Ventana Europea nº 116

8 VENTANA EUROPEA Abril 2019 > REP O RTAJE tros repartidos por toda la capital. Normalmente, se ubican en los salones de las parroquias. Estos centros tienen como objetivo ser plataformas de integración en el barrio y en la sociedad y “ser puntos de referencia para los inmigrantes que llegan a la Comunidad de Madrid”. muchos centros de acogida El número de parro- quias, centros, asociacio- nes, ONG que trabajan con los inmigrantes para su atención integral en Madrid es muy amplio: desde ell centro Almanzil, en la pa- rroquia Nuestra Señora de Luján, al Centro La Cam- pana, en la parroquia As- censión del Señor, pasando por el Centro San Loren- zo, de la parroquia de San Lorenzo, donde se ofrece asesoría jurídica, español, clases de informática, aten- ción a la mujer y apoyo ex- traescolar para los niños. Además, en el centro San José de Cluny, en Pozuelo, hay equipos de formación y grupos de apoyo, y además de convivencias mensuales se ofrece acogida, clases de español, clases para gradua- do en Educación Secunda- ria, clases de informática y diversos talleres. En el centro Tahanan, en la parro- quia además de acogida y clases de español, hay una bolsa de trabajo. Como en el centro Entre Culturas, en la parroquia de Santa María de Majadahonda donde se ofrecen clases de español, apoyo a la preparación de ciclos formativos de grado medio y superior, orienta- ción y formación para el empleo, trabajo con mu- jeres, apoyo a Primaria y ESO y varios talleres más. O en el centro Sin Fronte- ras, de la parroquia Nuestra Señora de la Paz, de Parla, además de acogida y clases de español, hay un grupo intercultural de mujeres. Y, además de otros muchos, el centro Sagrado Corazón, en Torrejón de Ardoz, donde hay orientación para el em- pleo, bolsa de trabajo, gru- pos de oración y reflexión, alfabetización, costura, co- cina, cursos de auxiliar de geriatría, de primeros auxi- lios, de ayuda a domicilio, entre otras cosas. siete capellanías en madrid Además de estos, la Delegación de Migracio- nes Diocesanas de Madrid trabaja en siete capellanías con inmigrantes que tengan una especial dificultad con el idioma, o celebren en un rito diferente. El motivo es que “es esencial realizar una pastoral de comunión, salir al encuentro de los que llegan y actualizar las estructuras tradicionales de atención a los inmigrantes y refugiados, a fin de que respondamos mejor a las nuevas situaciones en que interactúan culturas y pue- blos, haciendo de nuestras comunidades casa y escue- la de comunión”, recordaba el delegado. Por eso, los in- migrantes rumanos de rito greco-católico pueden acu- dir a la eucaristía según su rito en la parroquia Nuestra Señora de las Angustias. También la comunidad ru- mana de rito latino tienen su capellanía en la parroquia Crucifixión del Señor. Los ucranianos greco-católicos también tienen su capella- nía, en Nuestra Señora del Buen Suceso. La mayoría de los capellanes, además, son oriundos del país al que atienden. Los inmigrantes polacos acuden a dos cen- tros, en la parroquia Nues- tra Señora de la Paz, y en la parroquia Santo Domingo de Guzmán. También los filipinos tienen capellanía, en Nuestra Señora del Espi- no, y los africanos en la pa- rroquia Purísimo Corazón de María, mientras que los chinos lo hacen en la parro- quia de Santa Rita y en la parroquia de Cristo Rey. El objetivo de las capellanías no es crear guetos, sino ser un punto de referencia para los inmigrantes que contri- buya a su integración. los jesuitas El trabajo de la Compa- ñía de Jesús es otro punto de referencia de atención a los inmigrantes en Madrid. El centro Pueblos Unidos, en el barrio de la Ventilla, realiza una intervención integral con inmigrantes: primera acogida, trabajo social, acompañamiento, orientación para el empleo, asesoría en temas psicoló- gicos… “También en red con otras organizaciones del barrio” explica Alberto Ares, director del Instituto Universitarios de Migra- ciones de la Universidad Pontificia Comillas de los jesuitas en España. En 1955, la Compañía de Jesús se hizo presen- te en el Pozo del Tío Rai- mundo, acompañando las luchas, esperanzas y vidas de la gente del barrio. Des- de entonces, los jesuitas que vivían allí y la parro- quia de San Raimundo de Peñafort iniciaron un pro- yecto de atención a niños y jóvenes del barrio, para ayudarles en su integración escolar. En la actualidad, el centro Amoverse recoge ese trabajo, haciendo in-

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