Ventana Europea | Nº 111 Octubre de 2017
ENTRE C ULTURAS 28 VENTANA EUROPEA Octubre 2017 HIST O RIAS DE LA HISTORIA > C omo queremos saber más sobre la historia de esta pareja, les hemos entrevis- tado. José Munuera Roca, ex profesor de filosofía y letras, nació en Murcia el 13 de mayo de 1945, y Sonia Sayas Flores, publicista, nació en Lima el 21 de julio de 1953. –¿Cómo y dónde se conocieron? Nos conocimos en Stuttgart, Ale- mania, en casa de una amiga en co- mún, Pilar Hernández, de Tenerife. “La vi y nos pusimos a conversar y no paramos hasta ahora”, cuenta Munue- ra y lo secunda su esposa, quien refie- re que ella solo vino a Alemania por una única razón: ser la madrina de su sobrino Germán; aquello fue en junio de 1981, pero se quedó por amor once meses más en este país. –¿Y luego qué pasó? –Yo fui a buscarla al Perú, cuen- ta Munuera, y nos casamos por lo re- ligioso y civil el mismo día en Lima, precisa Sayas. –¿Cuándo se casaron? –El 20 de diciembre de 1982. Y de allí decidimos residir en Stuttgart. –¿Y se tienen por ser una familia católica? –“Sí, y nuestra fe católica la vivi- mos y palpamos desde casa. José fue seminarista y enseñó filosofía y le- tras. Asistimos a misa los domingos, y consideramos que la fe y la felici- dad van juntas y tratamos de cimentar la fe en nuestra familia y proyectarla a los demás. Lo importante es ser bue- nos cristianos y contribuir a que otros lo sean”; argumenta Sayas. –Existe la idea que los coloniza- dos y los españoles no tienen buenas relaciones, ¿qué opinan al respecto? –“Considero que son utopías”, re- fiere Sayas, y Munuera sustenta: “son problemas más de los gobernantes que de los gobernados” y prosigue: “es un problema que parte de una carencia de justicia social, donde no hay un sus- tento mínimo para dar al pueblo una José Munuera y Sonia Sayas, matrimonio mixto “Cuando hay amor, no existen existen problemas de nacionalidad” Una pareja de esposos, él español y ella peruana, con diferentes tradiciones, costumbres e ideosincrasias; se unieron por amor y decidieron compartir sus vidas en un país que no era el suyo, Alemania. Tienen treinta y cinco años de casados, dos hijos y una nieta de dos años. Rosa María Bravo. Stuttgart (Alemania)
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