Ventana Europea | Nº 110 Junio 2017
8 VENTANA EUROPEA Junio 2017 > REP O RTAJE tíamos la experiencia, que “la justicia tiene un rol pri- mordial que jugar en las ga- rantías de los derechos fun- damentales de estos grupos y los demás ciudadanos, no solo en cuanto al acceso a la justicia, sino en cuanto la re- paración una vez se es víc- tima de una discriminación, de violencia física, psicoló- gica u otro delito”. lágrimas de impotencia Hemos visitado barrios y parroquias de emigrantes haitianos en Santo Domingo, Dajubon, etc. Y hemos llo- rado lágrimas de impotencia solo enjugadas al oir sus can- tos de esperanza. Hemos si- do testigos avergonzados de sus deseos de organizarse y defenderse –sin apenas me- dios– en los barrios sin luz, inmundos por la basura no recogida, golpeados y victi- mas de todo tipo de trata, la- boral, sexual, psicológica,... Para que no fuera todo pa- pel mojado, la tinta la escribi- mos desde la experiencia en la frontera con Haití que la de- limita el rio Masacre de cu- yo nombre existe la creencia alude a la masacre del Perejil (hablaban de 35.000 asesina- dos) ordenada en 1937 por el dictador de la R. Dominicana Rafael Leónidas Trujillo. Allí, Solidaridad Fronteri- za de los jesuitas y otras aso- ciaciones son como una voz que clama en el desierto y que está haciendo CLAMOR to- dos juntos. Pretenden levan- tar la dignidad y la autoestima de la gente campesina y de los pueblos que viven en la fron- tera, migrantes permanentes u ocasionales, haciéndoles par- tícipes del proceso de su pro- pio desarrollo integral, au- togestionario, comunitario y sostenible en la frontera no- roeste-República Dominica- na/noreste-Haití. Pedro Cano, misionero laico y coordinador del SJR en Jimaní, fue el guía en to- do el proceso de la visita a la zona de frontera, donde los participantes pudieron visi- tar las obras misioneras pa- ra migrantes que realizan los Jesuitas, Fundación Solidari- dad Fronteriza y las Herma- nas de San Juan Evangelista. Pero lo que más nos impactó a los presentes fue el encuen- tro con migrantes haitianos habitantes de un refugio o batey , en la zona de Guayu- bin; allí constatamos el dolor que hombres y mujeres po- bres sufren a causa de situa- ciones explotación laboral y de la indocumentación. Las condiciones sanitarias de este lugar son mínimas, no cuentan con servicios bási- cos y de paso deben pagar un arriendo o alquiler por una ca- sa de lata con menos de 5 me- tros cuadrados. Toda una si- tuación de vulnerabilidad. Volvamos a las impresio- nes sobre el nacimiento de la Red Clamor: ¡Es hermoso ver como muchos hombres y mujeres trabajan por contri- buir a recuperar con la fuerza del poder de las organizacio- nes, la dignidad de los po- bres, elevar el nivel de vida, apoyados en los valores de Fe, de la Justicia y de la cul- tura. Es hermoso ver nacer y casi hasta bautizar a una cria- tura eclesial envuelta en los deseos trabados de como coordinarse mejor, comuni- carse mejor, formarse mejor, hacer mejor y más eficaz la incidencia soñando incluso con llegar a la ONU. españa, invitada Precisamente tuvimos dos ponencias magnificas de Leonir Chiarello, uno de los mejores expertos de la Igle- sia que trabaja en la Red In- ternacional Scalabriniana an- te la ONU, y que nos hablaba de sus intenciones: “Noso- tros organizamos un foro in- ternacional de migración y paz y el papa Francisco nos acompañó en su apertura y él nos hablaba de cuatro verbos para el mundo de las migra- ciones para superar los mu- ros: acoger, proteger, pro- mover y, finalmente, integrar a los migrantes. Esos cuatro verbos hay que conjugarlos en primera persona, como nos invitaba el Papa”. Desde España acudimos generosamente como invita- dos para compartir nuestras experiencias. Nos dieron oca- sión de hablar incluso de la necesidad de que misioneros latinos acompañen en Europa a nuestro emigrantes de habla española. Así lo hizo muchos años la Iglesia española en- viando a muchos de sus me- jores hijos al lado de los mi- grantes españoles a Europa. Y cuyas cerca de 60 capella- nias ahora laten al ritmo lati- no. Por no hablar de la ejem- plar labor misionera española en los países de origen de mu- chos de los emigrantes latinos de ahora que llegan al viejo, cansado, desunido y “desva- lorizado” continente europeo. Elvy Monzant, secreta- rio ejecutivo del DEJUSOL, principal promotor y orga- nizador de este importante evento soñaba en “convertir- nos en promotores de vida y dignidad humana, entendien- do que Jesús encarnado vivió en carne propia el drama de la movilidad forzada”. Escuchando tanta vida y tantos deseos de coordi- narse y trabajar en común –como la Iglesia españo- la también quiere en la Red intercelesial “Migran- tes con derechos”–me ve- nía a la memoria aquello de Eduardo Galeano: “perso- nas que se han cansado de tanto esperar y que, ya sin esperanza, huyen. Pasan los años. A algunos les va bien, a otros no tanto. Pero to- dos siguen, mal que bien, lo confiesen o no, con las raí- ces al aire. Los que vamos al dentista sabemos que las raíces al aire duelen”, autor que encabeza el análisis de las páginas precedentes de Sergio Barciela. < “Nosotros organizamos un foro internacional de migración y paz y el papa Francisco nos acompañó en su apertura y él nos hablaba de cuatro verbos para el mundo de las migraciones para superar los muros: acoger, proteger, promover y, finalmente, integrar a los migrantes. >
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