos. Es una ciudad premia- da con su título de Capital de Europa. Bruselas es Eu- ropa por su cultura, su refi- namiento, sus finanzas, sus restaurantes y teatros a los que acudirás si llevas enci- ma tu pasaporte anticovid. Y a la vez, con sus emi- grantes perdidos, recién llegados, que aún no sa- ben qué hacer. Y también con necesitados y silen- ciosos que sobreviven día a día por su esfuerzo y su voluntad. Ahora las luces se apa- gan, se retiran los árboles navideños y los escapa- rates vuelven a ser lo de siempre. Y la “grande pla- ce” seguirá hermosa aun- que sin su árbol muy alto delante del ayuntamiento y también sin su nacimien- to gigante con una Virgen y un José de alta talla que adoran al Niño y que son protegidos durante la no- che para que no les asalten aunque sean pobres y ten- gan muy poco. Y pronto Bruselas vol- verá a ser lo que era. Ciu- dad laboriosa, libre, con voluntad, moviéndose a su manera en este año nuevo, gobernada por sus políti- cos elegidos y amenazada con ese Covid que aparece y cierra todo lo que alcan- za, aleja el turismo y aco- barda a su gente. Bruselas sigue hermo- sa a pesar de su lluvia y de sus aceras endemoniadas, y sus parques serán lo que siempre han sido, descan- so, naturaleza, aire puro. Y los almacenes serán frecuentados porque hay mu- cho que comprar y las igle- sias seguirán vacías porque ya no hay que rezar a ná .     Cada mes de este 2022 traerá sus alegrías y sus esfuerzos Cuentos de Navidad en Bruselas Bruselas con su lluvia fría. Navidad o Fiestas de invierno. Hay que poner cuidado si saludas a alguien porque lo más seguro será felicitarle “las fiestas”. Navidad con abundantes luces en las calles dibujando campa- nas, no creo que de Belén, y otras muchas estrellas volantes. Jorge Puig. Bruselas

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