Ventana Europea | Nº 112 Diciembre de 2017

10 VENTANA EUROPEA Diciembre 2017 > REP O RTAJE Y es que la esperanza que transmiten estos dos ami- gos rompe cualquier ba- rrera. Sus denuncias son claras: “Cuando nos atre- vemos a mirar al corazón de la gente, se rompen esas fronteras. Pero no miramos y solo vemos problemas. No nos atrevemos a rom- per ese muro y a mirar a la gente. Cuando acoges en tu casa a alguien distinto, te das cuenta de que tiene formas diferentes de hacer, pero es lo mismo: te ríes igual, discutes como él, es una persona como noso- tros», dice David. Y lo rea- firma Loumuka que ahora además de trabajar está ha- ciendo un grado en electro- mecánica de coche. Porque siempre le ha gustado la mecánica, porque también cree que una persona for- mada es alguien prepara- do para el mundo laboral. Y es una de las grandes ri- quezas: que cada uno pue- de luchar para tener sobre todo mayor dignidad y una vida para otros. La experiencia “De la frontera al corazón” fue posible gracias al apoyo de diferentes personas que conocieron ese reto por las redes sociales, entre ellas Ventana Europea . Ellos son los que culminan este reportaje: “Al principio, te- níamos un poco de miedo a esta experiencia, no tenía- mos claro si resistiríamos. Pero cuanto más avanzá- bamos, más confianza co- gíamos, porque veíamos a mucha gente que nos apo- yaba. Esto nos ayudó mu- cho, pensábamos que hay gente que quiere otro tipo de mundo”. Cuando dicen adiós a la experiencia tuvimos oca- sión de hablar con ellos. Y les preguntamos co- mo se sentían: “Toca decir adiós... a gente que quie- ro... sé que es como un atardecer una luz preciosa que se va... que deja una noche oscura... y la segu- ridad que el amanecer vol- verá a traer a esas personas de otra manera con otra luz. La idea de la experien- cia era vivir la acogida y la integración. Íbamos sim- plemente con un saco de dormir, una esterilla y una tienda de campaña, por si acaso. Pero a través de las redes sociales la gente nos iba siguiendo y amigos de amigos de amigos nos iban ofreciendo su solidaridad. Al final, de los 28 días que pedaleamos, 14 los dormi- mos en cama y 14, en la ca- lle. Puedo asegurar que fue una experiencia preciosa. Eso es educar, transformar la realidad, generar poco a poco una Europa que vuel- va a sus verdaderas raíces”.  De eso se trata. De te- ner el corazón enraizado donde hay que tenerlo: en la solidaridad. Ya lo dijo Santiago Agrelo, arzobispo de Tan- ger: “Donde todos los de- más ven a un emigrante nosotros vemos a un her- mano”.  < “Al principio, teníamos un poco de miedo a esta experiencia, no teníamos claro si resistiríamos. Pero cuanto más avanzábamos, más confianza cogíamos, porque veíamos a mucha gente que nos apoyaba. Esto nos ayudó mucho, pensábamos que hay gente que quiere otro tipo de mundo”. >

RkJQdWJsaXNoZXIy NTQ2OQ==