Ventana Europea nº 123

VENTANA EUROPEA 27 Febrero 2022 los signos de los tiempos, que nos im- pulsan a seguir adelante y a adaptar- nos para poder dar las respuestas que el mundo de hoy necesita. Todo este recorrido lo hemos rea- lizado en un contexto complicado de pandemia y restricciones, que ha te- nido graves consecuencias sobre to- da la población a nivel sanitario, pe- ro también a nivel económico y social. El impacto de esta crisis derivada de la covid-19 ha sido especialmente sig- nificativo en los colectivos destinata- rios de las diversas pastorales. Sin em- bargo, hemos constatado cómo la Igle- sia ha permanecido al lado de quie- nes peor lo han pasado y están pasan- do. No ha dejado de hacerse presente, ayudar y caminar junto a quienes han quedado en las cunetas, heridos y sin oportunidades. Vínculo con las misiones europeas Por otra parte, en esta nueva eta- pa también hemos continuado man- teniendo el vínculo con las misiones católicas de lengua española en Eu- ropa. No debemos olvidar que la an- tigua Comisión Episcopal de Migra- ciones tuvo su origen con motivo de la emigración de muchos compatriotas a Europa en los años sesenta. Al menos dos veces al año nos encontramos para compartir experiencias, dar a conocer la situación de las misiones y escuchar para apoyar y colaborar en la medida de nuestras posibilidades. Antes de la pandemia, estos encuentros eran pre- senciales y se celebraban dos veces al año, uno en Madrid y otro en alguna otra ciudad europea. Desde el inicio de la pandemia, estos encuentros han pasado a realizarse en formato tele- mático. En diciembre pasado, concre- tamente, tuvimos nuestro último en- cuentro, participando las misiones de Alemania, Suiza, Francia y Holanda. Esperamos poder retomar los encuen- tros presenciales en un futuro. No cabe duda que estamos inmer- sos en un cambio de época, marcada por el miedo y la incertidumbre que suscita esta situación que vivimos. Sin embargo, como nos dice el papa Fran- cisco, no debemos dejar que nos roben la esperanza. Al contrario, estoy con- vencida de que estamos en el momen- to propicio para emplearnos a fondo en ello; las crisis son siempre opor- tunidades que nos ofrece la vida para mejorar y crecer, y para ello es necesa- rio tener esperanza, una virtud que se ha de trabajar a nivel personal. Experiencias de sufrimiento En el día a día, en el trabajo diario y cotidiano de la Subcomisión y del Departamento de Trata de personas, que también dirijo, he tenido la opor- tunidad de conocer y compartir expe- riencias de sufrimiento y superación, de entrega y solidaridad, con nom- bres y rostros concretos. Comenzar como directora del secretariado en este contexto tan complejo y sinuo- so, me ha permitido tomar conciencia de la labor tan importante que reali- za la Iglesia en todos los campos, es- pecialmente en el de la pastoral so- cial. Los testimonios de compañeros y compañeras, de voluntarios, de per- sonas acompañadas, me han mostra- do que siempre hay esperanza, y que ésta, junto con la fe, sostiene nuestra misión y nuestra entrega. Podría mencionar muchísimos ejemplos de todas las pastorales, admi- rables sin duda y todos significativos, pero quiero mencionar uno en concre- to: este ha sido el caso de los circenses y feriantes, gravemente afectados por esta crisis, y el admirable acompaña- miento que ha realizado el director de este departamento. Estoy muy agra- decida por trabajar y estar donde es- toy. Esta misión me recuerda cada día hacia dónde camino y con quiénes y dónde estoy, el sentido de la vida y del trabajo que desempeño, la importancia del servicio y la entrega, la humildad para llevarlo a cabo y el gozo de poder caminar con otros y con otras en co- munión, hacia una meta concreta, en la que justicia, igualdad y paz adquie- ren su pleno sentido.  [ En esta nueva etapa también hemos continuado manteniendo el vínculo con las misiones católicas de lengua española en Europa. ]

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