Ventana Europea nº 123
VENTANA EUROPEA 31 Febrero 2022 pensadas con 5 altas anunciadas que al final no dieron frutos pues los sacerdo- tes que vinieron no se adaptaron al sis- tema dual suizo y se fueron. Otra vez a buscar. Fue una larga y difícil gestión de- bido a la particularidad del régimen federalista de Suiza que supone tra- tar con las autoridades cantonales ci- viles y eclesiásticas más la autoridad federal. “La cosecha es grande, pero los trabajadores son pocos”. Esta frase del Evangelio representa en la prác- tica la situación de la Iglesia católi- ca no solo en las comunidades de ha- bla hispana, sino también en la Igle- sia de Suiza, en España y otros paí- ses. Sin perder la esperanza durante estos años con un quebradizo bastón de peregrino busqué obreros para la pastoral con emigrantes en la viña del Señor en Suiza. Otro empeño durante mi manda- to fue el pedir a las administraciones eclesiásticas suizas crear un servi- cio de acogida, de información y de acompañamiento para los sin papeles de lengua española en Ginebra, cu- yo número supera los cinco mil que, al ser latinos, en su mayoría son cató- licos. Pues no llegó a realizarse al no aceptar ninguna institución un contra- to de trabajo para la persona que pu- diera hacerlo. Por lo que respecta a las satis- facciones diría entre otras la del de- ber cumplido, la de convivir momen- tos intensos de espiritualidad maria- na en las peregrinaciones anuales a la Virgen negra de Einsiedeln con fieles de las diferentes misiones de Suiza, durante 15 años. El experimentar de cerca la diversidad de nuestra Igle- sia que acoge evangélicamente a to- dos bautizados como sucede cada año en la Jornada Mundial del Emigran- te. Realizar la página web de la Coor- dinación nacional: www.misioneshis- panas.ch V. E.: ¿Desde tu experiencia mi- rando hacia tras que dirías o aconse- jarías a los misioneros para la nueva futura Coordinación Nacional? M. B.: La inmigración sigue sien- do la principal causa del aumento de población en toda Europa y por su- puesto también en Suiza. En los úl- timos años, la migración ha sido tan actual que ha figurado entre los prin- cipales temas de las autoridades re- ligiosas, políticas, sindicales y otras organizaciones. A todos los niveles y en todos los foros de discusión se ha hablado de la integracion. ¿Por qué?, pues porque la emigración se ha con- vertido en un fenómeno no solo con- tinental sino mundial y sobre todo porque, con la movilidad de los trans- portes, el desplazamiento es cada vez más rápido y numeroso, aunque es- te factor no se pueda aplicar a Suiza en lo que refiere a número por ser un país donde sus fronteras son vigila- das, de forma permanente, al no per- tenecer a la Unión Europea. Ningún país europeo puede pres- cindir de la mano de obra extranjera. Y los gobiernos lo saben. Y saben la importancia capital que ello tiene para el futuro coyuntural del país que go- biernan. Son conscientes que la migra- ción contribuye considerablemente al crecimiento, al desarrollo y a la estabi- lidad de sus economías. El trabajo pastoral y social de la misión ha sido en el pasado de una im- portancia considerable y lo sigue sien- do ahora. Además, las misiones son conscientes de ser «puentes» y favore- cen con su acogida y trabajo una mejor integración del emigrante en la socie- dad y la parroquia en la que vive. Entre los ciudadanos latinos, la re- ligión va de la mano de las costumbres y la cultura. Debemos tenerlo en cuen- ta en la planificación nacional y dioce- sana. Afortunadamente, durante todo este tiempo, la salud me ha acompa- ñado estando presente a nivel nacional y diocesano en las instituciones y en los encuentros pastorales en este país y en España. Han pasado más de 50 años desde que la emigración española ha llega- do a Suiza. La Iglesia, de una mane- ra o de otra, ha estado presente en la vida del emigrante mayor y más jo- ven. Después de tantos esfuerzos se puede decir que “se ha hecho cami- no” respondiendo a cada situación, pero sin haber obtenido un horizonte claro de pastoral para los emigran- tes de lengua hispana. Durante vein- te, treinta, incluso cincuenta años, hemos aprendido mucho. El cami- no para seguir deberá ser comparti- do entre la misión lingüística y la pa- rroquia. Ni Europa, ni Suiza, ni la Iglesia en Europa ni en Suiza tienen un futuro sin los extranjeros.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy OTUyMTI5