Ventana Europea | Nº 113 Marzode 2018

VENTANA EUROPEA 11 Marzo 2018 de el principio ocupándose no solo de las actividades sacramentales y pastorales sino también y con mucha entrega por no disponer de medios de los grandes y nu- merosos problemas y situa- ciones sociales de la época. Tales como la acogida de los temporeros (sin derecho a reagrupación familiar) en Suiza, en las estaciones de tren y en los barracones de madera donde vivían en grupos, ayudarles a buscar trabajo a unos, pisos de al- quiler a otros, visitar a los enfermos en los hospitales, hacer de traductores, orga- nizar cursos de lenguas y otros eventos sociales. Una hoja de servicios importan- te la de tantos misioneros y Misiones en el siglo pasado y en las muchas que siguen todavía hoy con 70 años de historia. Desde entonces el mundo ha cambiado y la emigración también, sobre todo se ha hecho mundial y, en lo que nos concierne, las Misiones de lengua es- pañola son ahora comunida- des católicas de lengua his- pana de la que forman parte personas originarias de 23 países diferentes que tene- mos en común lengua y re- ligión. Si entonces fueron respuesta a una urgente ne- cesidad hoy en día a pesar de los progresos de movili- dad y de comunicación son de suma utilidad. Muchas Misiones han desaparecido, las leyes respecto a permi- so de residencia se han en- durecido y cada vez es más difícil encontrar sacerdotes misioneros que acompañen pastoralmente a las comu- nidades que existen y que Suiza están formadas por un colectivo superior a los dos- cientos mil hispano hablan- tes. El cincuenta por ciento con pasaporte español y, el resto, de las naciones que hablan nuestra lengua. casa migrante En Holanda, el carme- lita holandes Theo Beu- sink, trabajador incansable, nos señala sus constantes misioneras con estas pala- bras: “A los 85 años sigo pensando lo que escribí a los 80. Necesitamos sacer- dotes migrantistas . Y estos días ando pensando: moriré de migrantista . Consciente pronuncio ese neologismo castellano, pues creo que otro mundo es posible, que ya está naciendo y esto de- seo proclamar. Se va a ter- minar el valle de lágrimas, ya no somos peregrinos si- no migrantes. Otro mundo es posible, la tierra será de todos si nos metemos en el mundo de las migraciones y nos hacemos migrantes o… migrantistas ”. Es acompañado en su labor pastoral y misionera con dos mujeres: la colom- biana Nancy Yael, volun- taria incansable y eficaz, y la “pastora” Toos Beentjes. Nancy, testigo de la gran labor social y pastoral de Theo, nos dice: “Soy mi- grante… hoy vivo en tierras lejanas, lejos de las costum- bres tan arraigadas a lo lar- go de mi existencia, del idioma con el cual me co- muniqué desde el vientre de mi madre… y soy migran- te, migrante como muchos otros, quienes han llegado y siguen llegando a este país en busca de los sueños per- didos o encontrados, de un mejor bienestar, esperando < “Se va a terminar el valle de lágrimas, ya no somos peregrinos sino migrantes. Otro mundo es posible, la tierra será de todos si nos metemos en el mundo de las migraciones y nos hacemos migrantes o… migrantistas ”. (Theo Beusink) “En mis búsquedas como migrante encontré Casa Migrante, donde en la actualidad trato de poner mis dones al servicio de otros migrantes”. (Nancy Yael) >

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