Ventana Europea | Nº 111 Octubre de 2017

VENTANA EUROPEA 11 Octubre 2017 BARRIO EUROPA L os terribles atentados de Barcelona y Cambrils del pasado 17 de agosto quebraron la falsa sen- sación de inmunidad que existía en España res- pecto a la comisión de atentados de perfil radical yihadista. Ciertamente la policía había evitado nu- merosos atentados a lo largo de todos estos años. Un día sí y otro no, salían noticias de personas que ha- bían sido detenidas cuando estaban a punto de co- meter un atentado, o cuando estaban tratando de reclutar adeptos para su causa, o cuando iban a via- jar a los territorios ocupados por el ISIS para ser en- trenados… Lo que no se esperaba es que esta vez se tratara de muchachos, de jóvenes del pueblo, co- nocidos por todos, a los que desde siempre se había visto en las plazas, en las escuelas, en los parques… jugando con otros, riendo, pegándose, discutiendo, sonrojándose cuando veían a una chica que les gus- taba… como decía Raquel, esa educadora social que tantos años trabajó en Ripoll y que escribió una her- mosísima carta al saber que “sus niños” de entonces, esos niños con cara, con ojos vivos, con apellidos y nombre, eran hoy los autores de la matanza. Eran los asesinos. Y pienso en el momento en que fueron “abatidos” cuando blandían, seguramente con un orgullo insen- sato, unos cinturones con explosivos falsos, y pienso en el tiempo transcurrido entre la explosión de la ca- sa de Alcanar en la que murió el imán que envenenó los pensamientos de estos jóvenes y el momento del atentado, y me pregunto si a ninguno de estos jóve- nes les entraría la menor duda de la locura que les estaba proponiendo hacer ese imán miserable. Pro- bablemente no, fascinados por un relato de falsas glorias, heroísmos y paraísos futuros. Y pienso en esos jóvenes y en otros, y pienso en la soledad a veces desolada que experimentan nuestros jóvenes aunque aparentemente estén acompañados, y pienso en los “relatos” que todos los días, a todas horas, escuchan. ¿Cómo son esos relatos? ¿quién los cuenta? ¿Tenemos tiempos y espacios para ayudarles a construir su relato vital a base de relatos cotidia- nos en los que el amor, la escucha, la paciencia, los límites necesarios… vayan construyendo un armazón que ayude al niño, al joven, a ser más libre, mejor persona y les posibilite defenderse, si quieren, de aquello que puede poner en peligro su dignidad? Me pregunto también sobre nuestros relatos de adultos. Si somos conscientes de que nuestro rela- to vital se sigue tejiendo hasta nuestro último es- tertor. Si somos conscientes de que el hecho de que hayamos llegado a una cierta edad no implica des- entendernos y desresponsabilizarnos de nuestro re- lato vital, de nuestra manera de usar la libertad y ser y estar en el mundo, con nosotros mismos y con los otros. Una gran amiga mía, a la que llamo hermana, de- dicada en cuerpo y alma a la resolución de conflictos interculturales, me decía que después de los suce- sos de Barcelona, iba a “retirarse” una temporada. Me puedo imaginar su desazón porque también es la mía. Y es que el discurso de que la convivencia inter- cultural brota en los encuentros espontáneos y coti- dianos de las plazas, de los mercados, de los cole- gios, de los parques… parece haberse venido abajo tras la terrible peripecia de estos jóvenes que ha se- gado tantas vidas, que ha roto tantas familia. Y, sin embargo, ese relato de integración, de con- vivencia intercultural, no ha dejado de ser válido en la inmensa mayoría de los casos. Lo que sucede es que acaba de pasar por un terrible, tremendo, abo- binable, proceso de falsación que ha resquebrajado sus costuras. Es necesario pues, volver a coser, con tiempo, con piedad, con escucha… con perdón, con tiempo, con tiempo…  Emilio José Gómez Ciriano Universidad de Castilla-La Mancha. Miembro de los grupos de trabajo de migración y asuntos exteriores de la COMECE. Las costuras de la integración

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