Ventana Europea nº 116
6 VENTANA EUROPEA Abril 2019 > REP O RTAJE marcaban los lugares donde comer, ducharse, etc. y así fue como conocí a la gente de Sercade y de ahí llegué aquí”, dice, refiriéndose a la parroquia San Carlos Borromeo, que ha abierto sus puertas a la acogida, al igual que ha hecho un cen- tro social autogestionado. Y es que como esta, numerosas parroquias de Madrid abren sus puertas a la acogida de inmigrantes abriendo algunas de forma literal y otras con alterna- tivas. Como el pago de al- quileres o la búsqueda de viviendas cedidas por con- gregaciones. “Estoy muy contento”, nos narraba Ta- rek (nombre ficticio), de 22 años, que hace más de dos llegó con su familia proce- dente de un país de Oriente Medio para pedir asilo (lo cuenta emocionado en una detallada crónica de EFE) y que tras agotar los recursos de las administraciones aca- baron en la ONG Pueblos Unidos (Jesuitas) que, a su vez, les puso en contacto con la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe para impulsar una comunidad de acogida entre los feligreses siguiendo el empuje del ar- zobispo de Madrid, Carlos Osoro. Este instaba en una de sus cartas pastorales a ponerse “manos a la obra”. Allí, una de las comunida- des de laicos dispuesta a acoger a inmigrantes formó en 2017 la asociación A2I (Ayuda, Acoge e Integra) para dar respuesta a las ne- cesidades de estos y otros inmigrantes. Una congrega- ción de religiosas les cedió una casa que no estaban usando en la que Tarek y su familia viven desde el pasa- do mes de abril de 2018. Los gastos de la vivien- da, como la luz y el agua, corren a cargo de los miem- bros de la asociación, que también comparten mo- mentos de ocio con el gru- po, les acompañan al mé- dico cuando es necesario y les echan una mano con el idioma y los trámites admi- nistrativos. El papeleo es la mayor dificultad para Tarek, que en un castellano bastante correcto agradece todo lo que ha aprendido en Espa- ña, un país de “oportuni- dades” en el que acaba de conseguir su primer trabajo en la misma empresa don- de hace unos meses hizo un curso de seguridad infor- mática: “Me apetece seguir en España, voy a tener mi futuro en este país para ca- sarme aquí, trabajar aquí y ayudar a la gente como me ha ayudado”, cuenta. Por su parte, M. E., una de los miembros de la aso- ciación, integrada por cer- ca de 30 personas, asegura estar “encantada” y muy “agradecida” de vivir esta experiencia de acogida, que en un principio se prolon- gará durante dos años. “Es ayudarles a construirse un futuro, no es darles comida sin más. Estamos haciendo algo con lo que ellos van a poder valerse por sí mis- mos”, explica. Dormir, comer, lavarse... En la parroquia de Nuestra Señora de Europa, próxima a Madrid Río, un grupo de 10 inmigrantes subsaharianos, todos ellos hombres jóvenes, vive desde el pasado junio en una zona del edificio. Allí cuentan con una sala para dormir, un salón de actos habilitado como comedor, varios lavabos y una ducha. Por otro lado, voluntarios de la propia parroquia se < “Es ayudarles a construirse un futuro, no es darles comida sin más. Estamos haciendo algo con lo que ellos van a poder valerse por sí mismos”. >
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