Ventana Europea nº 116

10 VENTANA EUROPEA Abril 2019 > REP O RTAJE miento, siempre partiendo de la educación”, explica Sonia Martín, responsable de comunicación de la ins- titución. Los usuarios son, especialmente, marroquíes y subsaharianos, y, como reconoce Sonia, “la excu- sa es que vengan a clase a aprender, para luego traba- jar con la multiculturalidad, para evitar los guetos”. Hay también seis sedes más, re- partidas por la Comunidad de Madrid. Una de ellas es la Asociación Lumbre, con centro abierto para inmi- grantes que no tienen casa ni red familiar, gestionado conjuntamente por salesia- nos e Hijas de la Caridad. “Allí pueden sentarse a leer un libro, poner una lavado- ra, darse una ducha…”, se- ñala Sonia. Está destinado a jóvenes de 18 a 25 años. la comunidad china Vamos terminando esta rica y plural visita a las periferias existenciales de los emigrantes recordando nuestra visita a comienzos del año pasado a la comu- nidad china. El motivo era el Año nuevo chino. Y el barrio madrileño el de Use- ra. Para llegar a la parro- quia Nuestra Señora de la Soledad, hay que atravesar un «monopoly» cristiano, nombres de calles, Evan- gelios, Visitación, Pilarica, Amor Hermoso, Ángelus, Porta Coeli, la Madre Cán- dida de Jesús, Cristo de la Victoria, Cristo de Limpias, Cristo de la Vega… Heren- cia de los años de trabajo de la Congregación de las Hi- jas de Jesús, jesuitinas, que estuvieron en este barrio desde los cimientos de su expansión humana en una posguerra de reconciliación y presencia. Junto con las religiosas de los Ángeles Custodios desplegaron una intensa labor social con un dispensario médico, cole- gios, talleres ocupaciona- les. Y esa huella aún per- manece. No en vano, cerca de la parroquia hay dos co- legios de religiosos, el de las Hijas de Jesús y el de los Clérigos de San Viator. Hoy, la parroquia cuenta con 15.000 fieles estables, sin añadir los que viven en las denominadas «camas calientes», incluso «sillas calientes», que también las hay. Un barrio en el que el 92% de la población activa procede de la inmigración y cuya idiosincrasia se con- forma con los siguientes números: el 32% es de pro- cedencia china; el 29% bo- liviana; el 21% ecuatoriana y con un significativo au- mento de la población ma- rroquí. La pastoral de la pa- rroquia tiene un lema: “La integración, comunidad de comunidades”. Daniel Rodríguez es el joven párroco de esta co- munidad multicultural. Le acompañan en su trabajo el sacerdote Pablo Dongji Lu, chino, responsable más directo de la comunidad china, y el sacerdote Rafael Herruzo. Los fieles chinos aunque muchos de ellos ya son españoles naciona- lizados, se reúnen los do- mingos en misa de nueve y media de la mañana. Tiene esta comunidad un especial sentido del culto, de la litur- gia, de la expresión estética de la belleza de la fe. Cuen- tan con su coro, que es una delicia. Ahora también han formado un grupo de jóve- nes para la formación cris- tiana. En el barrio existen, al menos, 12 comunidades evangélicas chinas. Y úl- timamente es territorio de presencia de las sectas más inusitadas. comunidades latinas Las comunidades bo- livianas y ecuatorianas se reúnen también en torno a las advocaciones marianas por ellos tan queridas. La Virgen de Urkupiña con- grega, cada año, a más de 17.000 personas en una fiesta cargada de sentido y sensibilidad. Y no es menor la fiesta en torno a Nuestra Señora Inmaculada de Gua- no. La gran presencia de ecuatorianos está en el otro extremo de la ciudad, en la Plaza de Castilla y en tor- no a la devoción de la Vir- gen del Quinche cuya sede está en la parroquia de San Francisco Javier, donde tie- nen la imagen de la Virgen llamada “la de los sin pape- les”. Sus fiestas, de comida, bailes, juegos... son de un colorido especial. Se sien- ten más “ecuatorianos” si cabe, celebrando los lazos que les une. Cáritas es especialmen- te intensa en estos puntos citados coordinada con las del arciprestazgo respec- tivo que es una forma más de extender esa mano de esperanza a unos barrios de muchos colores, de muchas culturas y de muchas vidas, algunas de ellas ya, por des- gracia, truncadas. < Las comunidades bolivianas y ecuatorianas se reúnen también en torno a las advocaciones marianas por ellos tan queridas. >

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