Ventana Europea | Nº 113 Marzode 2018

VENTANA EUROPEA 17 Marzo 2018 mente femeninos, casi siem- pre mal pagados; flexibilizar más los horarios laborales pa- ra que puedan conciliar traba- jo y familia y ofrecer atención de calidad a los alumnos de primaria por las tardes, para que el trabajo de jornada com- pleta sea posible también para las mujeres con hijos en edad escolar. Hasta ahora, se trata solo de un buen propósito que quizá se convierta en realidad en las próximas legislaturas. jornada completa Aunque en este país aproximadamente el 70 por ciento de las madres trabaja, un porcentaje similar al res- to de los países europeos, so- lo el 30 por ciento lo hace a tiempo completo. Así, apor- tan al presupuesto familiar, por término medio, un poco más del 22 por ciento del to- tal de los ingresos de la fami- lia, según un reciente estudio de la OCDE. El hecho de que en es- te país el número de puestos de trabajo que garanticen una existencia segura sea insufi- ciente y que las políticas la- borales, sociales y familiares estén todavía orientadas a un modelo patriarcal coloca a las mujeres en un rol secundario, las aparta del trabajo regular y las conduce a la precarie- dad laboral. Para las que por atender a la familia dejaron su trabajo de forma temporal y quieren volver a trabajar regu- larmente, la reinserción labo- ral es difícil. Generalmente, no encuentran trabajo a jorna- da completa en su profesión, ya que no hay una ley que lo garantice y, a falta de mejor opción, terminan aceptando puestos con jornadas reduci- das y miniempleos mal paga- dos, en ocupaciones que na- da tienen que ver con su for- mación, pero que les permite mejorar momentáneamente la economía de la familia. atención pedagógica Desde agosto de 2013 las familias tienen derecho a una plaza para sus niños en una guardería a partir del primer año de edad, lo que facilita a las madres el empleo, pero cuando los pequeños alcanzan la edad de escolarizarse sur- gen de nuevo las dificultades, pues no hay plazas bastantes que garanticen una atención pedagógica de calidad, tam- bién por las tardes, para los alumnos de primaria. Ade- más, este servicio garantiza- ría que todos los niños tuvie- ran las mismas oportunidades para desarrollarse y ayuda- ría a prevenir la pobreza, es- pecialmente entre las madres que de otra forma tienen que sobrevivir con bajos ingresos y muchas privaciones, llegan- do incluso a casos de pobre- za severa. La consecuencia es que cada vez más niños crez- can en la pobreza o al borde de ella, el 20,3 por ciento de los menores de 18 años, se- gún un estudio del instituto de investigación sociológica “Hans- Böckler- Stiftung” ba- sado en datos de 2016. Pero, ¿qué significa es- to en un país rico como Ale- mania? Se considera pobres a las personas que tienen unos ingresos inferiores al sesen- ta por ciento de los ingresos medios del resto de los ciuda- danos del país, aunque la po- breza no se define sólo como falta de recursos económicos, sino también de participación. Niños y jóvenes que por un tiempo prolongado viven en la pobreza suelen sentirse in- feriores a los demás, y lo que es peor, a veces pierden la au- toestima y la motivación pa- ra superarse y salir por sí mis- mos de esa situación. En ese sentido, “la igualdad de opor- tunidades”, de la que tanto se habla, no existe realmente, pues mientras los hijos de pa- dres acomodados pueden par- ticipar de ofertas culturales extraescolares o reciben, por ejemplo, clases complemen- tarias para mantener o mejo- rar su nivel escolar, los alum- nos que viven de la ayuda so- cial, Hartz IV, solo pueden so- licitar clases de apoyo cuan- do sin ellas corren peligro de perder el curso, clases que son inmediatamente suprimidas en cuanto alcanzan la califica- ción mínima (4) que les per- mite pasar a la clase siguiente. Para las madres, y las fami- lias necesitadas en general, es una gran carga psíquica el que sus hijos no puedan permitir- se, por falta de medios, muchas cosas que son normales para sus compañeros, como parti- cipar en excursiones, ir al cine o hacerse socios de un club de deportes, y muchas renuncian ellas mismas a lo más esencial para que sus niños noten lome- nos posible su pobreza. discriminadas Las mujeres pobres con historial migratorio tienen mayores dificultades para en- contrar trabajo o vivienda, y no solo por ser pobres, sino por ser diferentes. Incluso son tratadas por algunos funcio- narios públicos de forma dis- criminatoria. Las que pertenecen a un grupo social discriminado por ideas racistas, como pueden ser las mujeres de color, las gitanas o las que se encuen- tran en una situación migra- toria irregular, corren mayor peligro de exclusión social o de ser víctimas de explotación y abusos que las mujeres sin historial migratorio. La igualdad, una utopía Más de la mitad de las personas que obtienen títu- los académicos en las uni- versidades alemanas son mujeres, pero su represen- tación en puestos directi- vos sigue siendo considera- blemente inferior a la de los hombres. La nueva ley de transpa- rencia del Gobierno alemán, entrada en vigor el pasado mes de enero para promover la igualdad, equiparando los sueldos entre hombres y mu- jeres que realicen el mismo o equivalente trabajo, no pa- rece que vaya a cambiar las cosas. e necesitaría un ma- yor reconocimiento de sus capacidades y unas normas más justas que garanticen a hombres y mujeres las mis- mas oportunidades para su desarrollo personal, laboral y familiar, así como un pro- fundo cambio de actitud en la sociedad frente al repar- to tradicional de roles entre ambos sexos. Mientras es- to no sea posible, la igual- dad de género seguirá sien- do una utopía.  n n n

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