Ventana Europea | Nº 112 Diciembre de 2017
VENTANA EUROPEA 9 Diciembre 2017 ellos; la única diferencia está en que no ha nacido aquí y que tenga un color de piel diferente. “Estoy seguro, dice, que muchos de los alumnos del cole- gio no me miran como in- migrante”. Ellos le ven co- mo una persona y no solo los alumnos sino también los padres y los colegas. Si no, no sería posible en- tender los abrazos que le dan los pequeños cuando le ven en su trabajo, en el comedor escolar , en la portería y en el patio pa- ra que los más pequeños no salgan solos. Cada día vuelve a casa contento porque los pequeños le di- cen: “Loumkoua, te quere- mos” y los niños dicen lo que les sale del corazón. Varias veces se le han sa- lido las lágrimas en el co- legio por el cariño que le dan. Y no le dan el cari- ño porque sea negro, si- no porque es una persona. Loumuka les llega a los niños por el corazón. de parís a bruselas Estamos en Francia y para llegar al corazón de Europa hay que atravesar varios lugares franceses y belgas. Fueron por la cos- ta atlántica hacía Niort, de allí a Tours, Orleans y Pa- rís. No tenían previsto don- de alojarse. Y de nuevo la solidaridad anónima de las redes funcionó: Daniel Vi- llanueva de la gran organi- zación Entreculturas dinfu- de este mensaje en varios idiomas: “Nuestros dos amigos de “De la fronte- ra al corazón” llegan a Pa- rís el lunes 21 de agosto. ¿Conocéis a alguien que pueda acogerles en su ca- sa para una o dos noches?”. Al punto ya tenían casa y acogida. Y aunque esta- ban a gusto no sucumbie- ron a la tentación parisina y no se quedaron allí más que lo imprescindible. Otra gran ciudad europea tiraba de ellos: Bruselas. Allí lle- garon a las 10 de la no- che tras una ultima etapa de 140 kilometros. Inma y Eva, dos seguidoras de la experiencia por las redes sociales fueron las que les acogieron. Y su intención, a pesar de fatigas, heridas, llagas y cansancios era lle- var más allá de cualquier ciudad: llegar a sensibili- zar sobre la imperiosa ne- cesidad de la integración, a pesar de algunos recelos franceses y belgas que se traducen en movimientos políticos xenófobos. Esa fue su lucha: subir las em- pinadas cuestas de los ra- cismos, los estereotipos y los miedos. Escalar puer- tos de primera categoría como estos…y ¡ vencer- los” simplemente cami- nando juntos (un negro y un blanco) en bicicleta. Al llegar a Bruselas, los dos amigos hicieron entrega del manifiesto que tienen en su página web y conver- saron con tres eurodiputa- dos y con el presidente de la comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior del Parlamen- to Europeo, Claude Mo- raes. “Nos recibieron y son conscientes de que hay po- líticas de la Unión Europea muy duras y muy restricti- vas”, relataron. “Nosotros pensamos que las cosas cambian a través de lo co- tidiano aunque las políticas sean muy importantes”. Less invitaron en el Parla- mento Europeo (II foro de Economía Social) dentro del workshop: Migrants and Refugees. Aceptaron para visibilizar la inmigra- ción como agente positivo en nuestra sociedad. Detrás de toda la expe- riencia (muy recogida por todos los medios de comu- nicación nacionales y au- tonómicos) está “una de- nuncia de una situación de injusticia, de una Euro- pa que crea fronteras, mi- ra para otro lado, externa- liza las fronteras haciendo acuerdos con países que no garantiza ningún de- recho humano”. Personas como Loumuka, Karim, y otros amigos, son maltra- tados, buscan una vida dig- na, huyen de la violencia. De ahí nace la sensibili- dad de esta pareja y desde ahí intentan rodar, rom- per esa frontera para decir que todos somos iguales. < “Cuando nos atrevemos a mirar al corazón de la gente, se rompen esas fronteras. Pero no miramos y solo vemos problemas. No nos atrevemos a romper ese muro y a mirar a la gente. Cuando acoges en tu casa a alguien distinto, te das cuenta de que tiene formas diferentes de hacer, pero es lo mismo: te ríes igual, discutes como él, es una persona como nosotros». >
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