Ventana Europea | Nº 113 Marzode 2018
14 VENTANA EUROPEA Marzo 2018 BARRIO AMÉRICA E n torno al señalado día 8, pero extendiéndose por todo el mes de marzo, celebramos especial- mente a la mujer, por lo que creo oportuno de- dicar esta columna a reflexionar sobre la situación de la mujer migrante latinoamericana en Europa, principalmente en ese doble estereotipo, de mujer y de migrante, que pesa para todas. Tradicionalmente, el estudio de las migraciones ha considerado al varón como el sujeto migrante por excelencia, y tanto las metodologías como los enfo- ques se han generado a partir de esa visión en los es- tudios tradicionales. Dichos estudios se realizan des- de perspectivas influidas por los paradigmas clásicos del desarrollo y se basan en los postulados de la mo- dernización y dependencia; asimismo, están guiados por el estereotipo de la mujer económicamente in- activa, pasiva, reducida al espacio privado del ho- gar, lo cual la relegaba a un plano secundario. Des- de las denominadas aproximaciones “neoclásica” y “estructuralista” no se contemplaba el papel de las mujeres como migrantes, lo que contribuía a su in- visibilidad. Sin embargo, la realidad es muy tozuda y des- miente a la academia: al igual que el hombre, las mujeres salen a buscarse la vida fuera de sus paí- ses. En España, y en Europa, a partir de los años 90 la migración latinoamericana comenzó a incremen- tarse poco a poco hasta alcanzar a la marroquí, y convertirse en mayoritaria. Mucha de esta emigra- ción es femenina, y singular, por lo que los nuevos estudios que se han venido haciendo, también desde la academia, tenían forzosamente que congraciarse con los hechos. El avance en el campo de la teoría y la metodolo- gía se ha visto acompañado por la importancia, cada vez mayor, de los movimientos migratorios en el pla- no mundial, donde nuevos tipos de movilidad, nue- vos sujetos y nuevas problemáticas han poblado el escenario de este siglo. En las últimas décadas se ha producido un consenso no solo sobre la necesidad de resaltar la presencia de las mujeres, sino de intro- ducir la perspectiva de género para avanzar en una comprensión más integral del fenómeno migratorio. Asimismo, las formas de migración y los motivos por los cuales las mujeres se han ido cambiando. Podemos señalar que es más frecuente la migra- ción de mujeres que salen solas de sus países –y de- jan a sus familias dependientes en sus lugares de ori- gen- por motivos económicos y no de reagrupación familiar, como sucedía en épocas anteriores; incluso llegan a constituirse en pioneras de la cadena mi- gratoria. Sin embargo, más allá de la necesidad de repo- sicionar la importancia de los estudios sobre la mi- gración femenina o continuar permanentemente justificando su realización, nos encontramos en un escenario donde quizá lo más importante sea pensar en el fenómeno desde otros ángulos Así, las mujeres trasnacionales en busca de hori- zonte viven distintas situaciones en el extranjero, en muchos casos comunes con las mujeres nacionales; a veces, agravados y particularizados por las propias características de la migrante. Sin duda, la mujer migrante se enfrenta a distin- tos controles, otros retos y otros tipos de violencia. Por ejemplo, la tecnología forma parte fundamental de las dinámicas por parte de las parejas sentimen- tales de estas mujeres en el extranjero, como en el caso de las geolocalizaciones, que hacen del control enfermizo un aspecto demasiado frecuente. No obstante, hemos de albergar la esperanza de que será el propio avance de los tiempos y la cultu- ra de igualdad presente en destino la que haga que ella misma logre liberarse de determinadas dinámi- cas culturales viciadas. Al mismo tiempo, la presencia de las mujeres mi- grantes a distintas generaciones genera un compor- tamiento diferente en la construcción tanto de la identidad individual como de la sociocultural. Se re- toman narrativas en muchos casos, pero reformulán- dolas y reinventándolas, ya que han de adaptarse a nuevas estructuras y responder a nuevos retos y con- dicionantes, de otra forma más abierta y libre. Ese es el objetivo final: la integración en liber- tad, en igualdad, y en el respeto y convivencia: de género, de cultura, y en la sociedad; como mujeres, como latinoamericanas en España y en Europa, y co- mo migrantes en sociedad de acogida. Cecilia Estrada Villaseñor OBIMID – Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones Universidad Pontificia Comillas. Las mujeres inmigrantes. #8deMarzo
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