Ventana Europea | Nº 111 Octubre de 2017

VENTANA EUROPEA 7 Octubre 2017 fondo se ven luces refleja- das en los raíles de una cur- va. Bajan el ritmo, no saben qué hay al otro lado. Ahora las vías están iluminadas por postes de luz, ya pueden ver sus pies otra vez. Otra cur- va y empezamos a caminar entre las negras sombras de vagones de carga estaciona- dos. Otros grupos de 30, 40, 80 personas salen a nuestro encuentro y se unen al con- junto. La sensación de segu- ridad individual crece. Al fondo se perciben unas sombras humanas que nos deslumbran con poten- tes focos de luz. Se escu- chan fuertes gritos en la os- curidad: «Stop! Stop!» «Sit! Sit!» Un muro de hombres armados nos impide el paso. Los murmullos de los ca- minantes pasan el mensaje: «Está cerrado, no podremos pasar». Muchos ojos brillan húmedos y desencajados cuando las ráfagas de luz de las linternas macedonias pa- san por sus rostros. El grupo, ya más de 200 personas, sigue avanzando. Pronto se agolpa y se com- pacta. Cuerpo contra cuerpo nos apiñamos en la oscuri- dad contra la masa humana detenida frente a los fornidos hombres armados que levan- tan sus porras visibles entre las luces de sus linternas. No nos podemos mover. Los uniformados em- piezan a gritar: Sit! Sit!, para que la gente se siente delante de ellos. «¿Por qué nos gritan órdenes como si fuéramos perros? No somos animales, somos personas que huimos de la guerra en nuestro país». El alambre de espino lleno de jirones de ropa cierra el paso a los lados de la vía. Durante va- rias horas les obligan a per- manecer sentados en el sue- lo mojado, lleno de barro y basura ” (foto 6). Su exposición impac- ta por muchas cosas. Sobre todo por los niños. La de un padre abrazando a su bebé (foto 1) al desembarcar de un bote inflable tras cruzar el Egeo desde Turquía ha sido muy difundida. Se hi- zo en Lesbos, Grecia. en no- viembre de 2015 Esta es su narración en contacto con Oscar Campos y su labor de rescate (ver en- trevista en páginas 16 y 17 de este número de Ventana Europea ), su inmensa labor de ayuda a los refugiados a través de Open Arms Así describe la escena y su desazón ante la cruel tra- gedia infantil: “A toda prisa Oscar y Gerard preparan las motos acuáticas (foto 7). Sa- ben que cada segundo cuen- ta. Centenares de refugiados se están ahogando a pocos kilómetros de su base en To Kyma. Nico y Oriol se su- ben en marcha sobre las ca- millas vacías. Todavía no saben qué se van a encontrar Foto 4 Foto 5 Foto 6

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