Ventana Europea | Nº 110 Junio 2017
VENTANA EUROPEA 5 Junio 2017 mercado laboral fuertemen- te segmentado, que deman- da mano de obra en sectores alrededor de los cuidados y el servicio doméstico. Así, el cuidado de nuestros infantes y personas ancianas en las economías europeas del sur se encuentra en gran medi- da en las manos de mujeres latinoamericanas; de tal for- ma que garantizan unos ser- vicios de cuidado para los cuales no hay una dotación pública suficiente de recur- sos económicos. Estos ámbitos laborales tienen principalmente dos características: son estraté- gicos en los países, pero es- tán mal remunerados. La población latina está some- tida a una fragilidad laboral elevada en Europa, al con- centrar su actividad en los sectores de producción con mayor precariedad y tem- poralidad laboral; situación que se ve agravada, cuando por las características de las economías a las que llegan, tienen que trabajar dentro de la llamada economía sumer- gida. El caso español es un ejemplo paradigmático de ello, donde el volumen de negocio oculto representó en 2014, casi 190. 000 millones de euros, el 18,6 por ciento del PIB en el país (según da- tos de Randstad –empresa de recursos humanos–en 2014). De esta forma, las reme- sas familiares que envían las personas latinoamerica- nas que trabajan en Euro- pa son una fuente de ingre- so cada vez más importante para muchas familias y eco- nomías en sus países de ori- gen. Su uso principalmen- te va destinado para cubrir necesidades básicas: vivien- da, alimentación y servicios; pero en otros casos también sirven para promover accio- nes de desarrollo a través de la construcción de algún ti- po de infraestructura (es- cuelas, centros de salud, ca- rreteras, etc.); o también es cada vez más frecuente que se destine para comenzar un negocio, o la compra de una propiedad/vivienda. Sea co- mo fuera, las remesas mejo- ran las condiciones de vida de los receptores directos, y contribuyen de una forma indirecta al desarrollo de la zona donde se envían. efectos en nuestras sociedades Desde la crisis económi- ca de 2007 y en la actuali- dad estamos asistiendo a un triple efecto en relación con la inmigración latinoame- ricana en nuestras socieda- des: Primero, la realidad so- cioeconómica ha supuesto para muchas familias lati- nas que ante la pérdida de sus puestos de trabajo hayan tenido que regresarse. Sin embargo, este retorno de la- tinos a sus países de origen ha sido lento. Así, por mu- cho que algunos estados eu- ropeos lo han pretendido no ha existido un regreso masi- vo de personas latinas a sus países de origen, a pesar de que países como España o la República Checa impul- saron programas de retorno voluntario que incentivaban la salida del país. Con la cri- sis, las personas latinas han sido reacias a retornar den- tro de los programas guber- namentales sabiendo que: la situación en sus países de origen no era mejor, se pro- ducía una renuncia expresa (en el caso de los regulares) a sus autorizaciones impo- niéndose una prohibición de entrada de tres años, se en- contraban asentados con sus familias, lo tendrían más di- fícil para volver a migrar (mayores controles fronte- rizos y aumento de las res- tricciones a la inmigración regular). Segundo, desde la crisis a los europeos les ha resulta- do más interesante emigrar hacia América Latina, que a los latinos venir a Europa. A partir del 2010, el balan- ce migratorio entre Latino- américa y Europa invierte su tendencia, y pasamos a que el flujo de salida des- de la Unión Europea (UE) a América Latina sea supe- rior al de entradas en senti- do contrario. Así, por ejem- plo, en el caso español, el número de españoles inscri- tos fuera del país supera ya los 2,4 millones a datos del 1 de enero de 2017; casi un millón más que hace ocho años cuando comenzó la cri- sis (INE, 2017). Pero el 67 por ciento de los que se van no han nacido en España, lo que demuestra que se trata de inmigrantes que llegaron a España hace años en bus- ca de trabajo y que han re- gresado a su país de origen (INE, 2017). España tiene la cifra más alta de ciudadanos europeos en Latinoamérica, pero le siguen Italia, Portu- gal, Francia y Alemania. Tercero, Europa está asistiendo también a un por- < Las remesas familiares que envían las personas latinoamericanas que trabajan en Europa son una fuente de ingreso cada vez más importante para muchas familias y economías en sus países de origen. Su uso principalmente va destinado para cubrir necesidades básicas: vivienda, alimentación y servicios. >
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