Ventana Europea | Nº 113 Marzode 2018

VENTANA EUROPEA 21 Marzo 2018 no sé cómo se las habría arreglado pa- ra hacer comprensibles a los crimina- les desinteresados”. Esa inhumanidad que se ejerce porque sí. Ajena a todo razonamiento exterior o a propuestas que ni siquiera se aprecian lo mas mí- nimo. Quedan desvirtuadas por los po- derosos, más que por la validez o no de las mismas. A veces pienso que los que se dedican a las migraciones son ene- migos de muchos sin pretenderlo. Sim- plemente porque defenden a los emi- grantes. Simplemente. O son enemigos o de otro bando. O su voz no alcanza el nivel necesario en la encuesta que mar- ca tendencias. No es extraño que resue- ne como último baluarte de humanidad la voz de Sócrates argumentando en el Gorgias que es mejor padecer injusticia que cometerla, mientras Calicles se ne- gaba a escucharle. Aceptarla o rebelar- se ante ella. La inhumanidad tiende a hacer verdad, cada vez más, lo primero. Me resisto. Me rebelo. creo en la humanidad Me está costando mucho releer lo anterior. Porque yo soy de los que creo en la humanidad. Sobre todo en la hu- manidad doliente. Incluso creo que los rasgos de inhumanidad pueden ser no defnitivos en comportamientos en fronteras, en mares, en centros de de- tención o internamiento, en leyes anti- migratorias inicuas, en exigencias casi sobrehumanas para los que han recorri- dos miles de kilómetros antes de saltar una valla, y otra y otra… Porque creo en la humanidad y por eso creo en la esperanza. Porque me emocionan tan- tas gentes e instituciones salvando en el Mediterráneo por ejemplo a personas hundidas (física y moralmente). Creo en la esperanza y la posibilidad de una nueva respuesta más humana, incluso cuando me entero de asesinos jovenci- tos que prenden fuego al mendigo que duerme arrebujado en mantas de car- tón. O para los responsables de la cri- minalización de Helena Maleno y Jose Palazon, o en los que no están evitan- do que niños de Melilla tengan escuelas como la mayoría y la calle obligada sea su aula, o en aquellos que temen perder su identidad si se rozan con identida- des diversas olvidando que el arco iris (alianza de Dios con la tierra) es una necesaria visualización del abrazo y la acogida de la misma diversidad trinita- ria hacia la humanidad: tres personas, distintas… y un solo Dios verdadero. Unidad a través de la diversidad. Este año, el mensaje del papa (y de los obispos) nos habla de poner muros y murallas a la inhumanidad. Eso es lo que me escribe Peio Sanchez al ver el cartel de la jornada de este año: “Tun, tun. ¿quién es? abre la ventana”, nos di- ce recordando la gran canción la mu- ralla de Quilapayun (y de Ana Belén). Y continua escribiendo tan bellamente: “Y es que cuando se cierran las puertas de las fronteras se abren las ventanas. Ellas son tragaluces por donde entra la luminosidad de los que vienen de fue- ra. Desde las ventanas se ponen los ni- ños a soñar con su futuro. Hoy abrimos las ventanas para acoger el aire fresco de los hermanos que esperan refugio. Nuestra casa de ventanas abiertas es tierra de asilo para proteger a los que se encuentran en la intemperie del aban- dono, la pobreza y el dolor. Para entrar por la ventana es necesario levantar a los caídos que vienen de fuera, elevar a los que se doblan por el peso de la huida, promover impulsando desde lo mejor de cada uno. En la ventana hay una cruz donde se juntan las cuatro ho- jas, el crucero sirve para integrar el nor- te y el sur, oriente y occidente. La cruz de nuestra ventana es el espacio de fra- ternidad donde los diferentes nos ha- cemos hermanos. Abre la ventana pa- ra que entre el viento que todo lo cam- bia y hace nuevo nuestro mundo roto de emigrantes y refugiados. Deja en- trar en tu casa para que el corazón no se hiele y tu hogar no se seque. Si cierran las puertas, abriremos ventanas peque- ñas e imaginativas, incluso grietas, para entrar en la casa del amparo para todos donde nadie es excluido”. De eso se trata: De acoger que es tanto como besar (rozar mi piel con el distinto y que él me crea). Al fn y al ca- bo el hombre de cualquier color nació de un beso de Dios. Se trata de proteger que es tanto como decir abrazar, regalar el abrazo de las mantas rojas y procurar techo, trabajo y pan a los emigrantes. De promover (algo así como subir so- bre los hombros al emigrante vulnera- ble para que vea otros horizontes). De integrar (coger de la mano, tocarla y caminar juntos). Me lo he preguntado muchas veces: cuando un padre lleva de la mano a su hijo pequeño… ¿quién conduce a quién? 

RkJQdWJsaXNoZXIy NTQ2OQ==