Ventana Europea | Nº 113 Marzode 2018

ENTRE C ULTURAS 26 VENTANA EUROPEA Marzo 2018 > L a presencia de Álvaro Gi- nés, como director del cur- so, fue verdaderamente una gracia. Este amigo sacerdote sa- lesiano, formado en Francia, es fun- dador y director de la revista “Cate- quistas”, animador de comunidades cristianas y autor de varios libros de catequesis y liturgia sobre todo en la editorial CCS. Nuestro cometido era refexio- nar sobre la relación que existe entre la liturgia y la catequesis. Con amplia maestría nos propuso el trabajo de la si- guiente manera, no sin desde el inicio advertir: “Yo les diré lo que yo hago en el contexto en que estoy, ya después us- tedes hacen lo que les dé la gana”. El miércoles nos centramos en la delimitación de los contextos a partir de la realidad española para poder así enfocarnos en la relación entre liturgia y catequesis. Una afrmación de partida: El pri- mer pilar es enmarcar la acción de la catequesis dentro de la iniciativa de Dios. Es Dios el que mueve los cora- zones, el que quiere ser conocido. No podemos pensar que somos nosotros los más interesados en dar a conocer a Dios. Es Jesús el que quiere que su Pa- dre sea conocido y el que envía a los suyos de manera imperativa a anun- ciar el Reino. Evangelizar no es una cosa que se nos ocurre, sino una res- puesta al mandato recibido del Resuci- tado. Esto nos da el título de colabora- dores (¡no protagonistas principales!). Poco a poco nos percatamos que una cosa es hacer catequesis o liturgia, otra muy distinta es ser catequista y vi- vir la liturgia. El asunto, pues, no es el hacer, sino el ser. El jueves la temática fue preparar bien la celebración. El estudio de la ordenación general del Misal romano nos hizo situar la comprender la euca- ristía como celebración en la misa de la Palabra y en la mesa del pan. No se dice liturgia de las Escrituras sino de la Palabra, pues las Escrituras proceden de la Palabra de Dios, pero se proclaman para que sea Palabra. El lector cede su voz a Dios. De ahí la importantísima misión del lector. Ser lector no es algo que se improvisa. El lector lee para que el texto “hable” a la asamblea. Se puede realizar el rito de la lectura, pero ¿se ha realizado la “li- turgia de la Palabra”? La liturgia eucarística, compren- de desde la presentación de los dones o preparación de las ofrendas hasta la comunión, incluida esta. Si la liturgia de la Palabra es la mesa de la Palabra (el alimento que Dios nos da a través de su Palabra) la liturgia eucarística es la mesa del pan y del vino. Nos sumergimos en la profundidad de la lógica simbólica del sacramento: la preparación de los dones, las gotas de agua, las oraciones y el centro de la celebración en la plegaria eucarística. La asamblea reunida, organizada, he- cha pueblo de Dios, presidida por el presbítero que representa a Cristo por el sacramento del Orden, hace el me- morial de lo que el Señor nos dejó. las posturas y el silencio Las posturas y el silencio. Las posturas, los desplazamientos y el si- lencio son también factores impor- tantes. Escuchar la Palabra de Dios tiene, ¡al menos!, las mismas exigen- cias que las que exigimos para escu- charnos. El silencio, el ritmo pausa- do, las formas de realizar los despla- zamientos nos predisponen o nos in- disponen para la escucha que la Pala- bra de Dios exige. Con una cantidad enorme de ma- terial de apoyo que nos ofreció entre Jornadas de formación catequética en Alemania Liturgia y Catequesis, una relación dinámica Del 7 al 10 de febrero realizamos en Köln el cursillo de cateque- sis para sacerdotes y agentes de pastoral. El fin de este curso anual es favorecer el intercambio de los diferentes modus ope- randi de las Misiones así como de reflexionar las nuevas pro- puestas de los modelos de catequesis que van apareciendo. Raúl Herrera Cervantes. Alemania

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