Ventana Europea nº 116

VENTANA EUROPEA 25 Abril 2019 vida pero no es imposible. Contáis pa- ra ello con instituciones, asociaciones y un voluntariado que están dispues- tos a ayudaros y acompañaros, com- partiendo vuestro sufrimiento. Vues- tra denuncia y vuestro testimonio po- drán lograr que otras personas recupe- ren su dignidad perdida. Anuestras co- munidades eclesiales, a todos y a ca- da uno de sus miembros, les pedimos que sean hogar abierto para las vícti- mas, promuevan respuestas de acogi- da; ofrezcan medios aptos de atención, integración laboral y la rehabilitación social y comunitaria, y contribuyan a la denuncia profética de las estructu- ras de pecado que sustentan este fenó- nemo”. ( El drama humano y moral del tráfico de mujeres ). erradicar la trata Todas las personas de buena volun- tad, que se profesen religiosas o no, no pueden permitir que estas mujeres, es- tos hombres, estos niños sean tratados como objetos, engañados, violados, a menudo vendidos más de una vez. Al repasar este tema y recoger los esfuerzos que tanta gente buena de Iglesia está haciendo viene a la memo- ria el recuerdo de otro intento eclesial de hace tiempo, cuyos impulsores, im- pactados por el volumen y el merca- deo inmenso y trágico de provocación para el ejercicio de la prostitucion se- xual, se acercaron de manera un tanto ingenua a un provecto director de una probada empresa propietaria de va- rios medios de comunicación social. Era dueño de un gran periódico. Y se le pidió, que dada su pública identidad cristiana prescindiera de los anuncios pagados sobre contactos que incitaban a entrar en el comercio carnal mani- pulador y esclavista con las víctimas de la trata sexual, la llamada esclavi- tud del siglo XX. El provecto director se avergonzó de aquella costumbre y prometió reti- rarlos. Pero apenas se enteró del dine- ro que perdería con ello, se encogió de hombros... y la vida siguió su curso... tal que ayer. Apuntándose al carro de la venta de mujeres para usar y tirar. Al fin y cabo, se justificaba, “la libertad personal era el criterio supremo” pa- ra contactar (y de paso, aprovecharse) con esas mujeres “invisibles”. Cristina Ramos, de las Adoratri- ces, muy enterada del tema, ahora en Londres pero que ha trabajado mucho y muy bien en París con muchas mu- jeres españolas emigrantes víctimas de la trata con fines de explotación se- xual, me decía que solemos pensar que la mayoría de las personas que se pros- tituyen son libres y si no, que lo que tienen que hacer es denunciar. Pero desmantelar redes de explota- ción supone un trabajo de titanes para la policía; y para las víctimas, un pro- fundo discernimiento donde el miedo, el proyecto vital a conseguir, el susten- to, etc. son elementos imprescindibles para poder o no denunciar. Porque a menudo el temor a las represalias so- bre su familia, a quien dejaron en sus pobres países, (las mafias tienen ten- táculos en todo el mundo) parece más fuerte que su propio sufrimiento o muerte. Tanto en sus orígenes, en tan- tos países del “sur”, como en sus des- tinos (transportadas por el engaño y la mentira), la violencia y el sometimien- to son las únicas herramientas que dic- tan sus destinos. No precisamente el ejercicio de la libertad. La sección de trata de la CEM tie- ne entre uno de sus ejes el compromi- so de actuación contra la trata de se- res humanos con fines de explotación (sobre todo con mujeres y menores en riesgo). A lo largo de los últimos años se ha venido realizando un intenso tra- bajo en red con otras entidades civiles y de la Iglesia. Como en los distintos ámbitos, también en el eclesial es un problema que que abordamos desde la humildad pero desde la persistencia. Lenta, pero progresivamente, va adquiriendo la visibilidad que le co- rresponde, debido sobre todo al gran trabajo de sensibilización e incidencia social y política que se hace, en red, desde las diócesis y las congregacio- nes religiosas dedicadas a este objeti- vo de liberar y defender a la víctimas de la trata. El proyecto contempla es- pacios o campos de trabajo, sus co- rrespondientes objetivos y las accio- nes concretas para alcanzarlo. 

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