Ventana Europea nº 116
VENTANA EUROPEA 23 Abril 2019 pias redes de protección y en esas redes de protección nos encontraron a nosotras y nos metieron a nosotras. Ha sido un proceso en el que nos he- mos encontrado en mitad de él con las comunidades mi- grantes. Es algo más grande, es algo en lo que las propias comunidades intentan cons- truir estrategias de vida en medio de la muerte y noso- tras estamos en esa estrategia de vida, que puede ser ir a un hospital, que no te hundas en el mar, recuperar a tu hijo pa- ra recuperar la esperanza… V. E.: ¿Su trabajo ter- mina cuando rescatan a los inmigrantes de las aguas? H. M.: También conta- mos los muertos, pero tam- bién hay desaparecidos. Identificamos los cuerpos, acompañamos a las fami- lias para la identificación de los muertos y acompaña- mos a los familiares porque son estos los que construyen un relato de esos muertos y desaparecidos porque ¡negar que esas personas murieron! ¿no? ¡Imagínate! No poder enterrar a tu ser querido en tus creencias… el dolor tan grande. El ser humano se re- conoce sobre todo cuando entierra a sus muertos, cuan- do piensa que hay algo más, que hay un alma y los entie- rra. Negar que han desapare- cido, que han muerto… No poner nombre en las tumbas o no enterrarlos bajo sus ritos es un dolor muy grande para ellos. Siempre toca aprender de esas luchas por llegar a ac- ceder a derechos y también es muy importante lo que me enseñan las propias comuni- dades de migrantes, su expe- riencia y sus construcciones de vida. Son muy importan- tes para tener la base, para hacer lo que hago. V. E.: ¿Qué apoyo o tra- bas te pusieron el Gobierno español o la Unión Euro- pea o la ONU? H. M.: Mi causa fue or- questada, es decir, la investi- gación contra mí la inicia en el año 2012 la UCRIF (Uni- dad Contra Redes de Inmi- gración Ilegal y Falsedades Documentales), en colabo- ración con FRONTEX, tam- bién Policía de Control de Fronteras. Es cuando la justi- cia española no quiere encau- sarme, concretamente la Au- diencia Nacional le dice a la Policía que no hay delito en mis actividades cuando yo, como resido en Marruecos, llevan la causa aquí y efec- tivamente cuando yo recibo un dossier policial de esas características se abre una causa contra mí. Ese dossier policial se inició en el ante- rior gobierno: fue el minis- tro Jorge Fernández Díaz y luego lo continuó el ministro Zoido. Ellos, en una compa- recencia, negaron que exis- tiera ese dossier; Zoido negó que existiera, cuando el dos- sier estaba. Ahora me he sen- tido muy acompañada desde el consulado, desde la em- bajada y me he sentido bas- tante apoyada por diversas circunstancias, por el Minis- terio de Asuntos Exteriores. Yo creo que mi caso for- ma parte de un montón de casos más. Para perseguir a las personas que defien- den derechos y personas mi- grantes. Ya el relator de Na- cioines Unidas manifestó su preocupación en un informe que hizo sobre el aumento de la persecución en Europa y que presentó el año pasado y yo creo que mi caso quería ser un caso ejemplarizante para coartar la labor de mu- chas personas que están de- fendiendo derechos. Recordemos que en Eu- ropa también se asesina por defender los derechos de las personas migrantes. Así, un compañero maliense, sindi- calista, que fue asesinado en el sur de Italia cuando defen- día sus derechos porque los compañeros estaban traba- jando 12 horas al día por 20 euros. Fue asesinado, le pe- garon un tiro. V. E.: ¿Qué hay detrás? H. M.: Yo creo que aquí tenemos unos momentos muy complicados porque las principales industrias de ar- mamento europeas han visto el negocio del control migra- torio. Son empresas depre- dadoras, que venden armas, que provocan ese movimien- to, ese desplazamiento y que después han encontrado un segundo negocio en el con- trol migratorio. Cuanto más grande se haga ese negocio, más problemas tendremos porque es en realidad ese ne- gocio el que marca las pau- tas de las políticas europeas de control de fronteras. No es una ideología. El racismo lo único que hace es servir de parapeto y de excusa. Utili- zan, fomentan y crean el ra- cismo y crean el odio entre las sociedades simplemen- te para encubrir un negocio muy importante. Yo creo que lo que hay que hacer es dar mejor información y decons- truir ese discurso y sobre to- do plantear alternativas que sean políticas de vida y polí- ticas de amor. V.E.: ¿Terminará algún día la condición de refugiado? H. M.: Refugiado, ¿qué es un refugiado? Yo me lo pre- gunto muchas veces porque se ha utilizado de forma per- versa el término refugiado para crear categorías dentro de las personas… para crear privilegios de acogida uno en comparación con el otro. Refugiados son todas esas perso- nas que se desplazan, porque hay algo que es muy básico y de lo que nunca hablamos y es que mucha gente no tiene derecho a ano emigrar, que es lo que te dicen muchos de ellos. Entonces creo que estamos ante una nueva realidad. Necesitamos políticas a la altura de esa nueva realidad. Estamos en un mundo global pero también muy desigual, donde hay un pueblo migrante, hay un pueblo que se mue- ve y necesitamos analizar y estar a la altura con un enfoque de derechos humanos y no de privilegios porque, al final, Europa lo mira todo a través de sus privilegios.
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