Ventana Europea | Nº 113 Marzode 2018

12 VENTANA EUROPEA Marzo 2018 R E P O R TA J E que las fronteras se abran para encontrar un mejor fu- turo económico, social, fa- miliar… En mis búsquedas como migrante encontré Casa Migrante, donde en la actualidad trato de po- ner mis dones al servicio de otros migrantes, que necesi- tan que se les trate de igual a igual, que se les hable en el mismo idioma, porque la migración marca la histo- ria de la vida de las perso- nas, así como marcó la his- toria del pueblo de Israel. Y es precisamente esta opción por los que lloran, los inde- fensos, los excluidos, los perseguidos, los más débi- les, la razón por la cual ne- cesitamos poner nuestras manos y dones al servicio de la comunidad, teniendo en cuenta el trabajo que Je- sús vino a hacer en la tie- rra, para seguir construyen- do caminos que conduzcan a la dignidad en medio de la desigualdad, para seguir siendo garantes de lo huma- no de la humanidad. Mientras que Toos Beentjes, agente pastoral cualificada con muchas la- bores directivas y expre- samente pastorales nos ha relatado lo que ve en las Misiones y en los misione- ros: “Hace poco salió un li- bro con el título God is een vluchteling , lo que signifi- ca: Dios es un refugiado . El libro está escrito por el bel- ga David Dessin. Yo mis- ma, como agente pastoral al servicio de los/las mi- grantes hispanohablantes en Amsterdam y Utrecht, lo he experimentado así. Me- jor dicho, Dios se presen- ta constantemente como un desafío y una invitación en mi caminata con los/las mi- grantes. El testimonio de la fe y del compromiso de ellos/ellas me motiva a pro- fundizar mi compromiso como misionera laica de la Iglesia universal. La migra- ción internacional es un fe- nómeno de un mundo glo- balizado que hace cambiar la faz de la tierra. Son los/ las migrantes que me hicie- ron entender mejor la socie- dad holandesa, tanto a nivel social, económico y políti- co, porque el/la migrante no vive solo de fe, pero tampo- co solo de pan”. don josé El obispo José San- chez, hoy obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara y quien, entre 1960 y 1980, antes de su consagración episcopal, ejerció distintas responsabilidades acompa- ñando a numerosas comu- nidades de habla hispana en Alemania (también presidi- ría la Comisión Episcopal de Migraciones de la CEE y ha sido miembro del Pontifi cio Consejo para las Migra- ciones) reclama una visión amplia y generosa, tanto a nuestros políticos como al conjunto de la sociedad: “Hablamos de un proble- ma que es mundial, que na- ce de la injusta distribución de la riqueza y el desarro- llo. Sin la solidaridad real de los países más próspe- ros, la solución es muy difí- cil”. Algo en lo que, consi- dera, la Iglesia tiene mucho que decir: “El Evangelio es la guía de nuestra vida. Así lo reflejó el ejemplo del pa- pa Francisco en Lampedu- sa, donde la suya fue la voz del mundo. Hay que hablar claro y decir lo fácil que lo tiene el comercio de armas a la hora de cruzar fronte- ras o resaltar la tacañería cada vez mayor en la ayu- da al desarrollo… La Igle- sia actúa desde la palabra y las acciones. No podremos cambiar directamente la si- tuación de los países, pues a las élites muchas veces no les llega esta voz de la Igle- sia; pero sí llegamos a las personas, que es a las que hay que concienciar con una voz profética. Todos te- nemos que asumir el reto de acabar con el desnivel Nor- te-Sur, pero también con el Este-Oeste”. testimonios vitales Os hemos ofrecido tes- timonios vitales. Habréis visto poco análisis y mu- cha voz integral de gen- te entregada por los otros fuera de su tierra. Todas las capellanías y sus pas- tores contando con la va- liosísima colaboración de referentes pastorales, vo- luntarios, gente de secreta- ría, etc. ayudan a mantener la fragancia de su tierra y la de la nueva a la que llega- ron. De la confluencia de sabores y de olores, de es- fuerzo, lagrimas y sonrisas compartidas nos quedamos con una síntesis. Fue en la Misión de Zurich donde Juan Carlos Rodríguez en- señaba satisfecho una fra- se grabada en la medalla de oro a la emigración españo- la. El grabado tiene dos ma- nos. Y entre ellas la figura de una paloma, y la inscrip- ción “Honor de la emigra- ción”. En el reverso puede leerse esa inscripción «Olor a tierra ausente, a perfume de luz», frase de Miguel de Unamuno. Frase grabada en la me- dalla… y en el corazón. Se vuelve a poner sobre el tapete la gran riqueza de una identidad enriquecida cuando se mantiene bien la cultura de origen y se com- prende complementada por la cultura de destino. O vi- ceversa. Al fin y al cabo, el cielo, la luz, la primave- ra, la tierra… todo nos nu- tre en la casa común para quien sabe vivir agradeci- do sin poner exclusiones ni fronteras. Parafraseando a Unamu- no, “Huele a cielo de Espa- ña (o de tu país originario, añadimos nosotros), olor de la luz del sur, al cielo de mis sueños, sueños de la juven- tud! Olor a primavera, a ver- dura en azul, olor a tierra au- sente, a perfume de luz!”. Que cada emigrante del país que sea aplique estos versos a los colores de su tierra, a los recuerdos que enriquecen. Para ello están las Misiones Católicas de Lengua española y sus ca- pellanes. 

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