Ventana Europea | Nº 113 Marzode 2018

22 VENTANA EUROPEA Marzo 2018 PUNTO DE VISTA > E n el mundo de las migra- ciones se ve organizacio- nes de emancipación entre las mujeres, se ve entre los jóvenes as- piraciones a formación profesional, pe- ro no se escuchan iniciativas políticas ni populistas. Y nuestra revista Venta- na Europea , desde su fundación una publicación de los capellanes en Euro- pa, publica en cada número reportajes y hasta editoriales para despertar o ani- mar cualquier tipo de iniciativas, me- nos las de carácter político. ¿La pas- toral de migraciones no debe animar a los migrantes a dedicarse a la política? ¿Por qué sí? ¿Por qué no? recuerdos del siglo pasdo Recuerdo bien que los primeros emigrantes españoles que por casuali- dad encontré en Amsterdam, eran tres jóvenes que, estando en la calle, pero viéndome vestido con hábito, nada más que saludándome, ya me pidieron que les dijera una misa en español. Y empe- cé mi trabajo pastoral celebrando misa, pero no tanto para que se cumpliera el precepto dominical, sino más bien para que se dieran cuenta de que en la mi- gración se podría contar con la Iglesia. Esto lo sugería no solamente la Comi- sión Episcopal de Migraciones en Ma- drid. Nada más de terminar la Segunda Guerra Mundial se había organizado en toda Holanda lo que al principio se lla- maba el apostolado del trabajo. El mun- do obrero debía darse cuenta de que la religión es más que solamente rezar a Dios y sus santos en un templo, que el Dios del templo tenía como su reino to- da la creación. Y buscando fundamento para tal concepto de la religión, se cita- ba Génesis 9,6, en la traducción de la nueva Biblia de Jerusalem, con la ex- presión “dominad y cultivad la tierra”. del templo al mundo En aquel tiempo hubo sacerdotes que dejaron de celebrar la misa diaria para poder trabajar en fábricas y mi- nas, o actuar en un ejército de guerri- lleros. También en Holanda se vio es- to, pero no tanto. En el norte de Europa sentíamos la necesidad de fundamen- tos teológicos y quedamos entusiasma- dos con el Concilio Vaticano II, anun- ciado por el papa Juan XXIII. En aquel tiempo y ambiente, yo seguía celebran- do la misa dominical. Y me animaba y entusiasmaba que todos los domingos se llenaba la iglesia de solamente hom- bres, pues las mujeres y los hijos se en- contraban aún en España. Y fue un do- mingo de esos que me pregunté: “¿En la pastoral de migraciones me debo li- mitar a celebrar la eucaristía? ¿Los mi- grantes han venido a Amsterdam para saber cómo se celebra la misa en Ho- landa? Lo que los migrantes han veni- do a buscar antes de nada, ¿no es traba- jo, casa y reagrupación familiar? Si la Iglesia no debe abandonar al obrero y en la pastoral el pastor se limita a la li- turgia sacramental, ¿se lo acompaña en sus aspiraciones primarias y deseos le- gítimos? Y me decía: “de la sacristía al mundo”. Y al poco tiempo salió en la Los emigrantes no se fían de los políticos Mi preocupación por la concientización política en la pastoral de migraciones Apenas entendía español, cuando en las años sesenta del siglo pasado ya escuchaba a los primeros emigrantes de España en Amsterdam diciendo “la política es cosa sucia”. Y hoy día que en el gran mundo de las migraciones se utiliza del término mo- vilidad humana -pues la migración es un fenómeno mundial-, si- go observando que los migrantes, sean invitados, contratados, indocumentados o refugiados de guerra, no se fían de los polí- ticos. Theo Beusink. Amsterdam (Holanda)

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