Ventana Europea nº 124
10 VENTANA EUROPEA Junio 2022 > REP O RTAJE importante, por tanto, aler- tar del riesgo de que se pro- duzcan situaciones de es- te tipo, especialmente pa- ra prevenir y para alertar a las personas que huyen de Ucrania que situaciones así se pueden dar. Por eso, en- tre otras cosas, insistimos que cualquier traslado que se realice debe hacerse en contacto con las autorida- des, para garantizar tanto la eficiencia en la acogida como la carencia de ries- gos para las personas que huyen de la guerra. Ante la posibilidad de encontrarnos con este tipo de situaciones, desde Ac- cem venimos formando a nuestro personal que tra- baja diariamente con per- sonas ucranianas, para que sepan detectar posibles si- tuaciones e informar pre- ventivamente a las familias sobre esta posibilidad. Situación insólita Por todo lo hasta aho- ra mencionado, podemos concluir que la situación en Ucrania tras la inva- sión rusa ha provocado un éxodo inimaginable en la historia reciente euro- pea y, sobre todo, la lle- gada de personas ucrania- nas ha desbordado todas las previsiones y datos históricos del tercer sec- tor en cuanto a solicitudes de protección en España. Tanto la sociedad como el tejido organizativo de ONG como Accem, pa- sando por las institucio- nes, han puesto en mar- cha una rápida respuesta que ha permitido acoger a ciudadanos y ciudadanas de este país prácticamen- te desde el primer día. El trabajo en red, pero también la profesionalidad de los trabajadores y tra- bajadoras de entidades co- mo la nuestra, han hecho posible un hito en la aco- gida en nuestro país, pues hemos atendido a cerca de 250.000 personas ucrania- nas desde 2014. Concreta- mente, a partir de febrero, la cifra de personas ucra- nianas en España se vio más que duplicada fren- te a la que se acumuló de años anteriores, con el con- secuente esfuerzo de insti- tuciones y organizacio- nes para alojar, mantener y guiar a estas personas ha- cia una vida autónoma. LILIYA MOLOKANOVA “Hay quien lo ha perdido todo y quiere construir un nuevo hogar aquí” Liliya es ucraniana y actualmente trabaja en Accem en Aragón. Aunque su labor está enfocada a la orientación laboral de las per- sonas que son atendidas por la ONG, ella ha desempeñado un importantísimo papel como traductora con las personas ucrania- nas que han llegado a esta comunidad au- tónoma. Su profesionalización en este sec- tor, así como el hecho de ver y, casi, con- vivir todos los días con personas que llevan consigo historias de huida, de persecución, pero también de superación personal, le ha llevado a formarse una coraza al ver lo que lleva ocurriendo en su país de origen des- de el mes de febrero. Sin embargo, esta co- raza le ha servido para ser fuerte, no per- der la calma y poder ayudar a sacar a sus abuelos de Ucrania. “Ellos vivían a dos horas de Leópolis, al lado de la frontera con Po- lonia. Y a pesar de no haber sido una zo- na especialmente amenazada por la guerra, muchas veces tenían que pasar varias horas en un búnker, sin luz, con humedades… in- cluso en un momento llegaron a enfermar”, recuerda emocionada. Bajo un gran estrés psicológico, finalmente lograron salir de Ucrania hace unas semanas. “Mis abuelos son mayores y el viaje no ha sido nada fácil. Han hecho trayecto muy largo, durmiendo en distintas casas por el camino de gente que les acogía. Pero ya por fin están aquí”. Como profesional que también ha tra- bajado en la acogida a personas refugiadas, Liliya admite que todo fue demasiado rápi- do: “La cantidad de gente que iba llegan- do era inmensa, pero el personal de Accem desvivió, y sigue haciéndolo, por el bienes- tar de todas estas personas, sin dejar a na- die fuera, sin techo, sin comida, sin ropa… El trabajo es continuo para que todas las aten- ciones básicas estén cubiertas”. “Muchas personas quieren volver a sus casas en cuanto puedan, pero también hay quien sabe que lo ha perdido todo allí y no quiere volver”. En general, pero más con- cretamente en los casos de gente que ve su futuro asentándose en España, explica que hay una gran demanda de formación en el idioma. “Quieren aprender, poder ex- plicarse y relacionarse y construir un nue- vo hogar aquí”. La formación es algo es- pecialmente demandado por las personas que son atendidas por Accem, sobre todo en cuanto a la escolarización de menores, comenta. “Es algo a lo que en Ucrania se le da mucha importancia. Muchas mujeres están preocupadas porque sus hijos llevan meses sin ir a la escuela”. En cuanto a la respuesta de la ciudada- nía y de sus vecinos, le ha sorprendido muy gratamente cómo todo el mundo se ha vol- cado con las personas de Ucrania. “La can- tidad de llamadas de gente ofreciendo pi- sos, dinero, ropa… nunca me lo hubiera es- perado. Hace ocho años de la primera in- vasión, con Crimea, y yo no vi eso en ese momento, pero ahora me ha sorprendido para bien”. Sin embargo, matiza que toda esta ola de solidaridad es necesario que es- té “bien gestionada”: “es necesario cumplir los procesos y los protocolos que garanti- zan su bienestar. Para eso se han hecho y están ahí. Un pequeño error o algo no te- nido en cuenta puede acabar afectando a personas que se encuentran en una situa- ción muy delicada”. Liliya admite que ya no ve las noticias. Aunque ha logrado que sus abuelos ya es- tén a su lado, sigue teniendo familia allí, más concretamente en Odesa, al sur del país, donde ahora resuenan los estallidos de los bombardeos rusos.
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