Ventana Europea | Nº 111 Octubre de 2017
VENTANA EUROPEA 27 Octubre 2017 lucha para robar tierra al agua y la nece- sidad de optar por el desarrollo del sen- tido de comunidad para ganar esa lucha, etc. Y desde el principio me daba cuenta de que un guía puede y debe satisfacer esa curiosidad. el interés del turista Hablando con compañeros que guia- ban en otras lenguas, me llamaba la atención que mis grupos latinos se inte- resaban mucho más por Holanda como país o sociedad que los angloparlantes, porque venían por beber, como los nór- dicos y otros europeos venían para ver flores en la primavera y ya no se los veía mucho en verano, pues se interesaban por el calor en los países mediterráneos. Todos, eso sí, querían dar un paseo noc- turno por el barrio de la prostitución, los latinos no menos. Pero yo los invitaba a buscar “alimento para los ojos”, para que se hartasen ¡de una vez para siem- pre! Y quedo con la impresión de que conseguía esto, pues el día siguiente es- cuché raras veces preguntas o recuerdos de la noche anterior: seguía pensando que el turista latino tiene sus curiosida- des pero más que nada manifiesta estar realmente interesado en conocer otros países y sus sociedades y culturas; los españoles quizás por ser europeos, los latinoamericanos quizás por su ascen- dencia europea, pero es un hecho fácil de comprobar. Las pruebas te las dan los mismos turistas que han viajado antes en plan privado y ahora han venido en gru- po con guía; te dan las gracias por ha- ber conocido mucho más, o te dicen que ahora van a pasar unos días con su fami- lia o en su pueblo para descansar y con- tar o escribir sus recuerdos. ¿rechazar el turismo? Ya estará claro que mis vivencias con los turistas y los recuerdos acaban en un alegato. Defiendo que en el turis- mo luce mucho más que solo dinero, pe- ro no a ciegas. Si en el mercado de flores en Amsterdam tropiezo más con turistas de lo que veo flores, no me irritan los tu- ristas sino los responsables del gobierno municipal. Si veo autobuses o cruceros que hacen bajar a sus turistas como gru- pos de vagos, me enfado con los organi- zadores y no con sus víctimas. Y no me extraña que individuos que rechazan a los migrantes y refugiados, inicien tam- bién campañas contra todo turismo, en tal caso tomo conciencia de que es una cuestión de mentalidad y trato de aguan- tar mientras el combate no dé resultados. Lo mismo tendré que aceptar que se aplauda hasta el turismo en masa en tan- to acarree dinero; el turismo se organiza en la tierra y no en un paraíso. Pero po- día conducir a un paraíso. Ya llevo tiem- po soñando esto. Y esto es el motivo pa- ra escribir estas líneas. el turismo y su evolución Si pienso que debemos dar y organi- zar la bienvenida a los turistas, no pien- so en primer lugar en los llamados ex- patriados, en tanto solo se esfuercen en quedar bien con su empresa o compa- ñía. Tampoco me refiero en primer lu- gar a los que visitan otro país para hacer determinadas compras (relojes), o para satisfacer necesidades personales (calor, playa), o curiosidades (estudio, museos, deportes); son como los migrantes que no echan raíces, “displaced persons” (desplazados) y, a veces estos grupos, si son muchos, asustan a los habitantes del país que visitan. Pero sé por experien- cia que también ocurre en estos grupos que algunos vuelven a hacer otra visita en cuanto pueden, para conocer más y mejor. Los que una primera vez vienen solo para pasarlo bien, quedan a veces “enamorados a primera vista” y sienten la necesidad de probar su primer amor. Y si tal turista regresa al país adonde fue una primera vez, casi por casualidad, se vuelve crítico y huye del turismo en ma- sa, planificando en casa lo que desea co- nocer más y mejor. Y si las organizacio- nes en el turismo tienen en cuenta esa evolución de deseos y gustos del turis- ta, cambiará el mismo turismo de tipo y carácter, aunque sea paso por paso. El mundo turístico no es solo algo estático. el turismo como contracorriente En muchos libros se lee que las pe- regraciones serían la cuna del turismo. Verdad o no, tal conclusión sugiere que dar un paseo a otro lugar o visitar otro país, puede ser el principio de la entrada en un mundo nuevo. De vuelta a casa, el turista aunque contento de haber re- gresado, ya empieza a pensar en salir de nuevo. Un catedrático holandés ya jubi- lado sigue tratando de averiguar cuál es la causa de hacer visitas turística; dice que “la persona humana tiene una curio- sidad innata y evolutiva”. En el mundo del turismo es fácil ob- servar como un marketing inteligente o una promoción bien programada se apro- vecha de esa curiosidad. Pienso que polí- ticos y gobernadores debían hacer lo mis- mo. En vez de cerrar las puertas, abrir- las y hacer entender que vale la pena ir a ver lo que hay detrás. Tomar medidas para que todos queden contentos, turistas y habitantes. El turismo es un deafío para todos que desean un mundo mejor. Y quizás a la vez una contracorrien- te para todo, exit y brexit y trumpismo o populismo. El mundo turístico es un mundo dinámico que puede cambiar la faz de la tierra en muchos aspectos.
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