Ventana Europea nº 124
VENTANA EUROPEA 29 Junio 2022 > Y la verdad sea dicha, resultó una jornada redonda: frater- na, cálida, divertida, inten- sa… Los preparativos, gracias al es- fuerzo de la Comisión permanente del Consejo Pastoral que animó a los equi- pos de trabajo, fructificaron en bien de la buena organización y de la buena com- binación de elementos religiosos, lúdi- cos, folclóricos, expansivos... Todos pu- dimos disfrutar, desde los más pequeños hasta los de más edad. Las instalaciones de la Parroquia de San Andrés de Uster dan buen juego para ello. Fueron horas intensas. A las 13.00 horas la procesión solemne de entrada, animada por la banda de gaitas y Es- cuela de baile de «As Xeitosinãs» dio comienzo a la eucaristía. En ella per- sonas de todos los lugares de la Misión (Zúrich, Kloten, Winterthur, Nieder- hasli, Au) participaron de algún modo en una cuidada y gozosa celebración. Un coro «muy especial» con gente de los diversos grupos que animan las ce- lebraciones de la fe de la Misión nos contagió de su armonía y buena con- junción siendo una parábola musical del objetivo del encuentro: el creci- miento en la unidad y la comunión, en el enriquecimiento de la diversidad que brota de las más de veinte nacio- nalidades que nos configuran. En su exhortación, el director de la Misión, evocó la renovación de la Alianza que se narra en el libro de Jo- sué para invitar a todos los presentes a ratificar ese camino que hemos inicia- do en el 2016 como familia misional cantonal: remar juntos, sumar, servir a los más vulnerables. Finalizada la eucaristía, «As Xeito- siñas» nos deleitaron con una piezas de música y baile en el atrio del templo. Y, en el salón parroquial, todo estaba a pun- to para un delicioso aperitivo: abundante y generoso, obra de un equipo de volun- tarios liderados por Merche Otero. En una de las salas parroquiales una veintena de niños y niñas disfrura- ron de un programa especial para ellos y prepararon un detalle para las ma- dres, bajo la guía de Braulia y Manu. En el escenario, Alberto cautivó al público con su arte y simpatía y puso a to- da la Misión en clave de alegría y danza. El concurso de baile fue coreado con en- tusiasmo; la actuación especial de Sidney con las «castañuelas» fue un complemen- tomuy bien acogido (mientras el jurado – encabezado por el padre Pedro– delibera- ba de cara a los premios). El final de la actividad se acercaba y un pequeño y sentido homenaje a las madres hizo bibrar a todos. Una rosa, una plegaria en labios del padre Jesús, el detalle de los niños… ¡todo por ellas! La dimensión solidaria de la Mi- sión resonó en las palabras del padre Miguel Tombilla al hacernos presente en la sala de esta parroquia suiza de Uster la realidad de la gente de Puer- tollano –en tierras españolas– sus es- peranzas, sus necesidades, sus aspira- ciones. El proyecto « Acción social en Europa » quiere responder a los retos y necesidades de esa realidad y nues- tra Misión está comprometida en la fi- nanciación de dicho proyecto. La vuelta al ritmo habitual de vida nos espera, pero en el ánimo de las tres- cientas personas que tuvimos la suerte de participar, seguro que seguirá vivo el buen sabor de una jornada especial: la quinta edición del Día de la Misión. La pandemia impidió celebrarlo los dos años anteriores Día de la Misión en Suiza Dos años sin poder ir a Uster el primer domingo de mayo para seguir haciendo realidad el lema «una madre, una misión», que sigue vigente desde la primera edición de esta iniciativa misional. Ya había ganas. Ganas de juntarnos. Ganas de disfrutar. Ganas de… cantar, rezar, bailar, comer, pasarlo bien juntos. Había «necesidad» del Día de la Misión. Juan Carlos Rodríguez. Suiza
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