Ventana Europea | Nº 111 Octubre de 2017

32 VENTANA EUROPEA Octubre 2017 OCI O Y CULTURA Jericó, El infinito vuelo de los días Sinopsis argumental: retrato ín- timo de ocho mujeres en el pueblo co- lombiano de Jericó, al suroeste de An- tioquia. Una a una, se van revelando sus historias de vida, a través del sentido del humor y la sabiduría. Las fachadas colo- ridas, la magia encantadora y la alegría coloquial de este pueblo, situado en una de las zonas más castigadas por el con- flicto armado que ha azotado el país du- rante décadas, dan paso al entreabrir sus ventanas y sus puertas a un interior in- móvil y solemne, lleno de testimonios vivos de la influencia europea y de la estética, la sensibilidad y los valores de principios del siglo XX. Declaraciones de la directora Dice Catalina Mesa, directora de Jericó, el infinito vuelo de los días : “Cuando mi tía abuela Ruth Mesa murió me prometí que el día que es- tuviera lista regresaría al pueblo que ella sembró en el imaginario y el co- razón de toda nuestra familia, a tra- vés de las historias graciosas y colo- ridas que nos contaba sobre su infan- cia. Regresaría a buscar y a hacerle un tributo a mujeres que como ella encarnaban con tanto carisma y au- tenticidad el espíritu femenino de la cultura antioqueña, como una peque- ña expresión del rico y diverso espíri- tu femenino colombiano. Nunca me imaginé hacer una pe- lícula en donde todas las mujeres es- tuviesen solas, pero al viajar a su in- timidad esa fue la realidad que se me presentó. Aunque los hombres son los personajes principales de sus vi- das y sus conversaciones, ellos es- tán ausentes por negligencia, por ac- cidentes, por violencia o por enfer- medad. Fue muy doloroso para mí constatar esta realidad. Por eso, aun- que varias consultoras de edición me aconsejaron terminar el film en la ca- minada nocturna y solitaria de Doña Chila, decidí terminarla con dos ni- ños. Él, que para mí representa una joven energía masculina, le dice a ella: “¡Laura, aprovecha el viento!”. Al ayudarle a volar, el final de la pe- lícula augura el comienzo de una nue- va generación, donde hay una nueva oportunidad de equilibrio entre el masculino y el femenino”. reseña cinematográfica Jericó es un pueblo de Colombia fundado en 1851 en la cordillera occi- dental de los Andes. Y parece uno de los más hermosos lugares del mundo, a tenor de las imágenes de la cineasta Catalina Mesa. Semejante viveza y lu- minosidad solo recuerdo haberlas vivi- do en la realidad de ciudades como La Habana o Mykonos, aunque yo no he podido viajar mucho, como recomienda uno de los entrañables personajes de es- ta película, y como sí debe haber hecho la propia directora, formada en las más prestigiosas universidades del mundo y propietaria de una empresa Miravus, con la que realiza proyectos para dife- rentes marcas en el ámbito de la moda, el arte, la música y la decoración. Toda esta experiencia se traslada y se integra maravillosamente en este su debut cine- matográfico, cuya motivación póstuma (de homenaje a su tía abuela y por ex- tensión a toda su familia) insufla color, vida y recuerdos en cada fotograma. Je- ricó, el infinito vuelo de los días es el emocionante retrato de ocho mujeres de este remoto enclave de Antioquía, quie- nes a su avanzada edad actúan como memoria viva de una colectividad (la colombiana) y de una condición (la fe- menina) a través de sus palabras, accio- nes y confesiones. Las vemos cosiendo a máquina, elaborando tortas de maíz y ordeñando vacas, mientras recuerdan el amor de su vida, festejan su religiosidad –hay una que colecciona rosarios, no os diré por qué– o lamentan la pérdida del hijo querido por la actividad de la gue- rrilla.Aun relato con tanta luz y color (y claroscuros también) no le podía faltar la música, tradicional colombiana que refleja la autenticidad de los personajes y que les acompaña en el (in)finito vue- lo (otra de estas modélicas mujeres, de 102 años, solo aspira a ser recibida en la otra vida por la Virgen María) de los días. Tonadas como Espíritu colombia- no, de Lucho Bermúdez, Anita, de Luis A. Calvo, y Nuestra casita, de Posada y Calle, se intercalan entre cada uno de los relatos. Teresita Gómez, la pianista más importante de Colombia en la ac- tualidad, fue la encargada de interpretar con su piano estas melodías. 

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