Ventana Europea | Nº 112 Diciembre de 2017
VENTANA EUROPEA 13 Diciembre 2017 BARRIO EUROPA A veces hay que hablar y, a veces, cuando se ha- bla, corremos riesgos” dice Helena Maleno en vísperas de ser requerida judicialmente por el Tribunal de Apelacion de Tánger en el marco de una investigación penal sobre tráfico de seres humanos. Maleno incomoda a las autoridades tanto marro- quíes como españolas por sus denuncias. Gracias a ella y a su organización “Caminando fronteras” miles de vidas de personas que intentaban llegar a la pe- nínsula han sido salvadas. En “Salvamento marítimo” son bien conocidas sus llamadas advirtiendo de pa- teras que se han quedado sin combustible o que es- tán a punto de naufragar. Esta denuncia permanente no sale gratis: En la cuenta de twitter de la asocia- ción aparece en primer plano la imagen de una pis- tola con la siguiente amenaza: “Le sugiero el silencio o va a morir… está incomodando a las autoridades”. “A veces hay que hablar”. Bien lo sabe Zeid Ra’ad Al Hussein, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quien después de la visita que dos de sus expertos realizaron –entre el 1 y el 6 de noviembre pasado– a las instalaciones en las que el Gobierno libio mantenía retenidas a mi- les de personas –la mayor parte de ellas subsaharia- nas– que habían llegado a su territorio huyendo de las persecuciones, el hambre y la pobreza, afirmaba: “No podemos ser testigos silenciosos ante la moder- na esclavitud, las violaciones y otras violencias de tipo sexual ni tampoco de las muertes que se produ- cen en nombre de la gestión de las migraciones y de prevenir que gente traumatizada y desesperada pue- da llegar a las fronteras europeas”, en una clara de- nuncia al modo en que la Unión Europea sigue exter- nalizando el control de sus fronteras (Turquía, Libia, Marruecos…) y haciendo oídos sordos a violaciones de Derechos Humanos. “A veces hay que hablar”. Bien lo saben los repre- sentantes de entidades como Proactiva open arms, Medicos sin fronteras o Save the children, que son reiterada e injustamente acusados por FRONTEX, la agencia europea de fronteras, de estar favoreciendo el tráfico de seres humanos y a las mafias, cada vez que rescatan a un barco, una patera llena de inmi- grantes. Las últimas acusaciones muy recientes, en los meses de febrero y abril de este mismo año reali- zadas por del director de dicha agencia, Fabrice Le- ggeri, motivaron la protesta de numerosas organiza- ciones humanitarias y de varios europarlamentarios. “A veces hay que hablar”. Bien lo sabe José Pala- zón, presidente de Prodein (Asociación pro Derechos Humanos de la infancia), quien lleva años documen- tando gráficamente el trato a los inmigrantes que se produce en Melilla y cuya actuacion le ha costado ser objeto de calumnias, detenciones y amenazas. O la APDHA que con sus informes “frontera sur” pone el dedo en la llaga denunciando la situación en las vallas de Ceuta y Melilla, en los CETI o el papel del Reino de Marruecos como fiel vasallo de la política migratoria europea. O Gabriel Delgado, quien lleva muchos años trabajando incansablemente en la aco- gida a los inmigrantes que llegan a las playas gadita- nas o Santiago Agrelo, quien desde la otra orilla ges- tiona eficientemente con la ayuda de las vedrunas la atención a aquellos que tras un largo viaje y exhaus- tos, sienten como su esperanza de lograr un futuro más digno se tambalea. “A veces hay que hablar”. Bien lo sabe el papa Francisco, quien en su homilía de la misa del Gallo de 2017 afirmaba: “En los pasos de José y María se esconden tantos pasos. Vemos las huellas de familias enteras que hoy se ven obligadas a marchar: vemos las huellas de millones de personas que no eligen ir- se sino que son obligados a separarse de los suyos, que son expulsados de su tierra. En muchos de los ca- sos esa marcha tiene solo un nombre: sobrevivencia. Sobrevivir a los herodes de turno que para imponer su poder y acrecentar sus riquezas no tienen ningún problema en cobrar sangre inocente”. La denuncia a estos herodes es lo que empuja a tantos y a tantas a hablar y al hablar son criminali- zados, y al hablar corren peligro por haber elegido ponerse del lado de aquellas y aquellos que todos los días, en todo momento, son privados de su dig- nidad. Emilio José Gómez Ciriano Universidad de Castilla-La Mancha. Miembro de los grupos de trabajo de migración y asuntos exteriores de la COMECE. A veces, hay que hablar
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