Ventana Europea | Nº 113 Marzode 2018

VENTANA EUROPEA 25 Marzo 2018 > C ada hombre o mujer tienen su momento. También Litza y Octavio Rafael están vi- viendo el suyo. El sábado 17 de febrero respondieron, junto con otros 386 cate- cúmenos adultos (entre 18 y 87 años), positivamente a la llamada defnitiva del arzobispo de París, dieron un paso adelante e inscribieron sus nombres pa- ra recibir el bautismo durante la Vigilia Pascual en diversas parroquias de París. Litza y Octavio Rafael, en la parroquia de la Misión Española de la Pompe.    Todo comenzó en el mes de septiem- bre. Suponíamos que algunas personas españolas o latinoamericanas que fre- cuentan nuestra Misión no habían teni- do facilidades en sus vidas para acceder a los sacramentos de la iniciación cris- tiana. En la hoja parroquial ofrecimos la posibilidad de comenzar un proceso for- mativo que llevara a la recepción de los sacramentos. Dieron sus nombres ocho personas: dos pedían recibir el bautis- mo, dos hacer la primera comunión y todos acceder al sacramento de la con- frmación. Su procedencia es muy varia- da: Perú, Honduras, Colombia, Bolivia, México y España. Sus edades oscilan entre los 30 y los 48 años.  Todas las semanas nos encontramos para compartir ideas, ilusiones, preocu- paciones, dudas y, sobre todo, expresar nuestro deseo de conocer el mensaje que Jesús nos ha dejado con su vida y su evangelio. Cuando, hace meses, comen- zamos el camino, no teníamos ni idea de la riqueza que supondría para cada uno de nosotros este intercambio de expe- riencias personas. Hoy somos personas con un deseo común: hacer que nuestras vidas estén animadas por el Espíritu de Jesús. Hemos caído en la cuenta de la ri- queza de nuestro mundo interior; hemos intensifcado nuestro acercamiento a las personas más próximas; hemos apren- dido a ver y juzgar con ojos y criterios distintos los hechos que nos presenta ca- da día la vida. Realidades que antes pa- saban algo desapercibidas, hoy golpean fuertemente nuestras conciencias y pre- cisan respuestas adecuadas. En fn, es- tamos contentos de haber recibido y se- cundado esta gracia de Dios. Carta de Litza y Octavio En la carta personal dirigida al ar- zobispo de París, Litza reconoce que, si hoy da este paso, es debido a “su mara- villosa madre”. De ella aprendió a rezar y con ella, siendo niña, caminó a la igle- sia. Sus buenos ejemplos subyacen en estas líneas con las que cierra su escri- to: “Trato cada día de ser buena persona, me gustaría transmitir este sentimiento de fe y enseñanza a mis hijos y esposo como mi madre lo hizo con nosotros”. Octavio Rafael, con solo15 años, dejó el Perú y se trasladó a España donde vivió 25 trabajando durante el día y estudian- do por la noche. Así logró salir adelante no sin grandes difcultades. Hace ocho años decidió venir a París donde traba- ja como fontanero. Escribe así al arzo- bispo: “Apesar de los avatares de mi vi- da, mi fe en Dios es grande. Deseo ser miembro de esta comunidad cristiana para así integrarme como uno más y dar testimonio en el mundo de la grandeza de nuestro Señor. Espero me dé su ben- dición y asegurarme un pequeño lugar en tan grande y admirable comunidad”. Esta, junto a otras, es una de las “mi- siones” de la Misión Católica Españo- la de París. Españoles y latinos saben de nuestro empeño por colaborar en la formación integral de sus vidas: un día ayudando a los necesitados, otro orien- tándoles en la búsqueda de empleo... y siempre teniendo la mirada puesta en Aquél que fue instituido como el gran Misionero del Padre.  EVANGELIZAR EN EL MUNDO DE LA EMIGRACIÓN Muchos españoles y latinoamericanos conocen el empeño de la Mi- sión Católica Española de París por colaborar en la formación inte- gral de sus vidas. Este breve escrito describe un hecho muy sencillo de ámbito religioso. Jesús, nuestro modelo, al tiempo que socorría a los necesitados, exponía la buena nueva del Evangelio. Carlos Tobes. París

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