Ventana Europea | Nº 113 Marzode 2018

8 VENTANA EUROPEA Marzo 2018 > REP O RTAJE a los demás todo lo que se puede, conscientes de que es mucho más lo que vamos a recibir de ellos. Esto nos li- brará de la soberbia clerical para ser humildes servidores del Evangelio: tener siem- pre una buena nueva para las personas que encontra- mos en el camino, siguiendo el ejemplo de Jesús”. retos para adaptarse En los años ochenta, el protagonismo de las Mi- siones Católicas Españo- las disminuye por el regre- so a España de emigrantes mientras que los que se quedan están cada vez más integrados. La entrada de España en la Unión Euro- pea (1986), acelera el pro- ceso al permitir que el emi- grante español goce de nuevos derechos y de esta- tuto privilegiado, en tanto que ciudadano europeo. Pe- ro a la vez, esta nueva rea- lidad supone la llegada de españoles, en menor can- tidad, pero de perfiles más diversificados (técnicos, es- tudiantes, empresarios, eu- rofuncionarios, etc.). Ello plantea, junto con la segunda generación de los anteriores emigrantes, nuevos retos de adaptación para las Misiones, acucia- das por la gran escasez de sacerdotes y destinos a las mismas. Sin embargo, el mayor desafío es el de en- riquecerse con la acogida y el acompañamiento de los latinoamericanos que están llegando a Europa y conju- gar bien el servicio a emi- grantes de misma lengua pero de culturas muy diver- sas . Las Misiones, en tanto que instituciones extraterri- toriales, tienen que repen- sarse ahora, no tanto a par- tir de un espacio binacional (España-país de recepción) y de un grupo culturalmen- te homogéneo (los inmigra- dos españoles) sino a partir de un espacio interconti- nental (España-América Latina-país de recepción) y de grupos culturalmente di- versos pero ligados lingüís- tica e históricamente. Sur- ge pues la necesidad de una acción concertada entre las Iglesias de España, euro- peas y las de los de origen de los inmigrantes latinoa- mericanos. nueva realidad Los emigrantes de ha- bla española en Bélgica son un fiel reflejo de esta nue- va realidad. Jorge Puig, ca- pellán en Bruselas (junto con Angel Salinas, que per- manecen esperando relevo) habla de que hay un presu- puesto: “Tenemos la mis- ma lengua, pero no la mis- ma «cultura» En la misión del Rastro, donde yo estoy, con la secularización, los «españoles» hijos de aque- llos emigrantes de los años 1960-70, apenas se rela- cionan de manera habitual con la Iglesia, a no ser que quieran casarse o enterrar a alguno de los suyos, por- que aún conociendo per- fectamente el francés o el neerlandés, desean que la celebración se haga en es- pañol”. “Hay que ser muy sensi- ble con la emigración nue- va que llega de América (lo que buscan en el “padreci- to” es comprensión y áni- mo) y que sus tradiciones y su mundo está aún presen- te por ahora la Iglesia, pero un poco escondida. La pe- tición de bendiciones, re- zos a su manera, cosas de su tradición, signos exterio- res con sus objetos (estam- pas, objetos religiosos que deben ser bendecidos, agua bendita) es constante y aceptan también lo que es- tá obligado como la misa el domingo y la viven con fe. Ese mundo devocional, que yo antes no sabía apreciar, < “Me encanta la eucaristía del domingo: es la manera que tengo de hacer a la Iglesia cercana, preocupada y más servidora que autoritaria. Pero hay que diferenciar bien entre aquello que llamamos con propiedad comunidades y otras situaciones que procura atender el culto en español”. (Jorge Puig) >

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