Ventana Europea | Nº 113 Marzode 2018
VENTANA EUROPEA 19 Marzo 2018 aquí no solo una peque- ña Iglesia, sino además, en grandes zonas de nuestra archidiócesis, los cristianos somos minoría. En la ciu- dad de Hamburgo los cris- tianos evangelélicos y cató- licos somos algo así como el 40% de la población y el 60% no. En nuestra dióce- sis, en la parte de Mecklen- burg es aún más agudo. Ahí solo el 20% de las personas están bautizadas. Para no- sotros, como Iglesia, esto es un gran desafío. V. E.: En algunas de las comunidades de len- gua española persiste aún la opinión de que los miembros de estas comu- nidades son tratados en la Iglesia como “católicos de segunda clase”... S. H.: Amí me informan siempre los sacerdotes y tam- bién los responsables de las comunidades de otras len- guas maternas que se sienten discriminados. Con frecuen- cia se sienten tan solo como huéspedes y como si debie- ran suplicar todo. Gracias a Dios estamos en una Iglesia Católica Romana, en la que ningún creyente es de prime- ra o de segunda clase. Eso se debe reflejar en nuestro com- portamiento. Juntos, de tú a tú, nosotros deberíamos in- tentarlo siempre de nuevo. En el arzobispado invitamos a las comunidades de otras lenguas maternas a partici- par y creamos posibilidades de encuentro. En la gesta- ción del Marco de Orienta- ción Pastoral, el cual acabo de publicar, también las co- munidades de otras lenguas maternas participaron…Y el texto ha sido traducido tam- bién a otras diez lenguas. Y también debo decir que en nuestras escuelas y kinder- garten se logra de forma formidable y natural la con- vivencia de gente joven de muchas naciones y culturas. V. E.: ¿Considera que la Iglesia Católica ofrece apoyo y nuevas posibili- dades a los nuevos emi- grantes a fin de mejorar su integración también en la vida cristiana? S. H.: La Iglesia es para mí mi hogar, por eso noso- tros como Iglesia católica tenemos el encargo de ayu- dar a todos los católicos a encontrar su hogar ahí don- de se encuentren, ahí don- de vivan. V. E.: ¿Qué pueden aportar los católicos emi- grantes con sus culturas y tradiciones? S. H.: La integración no es para mí una calle de sen- tido único, sino un proceso en dirección doble. Requie- re mucho tiempo, paciencia y también sinceridad de to- das lados. Por eso yo tengo la esperanza que las diver- sas comunidades se acer- quen consecutivamente. Entre nosotros, en Hambur- go, hay en los grandes es- pacios de pastoral muchos lugares de vida eclesial. Naturalmente hablo de las Iglesias, pero también de las escuelas, hospitales, co- munidades de otras lenguas maternas, Cáritas, gremios, clubes, agrupaciones. Mi concepción es que estos lu- gares de vida eclesial jun- tos se unan de buen modo, se intercambien y se forta- lezcan mutuamente. V. E.: Este país recibe desde hace muchos años emigrantes de muy diver- sos países y pone así un buen ejemplo de política social. ¿Qué deseo o sueño acaricia para el futuro de la Iglesia católica, para to- dos los católicos sin impor- tar de cuál país sean, uni- dos bajo un mismo techo? S. H.: Como obispo en la diáspora aprendo a cono- cer y a apreciar de un modo completamente nuevo el sig- nificado de la Iglesia-en-el- mundo. Para los católicos de la parte de Mecklenburg (que perteneció durante algunos decenios a la llamada enton- cesAlemania del Este o DDR y con ello estaba aislada) el contacto con el resto de la Iglesia y con el Papa en Roma era algo fundamental. Hoy siento esta dimensión de la Iglesia-en-el-mundo en nues- tro arzobispado, ahí donde hay muchas comunidades de otras lenguas maternas. Yo lo siento además en nuestro her- manamiento con el obispado argentino de Iguazú, de don- de ha venido un colega para encargarse, aquí en Hambur- goo, de la comunidad de ha- bla española. Y yo experimento la Iglesia-en-el-mundo ca- da vez más en los gran- des encuentros como el día Mundial de la Juventud en Krakao y ojalá también en la gran peregrinación de monaguillos a Roma este verano 2018. "La Iglesia alemana ha puesto viviendas al servicio de los refugiados, se han organizado cursos de alemán, hay gente que les acompaña en sus trámites ante las diversas autori- dades,... Se está haciendo mucho para que se sientan bien- venidos, pero tenemos que seguir trabajando en el tema de la integración de las personas que se quedarán en nuestro país. Eso requerirá un diálogo largo, será un proceso largo. Además, en Alemania hay unos 300.000 voluntarios, entre católicos y evangélicos, para ayudar a los refugiados" (Ste- fan Heße).
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