Ventana Europea | Nº 110 Junio 2017
La emigración latina en Europa Con las raíces al aire Foto: Sara Martín Trevejo R E P O R TA J E Junio 2017 4 VENTANA EUROPEA Decía Eduardo Galeano, uno de los más célebres escritores latinos, que los migrantes eran “personas que se han cansado de tanto esperar y que, ya sin esperanza, huyen. Pasan los años. A algunos les va bien, a otros no tanto. Pero todos siguen, mal que bien, lo confiesen o no, con las raíces al aire. Los que vamos al dentista sabemos que las raíces al aire duelen”. De esta forma sencilla Galeano expresaba que cuando ha- blamos de migración necesariamente hablamos de dolor. Sergio Barciela Fernández > S e llama migran- te latino al que procede del con- tinente de América Latina o más comúnmente Latino- américa, originario de algu- no de los más de 20 países que componen la región, y que comprende geográfica- mente desde México hasta Chile/Argentina. Los lati- nos y latinas son ahora más de 600 millones de personas que, aún a pesar de ser des- cendientes de civilizaciones históricas con los más altos niveles de desarrollo social, político y cultural (mayas, aztecas e incas), o de te- ner en su haber un patrimo- nio biológico inigualable en biodiversidad y recursos na- turales, sufren la expulsión de importantes sectores de su población. Las causas para mi- grar son variadas y hetero- géneas, pero detrás de esta decisión se encuentran casi siempre adversas circuns- tancias económicas, políti- cas y sociales, que, sumadas a la fragilidad democrática e institucional y a los nive- les de violencia extremos en la región, permiten entender con facilidad por qué más de 32 millones de personas la- tinoamericanas viven fuera de sus países; aproximada- mente, un 70 por ciento en los Estados Unidos y un 30 por ciento en Europa. En es- te sentido, la comunidad la- tina representa el segundo grupo de la diáspora a nivel mundial, por delante única- mente Asia, según datos del World Bank Group en 2016. La migración latina a Europa ha crecido de forma vertiginosa en la última dé- cada, sobre todo a partir del endurecimiento de las polí- ticas migratorias estadouni- denses a raíz de los atenta- dos terroristas del 11-S. Los migrantes latinoamerica- nos han “cruzado el char- co” (esta expresión “cruzar el charco” era usada por los emigrantes españoles para referirse a cruzar el Océano Atlántico) y se han estable- cido fundamentalmente en los países del sur: España, Portugal e Italia, en aquellas sociedades a las que por la- zos históricos, lingüísticos y culturales están más uni- dos. El perfil de la persona migrante latinoamericana ha pasado con el tiempo de ser el de un hombre joven, entre 20 y 39 años, para convertir- se en el de una mujer en la misma franja de edad. En este sentido, las más de tres millones de perso- nas procedentes de Améri- ca Latina que se encuentran en Europa trabajando en las economías del sur, han pasa- do a engrosar las filas de un
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